(Mercado de Born, Barcelona. Siglo XVIII.)

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El siglo XVIII fue un siglo muy importante para Europa y para España. En este siglo se inició el proceso de cambio de las estructuras del Antiguo Régimen, que acaba desapareciendo para ser sustituido por un nuevo sistema: el Liberalismo.

El Liberalismo se implanta definitivamente a mediados del siglo XIX, aunque ya mucho antes se plantearon reformas, pero no se consiguió terminar con el Antiguo Régimen.

El Antiguo Régimen es el sistema político, económico y social existente en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

CARACTERÍSTICAS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

A pesar de que existan muchas características que definan al Antiguo Régimen, en España las más predominantes son:

Economía basada en la agricultura

Sin producirse aún la revolución industrial, España tenía una agricultura muy atrasada y poco productiva. Este atraso se debe a que existía un régimen de propiedad y de rente agraria desigualmente repartidos (heredado del sistema feudal).

Los propietarios de tierra son una minoría, mientras que la gran mayoría de campesinos trabajan en tierras que no son suyas. La mayor parte de la tierra pertenece a la Iglesia y a la nobleza.

La propiedad de tierra no es libre, como lo es la moderna propiedad privada. También hay propiedades de libre disposición, pero la mayor parte de los propietarios no pueden vender o enajenar sus tierras, ya que la propiedad está vinculada; es decir, que el propietario puede disfrutar de los beneficios de sus tierras, pero no puede venderlas, cederlas o donarlas en herencia según su libre voluntad.

Tipos de vinculaciones:

El resultado era que, como la mayor parte de tierras no podían comprarse ni venderse libremente, prácticamente no había mercado de la tierra. De esta forma, existía una poderosa clase social de rentistas (basaban su riqueza en las rentas que cobraban a los campesinos que trabajaban sus tierras), una aristocracia terrateniente que dominaba por completo la agricultura. Este grupo estaba formado por la nobleza y el clero. Esta aristocracia casi nunca invertía su dinero en la mejora de la producción o en innovaciones, por esto hubo tanto atraso.

La aristocracia no pagaba impuestos. Los campesinos, además de pagar la renta al propietario, tenía que pagar otros tres tipos de impuestos:

Sociedad Estamental

Existían dos estamentos privilegiados (nobleza y clero) y otro estamento no privilegiado, el estado llano (campesinos, artesanos, población urbana, burguesía). El estado llano no tenía privilegios de ningún tipo, sin embargo, los privilegios de la nobleza y clero eran de varios tipos:

Sistema político de monarquía absoluta

Todos los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) están en manos del rey. No hay división de poderes. El rey es el que posee la soberanía (es decir, el derecho a gobernar), y lo recibe por derecho divino. Su autoridad, por tanto, es indiscutible y completa, sin que pueda ser limitada por ninguna ley ni institución superior. Los habitantes del reino no son considerados ciudadanos con derechos, sino súbditos del rey (no tienen derechos).

CRISIS DEL ANTIGUO RÉGIMEN

A mediados del siglo XVIII, el Antiguo Régimen empieza a entrar en crisis conforme se van difundiendo por Europa las ideas de la Ilustración. Este movimiento intelectual, defendía la utilización de la razón y el conocimiento como los medios para transformar la sociedad y hacerla progresar en todos los aspectos: económico, social, político, cultural, etc. Se basa en obras de filósofos conocidos como Voltaire, Rosseau, Montesquieu.

Los ilustrados comenzaron a criticar a través de sus escritos y de sus obras todas aquellas cosas que no tenían una explicación razonada no sólo en temas científicos, sino en otros ámbitos: económico, sociales y políticos.

También empiezan a publicarse obras en las que se critica el sistema de la sociedad estamental: no hay ninguna razón que justifique que las personas tengan distintos derechos sólo por su nacimiento. Hay escritos también sobre economía que intentan reformar y cambiar la economía para permitir un mayor progreso de los Estados; y sobre todo, los ilustrados le dan una gran importancia a la educación (defienden los cambios y el progreso en los sistemas de enseñanza para combatir la ignorancia de la mayor parte de la población). La ignorancia, en este caso, es la responsable de que las personas crean en cosas irracionales (supersticiones), y no busquen una explicación racional para las cosas.

Las ideas más radicales están en la base de la Revolución Francesa y de las revoluciones de 1820, 1830 y 1848, además del nuevo sistema político que se implantará en Europa tras ellas: el Liberalismo.

Sin embargo, en el siglo XVIII hubo una versión más moderada de la Ilustración, que consistió en que algunos reyes absolutistas estuvieran de acuerdo con algunas ideas de los ilustrados (sobre todo las referentes a la necesidad de hacer reformar económicas, sociales, educativas, etc.) para fomentar el progreso de sus reinos. A este sistema político se le llama despotismo ilustrado («todo para el pueblo pero sin el pueblo»). El principal representante de esta corriente en España fue Carlos III.

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