La narrativa realista

1. Marco histórico y cultural

1.1. Aspectos políticos, económicos y sociales.

Durante la Restauración, los cambios de gobierno se realizaron por medio de las Cortes generales y se estableció el bipartidismo de liberales y conservadores. El Gobierno, centralista y oligárquico, se apoyaba en el medio provinciano y rural, dominado por los caciques, con quienes se controlaban y simulaban unas elecciones fraudulentas.

El desarrollo económico (minería, siderurgia vasca, industria textil catalana y actividades comerciales) impulsó el crecimiento de las ciudades, comunicadas por ferrocarril. A este período corresponde la consolidación del Estado liberal y el triunfo de la burguesía. Las familias burguesas gustaban del lujo y la ostentación, mientras las masas populares permanecían al margen de la política, la modernización y la cultura.

En estos años se construyeron las organizaciones obreras, en sus vertientes socialista y anarquista: en 1879, se funda el PSOE y en 1888, se creó la UGT, por nombrar solo dos ejemplos.

1.2. Aspectos ideológicos y culturales

La corriente de pensamiento más importante fue el krausismo. Uno de sus frutos son la creación de la Institución Libre de Enseñanza (1876), fundada por Francisco Giner de los Ríos. Al principio se centró en la enseñanza universitaria y, desde 1881, se volcó en la reforma de la pedagogía tradicional en los primeros y posteriores años de las etapas educativas (Infantil, Primaria, tal y como las conocemos hoy). Con la Restauración se inicia una etapa positivista, donde se trabajó la ética individual, la tolerancia y el rigor científico sobre todas las cosas.

Otro fenómeno muy destacable, sobre todo a partir de la década de 1880 fue el desarrollo de la prensa, que difundió obras por entregas y artículos de los escritores más importantes de la época (Clarín, Galdós, Valera, Pardo Bazán, entre otros…).

2. El Realismo

El realismo fue una corriente artística que se propuso representar la realidad lo más fielmente posible y con el máximo grado de verosimilitud, sin entrar al detalle en aspectos subjetivos ni connotativos que pudieran diferir del objetivo real.

2.1. Origen y evolución

El realismo surge en Francia en el siglo XIX. Se inició con Balzac y Stendhal, y desarrolló con Flaubert, en una sociedad industrial y urbana, con una burguesía bastante asentada. En España surge hacia 1870, tras la «Gloriosa» y tuvo su apogeo en la década de 1880, época del acceso al poder de la burguesía. Influyó la novela histórica, los artículos de costumbres y las obras de autores extranjeros como Dickens y Tolstoi.

2.2. Realismo y naturalismo

El naturalismo nació impulsado por Émile Zola, quien en La novela experimental (1880) propuso aplicar el método científico a la literatura: se trataba de describir y analizar al ser humano, que estaba determinado por el momento histórico y por la herencia biológica.

En España, los escritores rechazaron el determinismo biológico y reivindicaron el libre albedrío y el humor; sin embargo, incorporaron temas y técnicas naturalistas: las descripciones minuciosas y documentadas; una menor intervención del narrador y la mayor presencia de las palabras y los pensamientos de los personajes.

3. Características de la novela realista

3.1. Descripciones minuciosas y documentadas

Los escritores realistas se valieron de la observación y documentación para reflejar toda la realidad. La descripción exacta de lugares, seres y objetos. Caracterizan y justifican de una forma explicativa y funcional las conductas de los personajes.

3.2. Lenguaje

Son frecuentes los usos característicos de las variedades geográficas, sociales y de situación para reflejar el mundo narrado. Se caracterizan los ambientes (dialectos, galleguismos de Emilia Pardo Bazán, santanderismos en Pereda, asturianismos, andalucismos de Valera), y la caracterización de personajes según su origen geográfico, nivel sociocultural y la situación.

3.3. Temas, trama y personajes

El conflicto entre individuo y sociedad es un tema presente y se relaciona con la oposición entre sociedad y naturaleza, que aparece exaltada (por ejemplo en la Regenta y Vetusta, o la pasión antisocial de Fortunata). El individuo, un inadaptado, se enfrenta a la colectividad y suele ser derrotado.

En la novela realista se produce la conjunción entre la historia y la vida privada.

Se establecen paralelismos, por ejemplo en Fortunata y Jacinta, donde Juan Santa Cruz rompe su aventura con Fortunata y vuelve con su mujer, y Fortunata a su vez vuelve con su marido. Los lugares urbanos y rurales adquieren gran importancia, el Madrid de Galdós, la Cantabria de Pereda, Valencia de Vicente Blasco Ibáñez. La narración suele respetar una temporalidad cronológica.

La materia narrativa se organiza a menudo por medio de contrastes: se oponen situaciones (personales-sociales-económicas), personajes (contradictorios y antagónicos) y visiones del mundo (valores morales, creencias, elecciones y posturas individuales, etc.). Los personajes representan a un grupo social, pero muestran también personalidades individuales, que luchan y se rebelan contra el resto o el mismo sistema preestablecido. Muchos de ellos aparecen repetidos en varias novelas de un mismo autor.