TEMA 1: LENGUAJE Y COMUNICACIÓN

1.1 LENGUA Y LENGUAJE

1.1.1 La lengua es un sistema de signos

EL MUNDO DE LAS SEÑALES:

 Imaginemos que salimos de un hotel, empezamos a caminar por una calle cualquiera de una ciudad cualquiera que nos es desconocida. En la acera, a tres metros del suelo, nos encontramos un recuadro con una cruz: Pensamos que es una farmacia. En su fachada un termómetro marca 38º: Confirmamos el calor que sentíamos. Decidimos cruzar la calle, el semáforo está en rojo: No cruzamos. Al ponerse verde, nuestras piernas se disparan  casi al margen de nuestra voluntad. Una persona se detiene ante nosotros, está sucia, mal vestida y nos ofrece la palma de su mano hacia arriba: quiere dinero.

Al final, la ciudad no nos resulta tan desconocida. Hemos reconocido sus señales, sabemos algo de ella. ¿Qué hubiese ocurrido si la ciudad no tuviera señales? ¿Dónde encontrar una farmacia? Siempre podemos decir que existen los habitantes, pero ¿Y son todos sordos y mudos de palabras y de gestos?

Por fortuna, la ciudad era como todas, una ciudad de señales. Ante cualquiera de estas señales, nuestra reacción no  ha sido simplemente la de tomar nota de su existencia, sino que hemos reaccionado ante una transmisión de información.

¿QUÉ ES UNA SEÑAL?

Tomando los ejemplos anteriores, el semáforo verde nos informaba que podíamos pasar, es decir: no era un dato autónomo. (Una montaña es autónoma porque no transmite informaciones ajenas a ella misma)

Ante una señal, nuestra mente se traslada a otro lugar porque una señal es un objeto que nos informa acerca de otro objeto. Si vemos latas vacías, papeles grasientos y mondas de naranjas en un bosque, no pensamos en los papeles en sí, ni en las naranjas sino que unos excursionistas despreocupados por la naturaleza han estado allí.

Una señal es pues, un objeto material cuya percepción nos informa acerca de otro objeto, sea material o conceptual.

La señal  ha de ser necesariamente material, puesto que ha de ser perceptible a través de algunos de nuestros sentidos; mientras que el objeto  señalado podrá ser material o n o. Un objeto material, por ejemplo: el humo, nos informa sobre otro objeto material: el fuego, pero también un objeto material como un rectángulo blanco inscrito en un círculo rojo nos informa sobre un objeto conceptual: dirección prohibida a los vehículos.

TIPOS DE SEÑALES:

Para que un objeto informe acerca de otro objeto, ha de existir entre ambos algún tipo de vínculo. Los distintos tipos de vínculo entre los dos nos permiten establecer una clasificación de las señales. En general, el criterio que domina a la hora de elaborar una clasificación de las señales, se suele centrar en la vinculación natural, o no, de un objeto respecto a otro.

ÍNDICES o INDICIOS: Son señales que mantienen una relación natural con el objeto señalado (por ejemplo: el humo es una señal natural del fuego. El humo emana del fuego, es un producto del fuego. Esta señal depende “por naturaleza” del objeto señalado. Diremos entonces que el humo es índice del fuego). Los índices transportan información a todos los seres humanos y basta con la experiencia humana común para interpretar el valor de los índices como señales.

ICONOS: Son  señales que no mantienen una relación natural con el objeto señalado, es decir que dependen de la voluntad humana. Un ejemplo: Una calavera con dos tibias cruzadas, nos remite al concepto de “peligro”. Entre la imagen de la calavera y el concepto “peligro” no existe una relación natural, la clavera no depende por naturaleza del peligro, sin embargo la calavera guarda una cierta semejanza con el peligro (sugiere el estado en el que podemos quedar si tocamos algo peligroso).

Son señales que no mantienen una relación natural con lo que representan pero sí un parecido. Al depender de la voluntad humana, pueden prestar al equívoco, es decir que su interpretación no es uniforme para toda la especie humana;  la dotación del significado dependerá de una convención entre los miembros de una comunidad.

(Esta misma calavera, en Méjico, significa  “Tienda de caramelos”. Al parecer una marca conocida de esos productos lleva esa dibujo)

SÍMBOLOS: Como en el caso de los iconos, no existe una relación natural entre la señal y el objeto señalado; pero además, tampoco existe cierta semejanza entre ellos.

Ejemplo: O  (en un mapa) = ciudad de más de 100000 habitantes.

Este círculo no emana de la ciudad y no mantiene semejanza con ella.

Los símbolos son entonces fruto de una convención, los llamaremos “signos convencionales”

Estos signos convencionales, no son naturales, ni motivados y la relación que existe entre el signo y lo que señala o significa es pues arbitraria.

También como en el caso de los iconos, al depender de una convención entre los miembros de una comunidad, los signos convencionales no tienen alcance universal,  su interpretación depende de la comunidad que los utilice.

Ejemplo: El color negro en occidente significa luto, muerte, tristeza; en oriente significa nacimiento, alegría.

LA LENGUA ES UN SISTEMA DE SIGNOS

Cuando decimos que un huevo de paloma es pequeño y que un huevo de avestruz es grande, es simplemente porque los hemos comparado con el huevo de una gallina que para nosotros es cotidiano y que por esta razón consideramos que tiene un tamaño normal.

Sin querer, hemos establecido una relación entre lo que consideramos normal, pequeño y grande; hemos formado un sistema entre huevos.

¿QUÉ ES UN SISTEMA?

Es un conjunto de elementos relacionados entre sí. Un elemento tiene sentido por estar diferenciado de otro por alguna oposición, por alguna diferencia. (Si existe el bien, es que existe el mal y viceversa).

Dentro del sistema de la lengua existen varios tipos de oposiciones entre los elementos que la configuran, nos vamos a centrar en cuatro oposiciones básicas:

  1. Oposición léxica: Se trata de una oposición de significados, una oposición semántica. Ejemplo: Grande / Pequeño
  2. Oposición fonológica: Se trata de una diferenciación de sonidos.

Ejemplo: Cama/ Cana

  1. Oposición morfológica: Se trata de diferencias entre morfemas.

Ejemplo: Cantó/Cantaba

  1. Oposición sintáctica: Se trata de una diferencia de funciones de un elemento dentro de la oración.

Ejemplo: Juan mató a Pedro / Pedro mató a Juan

En el sistema de la lengua, estos signos se desarrollan en forma lineal, es decir: uno aparece detrás de otro en la cadena hablada y escrita, y en un orden determinado.

(Piense que la pintura, por ejemplo, no tiene elementos dispuestos en forma lineal; un cuadro aparece en conjunto). Con esto llegamos a la definición general de la lengua:

DEFINICIÓN DE LENGUA:

“ES UN SISTEMA CONSTITUIDO POR SIGNOS CONVENCIONALES, RELACIONADOS ENTRE SÍ POR OPOSICIÓN, DESARROLLADOS EN FORMA LINEAL Y QUE SIRVE COMO INSTRUMENTO DE COMUNICACIÓN DE LA EXPERIENCIA HUMANA DE CADA COMUNIDAD”-    André Martinet

 

1.1.2: El lenguaje

 

En su dimensión humana, se basaría en la capacidad de los seres humanos para comunicarnos mediante signos  (verbales y no verbales).  Se considera que principalmente el ser humano se comunica mediante signos, sobre todo, signos lingüísticos: palabras. Estas palabras, sonidos articulados, solo adquieren sentido si alguien las emite y alguien las recibe e interpreta. Estos signos, en un acto de comunicación constituyen el lenguaje, es decir: La facultad de expresarse que surge de la vida en sociedad. (Una persona sin ningún contacto social desde bebé, no habla)

También surge por necesidad de comunicación. Es un medio de expresión, es el soporte del pensamiento y permite la creatividad.

Tomando las palabras de Noam  Chomsky, el lenguaje es un espejo de la mente en un sentido profundo y significativo: es un producto de la inteligencia creado de nuevo en cada individuo mediante operaciones que se encuentran más allá del alcance de la voluntad y de la consciencia.

1.2. LA COMUNICACIÓN : PROCESO y FACTORES

1.2.1. La comunicación: Proceso

Retomando la definición de lengua de André Martinet según la cual la lengua es un sistema constituido por signos convencionales relacionados entre sí por oposición, desarrollados en forma lineal y que sirve de instrumento de comunicación de la experiencia humana de cada comunidad, podemos deducir que una señal no tiene sentido fuera de un proceso de comunicación; es decir no sirve para nada si nadie la emite y nadie la recibe. Es como si no existiera.

DEFINICIÓN DE COMUNICACIÓN: 

Es una relación que se establece entre dos o más interlocutores con el fin de transmitir una determinada información.

Entenderemos como información: un contenido significativo, la aportación de algún conocimiento nuevo.

Imagine que una señorita francesa  desconocida le llama por teléfono y usted, sin saber francés, oye: “Ce matin, je suis  en pleine forme”.

No sabrá  lo que quería decir, pero intuyó que era una mujer, joven, extranjera, y parecía contenta. Sin conocer el idioma ha obtenida esa información. Evidentemente si usted supiera francés hubiera sabido que esa señorita, esa mañana se sentía como una rosa.

La comunicación ha tenido lugar independientemente de que la lengua no sea conocida por los dos interlocutores; sin embargo, la comunicación hubiera sido más completa si dichos interlocutores hubieran compartido el conocimiento de la misma lengua, del mismo código.

            El compartir, por ejemplo, el mismo código hace que una comunicación pueda ser más completa. Es uno de los factores que intervienen en los actos comunicativos.

Según  Roman Jakobson, en todo acto de comunicación intervienen factores y la ausencia de alguno de ellos causa la merma de la comunicación y por consiguiente una información incompleta.

1.2.2 . Factores que intervienen en un acto de comunicación:

  • Emisor: Emite las señales
  • Receptor: Recibe las señales
  • Mensaje: Contenido de la información
  • Canal: Medio por donde se transmite el mensaje
  • Código: Lengua empleada para transmitir en mensaje
  • Contexto: Entorno del espacio- tiempo donde se transmite el mensaje

 

1.2.3 Funciones que se generan en un acto de comunicación

La información obtenida en un acto comunicativo será distinta según el objetivo perseguido a la hora de transmitir un mensaje. Podemos invertir esta frase: El objetivo perseguido a la hora de transmitir un mensaje hará que la información recibida sea distinta.

 Es decir: El objetivo perseguido a la hora de transmitir un mensaje y la información obtenida van a hacer que predomine una función en el acto de comunicación.

Ejemplo: Si digo con voz temblorosa: “tengo mucho frío” a un receptor. (La ventana está abierta y entra un frío terrible). Es muy probable que el receptor cierre la ventana.

Si digo  con autoridad: “¡Tengo mucho frío!” existen las mismas probabilidades que el receptor cierre la ventana.

 En los dos casos el resultado ha sido el mismo: la ventana se ha cerrado, sin embargo en la primera frase, se manifestó un estado de ánimo y en el segundo una orden. El objetivo era el mismo, pero la función ha sido distinta.

FUNCIÓN EXPRESIVA:

Se genera cuando el emisor expresa su estado de ánimo, cuando pone de relieve datos que le conciernen directamente. Esta función la genera el EMISOR a través del mensaje hablando de él mismo.

Ejemplo: Tengo frío

FUNCIÓN CONATIVA:

En este caso, el emisor pretende cambiar la actitud del receptor o una respuesta por su parte. Esta función recae sobre el RECEPTOR

Ejemplo: ¡Cierra la ventana!

FUNCIÓN REFERENCIAL:

Se genera cuando el mensaje trata asuntos ajenos tanto al emisor como al receptor. El contenido se refiere al CONTEXTO.

Ejemplo: “Esta mañana, la bolsa de Londres ha subido tres enteros”

FUNCIÓN FÁTICA:

Solo se da cuando no existe un contacto entre emisor y receptor (ningún contacto sensorial)  el mensaje trata de mantener ese contacto entre los interlocutores.

Ejemplo: Imagine una conversación telefónica  los interlocutores no se ven, ni se tocan, ni se huelen…nada) el único sentido que los conecta es el oído. Si uno de ellos se queda callado bastante tiempo, el otro le dirá….¿vale?… ¿estás? …¿me oyes?

La función recae directamente en el  CANAL

FUNCIÓN METALINGÜÍSTICA:

Se genera cuando el mensaje trata del propio lenguaje. Se habla sobre él, sobre el CÓDIGO.

Ejemplo: María es un nombre propio.

FUNCIÓN POÉTICA:

Aparece cuando el texto se impone por su forma, recae sobre el MENSAJE.

Ejemplo: (para decir…Mañana lloverá)

Cuando hiendan las noches los albores

Se acercarán para besar la tierra

Las líquidas miríadas diamantinas.

  1. CONCEPTO DE COMPETENCIA:

El término “competencia” designa el conjunto de conocimientos, capacidades, aptitudes, habilidades, condiciones que le permiten a un sujeto ejecutar una acción con miras a la consecución de una meta, un objetivo, un propósito.

Las personas tenemos “capacidades” para abordar o resolver cualquier tarea en cualquier situación pero, una vez planteada la situación a la que hay que dar respuesta, no siempre somos competentes para hacerlo, o si lo hacemos, nunca lo hacemos en el mismo grado.

No basta, entonces, con ser capaz para ser competente, ni es suficiente con saber un concepto para resolver con éxito un problema pues junto al saber, es necesario hacer y querer hacer.

            Los términos  “capacidad” y “competencia” se usan muchas veces como sinónimos en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Los objetivos de la enseñanza se formulan en términos de capacidades y la competencia es  el resultado de verificar el nivel de logro alcanzado en el uso de la capacidad en el momento concreto en que realizamos la evaluación.

  1. COMPETENCIA GENERAL Y COMPETENCIA COMUNICATIVA:

            Ser competente es ser capaz de utilizar lo aprendido  en escenarios reales y exige: saber, hacer y querer.

Desde nuestra infancia, los seres humanos vamos adquiriendo y desarrollando una capacidad relacionada con el hecho de saber cuándo podemos hablar o cuándo debemos callar, y también sobre qué hacerlo, con quién, dónde, para qué y en qué forma. Es decir, desde niños adquirimos un conocimiento no sólo de la gramática de nuestra lengua materna sino que también aprendemos sus diferentes registros  y su pertinencia; somos capaces de tomar parte en eventos comunicativos y de evaluar la participación nuestra y la de los otros.

Aún más, podemos afirmar que esa competencia  es integral, puesto que también

involucra actitudes, valores y motivaciones relacionadas con la lengua, con sus características, usos y con los demás sistemas de comunicación en general. Naturalmente, la adquisición de tal capacidad debe estar ligada a una experiencia social, a unas necesidades, a unas motivaciones y a una acción.

El modelo de lengua que subyace en este concepto de competencia implica, desde luego, que la única función de las lenguas no sea nombrar, sino que ellas también estén organizadas para lamentarse, alegrarse, rogar, prevenir, defender, atacar. Están relacionadas con las distintas formas de persuasión, dirección, expresión y juegos simbólicos.

 El verdadero sentido de las lenguas humanas sólo puede llegar a ser comprendido en el ámbito natural de su uso para permitir la conversación, la interacción comunicativa, el trato verbal cotidiano, la vida en sociedad. Así entendidas, las lenguas dejan de ser meros sistemas semióticos abstractos, inmanentes, ajenos a las intenciones y a las necesidades de los hablantes, y se convierten en teatros, en espacios de representación, en repertorios de códigos culturales cuya significación se construye y se renueva de manera permanente por medio de estrategias de participación, de cooperación y de convicción.

En la década de los años setenta, los primeros etnógrafos de la comunicación (Gumperz y Hymes) postularon la existencia de una competencia para la comunicación o competencia comunicativa, que comprende lo que un hablante-oyente real, dotado de ciertos roles sociales y miembro de una determinada comunidad lingüística, debe saber para establecer una efectiva comunicación en situaciones culturalmente significantes, y para emitir mensajes verbales congruentes con la situación. Para estos teóricos, la competencia comunicativa es un conjunto de normas que se va adquiriendo a lo largo del proceso de socialización y, por lo tanto, está socioculturalmente condicionada.

Así pues, esa Competencia Comunicativa exige no sólo la habilidad para manejar una lengua sino además saber situarse en el contexto comunicativo de cada comunidad específica,, en sus diversas formaciones sociales, culturales e ideológicas.

La competencia comunicativa se manifiesta tanto en los sistemas primarios de comunicación como en los sistemas secundarios. Los sistemas primarios son los de la comunicación cotidiana.

Sirven para el intercambio comunicativo, necesario en el desempeño de todos los roles que implica la vida en sociedad: una llamada telefónica, una carta, un memorando, un cartel, un noticiero radial, etc. Los sistemas secundarios son de mayor elaboración y complejidad. Requieren más capacidad cognitiva del hablante-oyente real en su labor de codificar y decodificar textos, puesto que estas comunicaciones se producen en esferas de más elaboración cultural.

La comunicación en estos sistemas es básicamente escrita, pero también comprende formas orales como conferencias, foros, seminarios, etc. Se trata de la comunicación literaria, científica, técnica, sociopolítica, jurídica, y de comunicaciones no verbales, como las artes visuales; o mixtas, como el teatro.

Está claro, entonces, que la competencia comunicativa no se limita a la competencia gramatical o al conocimiento del sistema semiótico de una lengua. Por lo tanto, la competencia comunicativa se configura por la adquisición y desarrollo de una serie de competencias.

Una competencia lingüística o gramatical se caracteriza por la capacidad de un hablante para producir e interpretar signos verbales. El conocimiento y el empleo adecuado del código lingüístico le permiten a un individuo crear, reproducir e interpretar un número infinito de oraciones.

El conocimiento y el empleo se vinculan con dos modalidades diferentes de la lengua: la lengua como sistema de signos y la lengua en funcionamiento, en uso. La lengua como sistema de signos corresponde al dominio semiótico, y su función esencial es significar. La lengua en funcionamiento, en uso, corresponde al dominio semántico, y su función básica es comunicar.

Estas dos modalidades de la lengua están presentes en toda actividad comunicativa de carácter lingüístico.

  1. SUBCOMPETENCIAS DE LA COMPETENCIA COMUNICATIVA

4.1 : Competencia lingüística:

 

Se refiere a las habilidades para comprender, expresar e interpretar pensamientos, sentimientos y hechos de forma oral y escrita en diferentes lenguas y escenarios o contextos y regular el comportamiento.

 

 

 

 

 

 

1.      COMUNICACIÓN

ORAL

1.1: Escuchar y comprender mensajes hablados.

Presupone habilidades para obtener informaciones de textos orales de formatos diversos en distintas situaciones y con distintos fines.

 

1.2: Hablar para que otros escuchen y comprendan.

Presupone habilidades para producir textos orales adecuados a distintas situaciones y fines.

1.3: Conversar (establecer diálogos)

Presupone habilidades para intercambiar contenidos en una situación de dialogo.

 

 

 

 

 

2.      COMUNICACIÓN

ESCRITA

2.1: Leer de forma eficaz (expresiva y comprensiva)

Presupone habilidades para leer, comprender e interpretar textos escritos en formatos diversos adecuados a distintas situaciones y fines.

2.2: Escribir correctamente.

Presupone habilidades para expresar por escrito hechos, pensamientos, opiniones, sentimientos… de forma correcta y adecuada a distintas situaciones y fines.

4.2. Competencia pragmática:

El punto de partida de esta competencia es la consideración de “el hablar como un hacer”. Todos los usuarios de una lengua tienen una capacidad que les permite asociar los enunciados con los contextos en que dichos enunciados son apropiados.

El contexto no es, desde luego, sólo el escenario físico en el que se realiza el acto comunicativo, sino también esos conocimientos que se asumen como compartidos entre los participantes. Un acto comunicativo no es algo estático ni un simple proceso lineal; por el contrario, un acto comunicativo es un proceso cooperativo de interpretación de intenciones, en el cual un hablante intenta hacer algo, el interlocutor interpreta esa intención y, sobre la base de esa interpretación elabora su respuesta, ya sea lingüística o no.

Recordemos que la pragmática es la disciplina que se ocupa de estudiar el uso que los hablantes hacen del lenguaje en un contexto lingüístico o extralingüístico. De esta manera, podemos afirmar que la pragmática parte del supuesto de que la comunicación es la función primaria del lenguaje.

Por eso, teniendo presente lo anterior, vamos a definir la competencia pragmática como la habilidad para hacer un uso estratégico del lenguaje en un medio social determinado, según la intención y la situación comunicativa; es saber ejecutar acciones sociales mediante el empleo adecuado de signos lingüísticos o de signos de otros códigos no lingüísticos, utilizados de acuerdo con intenciones y fines deseados.

Según pretenda con su acto comunicativo informar, ordenar, interrogar, impugnar, sugerir, rogar, etc., el sujeto hablante necesita plantearse con precisión varias preguntas, si aspira a alcanzar con éxito sus propósitos:

1) ¿Cuál es el motivo, la finalidad y el contenido de su acción comunicativa?

2) ¿A quién va dirigida?

3) ¿Cuándo es el momento adecuado para emprenderla?

4)  ¿Dónde debe efectuarla?

4.3 – Competencia discursiva:

 Es la capacidad para articular e interpretar signos organizados en un todo coherente llamado texto. La competencia textual implica las competencias consideradas anteriormente y, además, las competencias cognitiva y semántica.

La noción de texto ha sido objeto de arduas disquisiciones para su definición. En la actualidad, se acepta que un texto, “debe ser resultado de la actividad lingüística del hombre, ha de tener incuestionablemente una específica intención comunicativa y, por último, ha de explicitarse con suficiencia el contexto en el cual se produce.

Nosotros vamos a definirlo de un modo más simple como cualquier comunicación elaborada sobre la base de un determinado sistema de signos y dotada de un propósito comunicativo específico.

4.4: Competencia estratégica:

 

Se refiere a las habilidades para planificar, desarrollar y evaluar de forma autónoma el aprendizaje. Sentirse motivado para hacerlo y utilizarlo en los distintos escenarios  y contextos. Se basa en el conocimiento de las capacidades de aprendizaje y en el uso de las habilidades de aprendizaje.

 

 

 

1.      CONOCIMIENTO DE LAS CAPACIDADES DE APRENDIZAJE.

1.1: Conocimiento de las propias capacidades

Presupone habilidades para valorarse a si mismo, tener confianza en sus posibilidades, actuar con perseverancia y decisión al abordar tareas y asumir responsabilidades.

1.2: Motivación.

Presupone habilidades para identificar el aprendizaje y el saber como una necesidad que es preciso satisfacer a través de la curiosidad y el gusto por aprender y por compartir ese aprendizaje.

 

 

 

2.      USO DE HABILIDADES DE APRENDIZAJE.

2.1: Planificación y hábitos de estudio.

Presupone habilidades para planificar y utilizar el tiempo de estudio y de ocio de forma efectiva.

 

 

2.2: Técnicas de aprendizaje y autorregulación.

Presupone habilidades para recoger, procesar, organizar, presentar y revisar la información para construir el aprendizaje y utilizar  el conocimiento en los diferentes contextos.

 

 

4.5: -Competencia socio-lingüística:

 

 

Se refiere a habilidades para convivir, comprender la sociedad en la que se vive. Actuar de acuerdo con los principios éticos y democráticos en los distintos escenarios y contextos en los que vive y participa. El contenido de la competencia se organiza en tres dimensiones: Convivencia, participación y ciudadanía y comprensión de la sociedad en la que se vive.

 

 

 

 

 

1.      CONVIVENCIA

 

1.1: Relaciones interpersonales.

Presupone habilidades para comunicarse de forma constructiva, crear confianza y resolver  los conflictos de forma pacífica.

 

 

1.2: Trabajo cooperativo.

Presupone habilidades para colaborar y comprometerse en un proyecto de trabajo colectivo.

 

 

 

 

 

2.      PARTICIPACIÓN Y CIUDADANÍA

 

2.1: Ejercicio de derechos y deberes.

Presupone habilidades para ejercer de forma responsable los derechos y deberes en los distintos foros o contextos de participación.

 

 

2.2: Práctica de valores.

Presupone habilidades para comprender y actuar de acuerdo con los valores personales sociales democráticos.

 

 

3.      COMPRENSIÓN DE LA SOCIEDAD EN LA QUE SE VIVE

 

3.1: Conocimiento  e interpretación de la realidad social.

Presupone habilidades para conocer los hechos, comprender y analizar las relaciones que se establecen en la sociedad en la que se vive desde una perspectiva diacrónica y sincrónica.

 

4.6: Competencia socio-cultural:

 

Se refiere a habilidades para conocer, aprender, crear y participar en manifestaciones culturales diversas en los distintos escenarios y contextos en los que se vive y participa. Se organiza en dos dimensiones: El conocimiento y el uso de los lenguajes artísticos y el conocimiento y la comprensión del hecho cultural y artístico en la sociedad.

 

 

 

1.      CONOCIMIENTO Y USO DE LENGUAJES ARTÍSTICOS

 

1.1: Comprensión artística.

Presupone habilidades para comprender los lenguajes artísticos y valorar sus manifestaciones en función del contexto.

1.2: Creación artística.

Presupone habilidades para utilizar los lenguajes artísticos  al servicio de la expresión creativa en distintos escenarios.

 

 

 

 

2.      CONOCIMIENTO Y COMPRENSIÓN DEL HECHO CULTURAL Y ARTÍSTICO EN LA SOCIEDAD

2.1: Conocimiento del patrimonio.

Presupone habilidades para apreciar, comprender y valorar manifestaciones culturales y artísticas que forman parte del patrimonio cultural de los pueblos y contribuir a su conservación.

2.2: Construcción cultural compartida.

Presupone habilidades para idear, planificar, desarrollar y evaluar proyectos artísticos de forma cooperativa utilizando estrategias de trabajo en equipo y un clima de trabajo y de colaboración.

 

En suma, la naturaleza de la Competencia Comunicativa desborda el ámbito lingüístico lo trasciende, pues para comunicarse de manera eficaz se necesita conocimientos verbales y no verbales (quinésicos, proxémicos…), normas de interacción y de interpretación, estrategias para conseguir las finalidades que nos proponemos y conocimientos socioculturales (valores, actitudes, roles, relaciones de poder, etc)