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Cristología. Qué es la cristología y qué estudia

La Cristología

Cristología como disciplina

La cristología es la disciplina teológica que se acerca a Jesús de Nazaret desde la comprensión que tiene de Él la propia fe de la Iglesia. El poner como requisito la fe, para acercarse a este judío del siglo I, no es algo que distorsione o estorbe. La fe es como el amor. No se mira de la misma manera a alguien que se ama, que a una persona por la que sentimos indiferencia, o incluso antipatía. Esto es interesante, porque el amor nos permite un acceso más profundo al interior y al misterio de las personas. Así pues, el amor tiene que ver con el conocimiento: hace falta amar para llegar a conocer. 

Por supuesto que estas consideraciones pueden resultar un tanto extrañas a gente que vive en una cultura de predominio de la ciencia. Pareciera que la neutralidad es un requisito indispensable para el conocimiento de la realidad. Y eso es cierto, cuando está referido al mundo físico o meramente biológico, pero no lo es tanto cuando hablamos de la relación interpersonal. No hay neutralidad para los esposos, ni para la relación del padre con sus hijos… La realidad personal requiere del amor como puerta de entrada para un verdadero conocimiento. 

Esto mismo pensó la comunidad cristiana primitiva acerca de su Maestro y su Señor: sólo se puede conocer a Jesús, si se le ama y se le sigue. Al amor que la comunidad profesa a Jesús de Nazaret se le llama “fe”. Por tanto, y así piensa la cristología, sólo conoceremos hasta el fondo a este judío si depositamos una mirada de fe en Él. 

A continuación, vamos a desarrollar la cristología en una serie de pasos, que articulan la reflexión que presentamos. En algún momento, puede ser que el texto os supere en cuanto a comprensión. Tened presente que no es un texto que haya sido concebido para enfrentarse a él de modo individual. Por ello, ante las posibles dificultades, aún cuando hemos tratado de hacer una traducción de los contenidos lo más accesible posible, tendréis a vuestra disposición al profesor correspondiente. 

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La pragmática. ¿Qué es la pragmática? Concepto de pragmática. Elementos de la pragmática. Pragmática y lenguaje

Concepto de Pragmática

Se entiende como la disciplina cuyo objeto de estudio es el uso del lenguaje en función de la relación que se establece entre enunciado, mensaje e interlocutores.

Nacida como una rama de la Semiótica y de la Lingüística, estudia las habilidades y conocimientos que hacen posible el uso adecuado de la lengua, es por eso que en muchos aspectos la pragmática va más allá y supere los límites de la Gramática e incluso de la Lingüística, constituyendo una nueva perspectiva en el análisis de la comunicación, el lenguaje y las lenguas.

Elementos de la Pragmática

Interlocutores: el emisor es el hablante que produce intencionalmente una expresión lingüística (ya sea oral o escrita), haciendo un uso consciente e intencionado de la comunicación; el destinatario es a quien llega dicho mensaje o expresión, es al que se dirige el emisor, de modo que igualmente es consciente de estar interactuando de forma intencionada.

Enunciado: es el resultado del acto de enunciación por parte del emisor. Constituye la unidad de análisis o estudio de la Pragmática.

Intención comunicativa: es el propósito o meta que el emisor quiere conseguir por medio de su enunciado.

Pragmática y lenguaje

Ámbitos. El Marco de Referencia Europeo para las Lenguas establece, al menos, cuatro ámbitos:

– Ámbito Personal: es la vida privada del sujeto (familia y amigos)

– Ámbito Profesional: en la que la persona desarrolla sea cual sea su profesión.

– Ámbito Público: es la vida pública de la persona, es decir, la actuación del sujeto como miembro de la sociedad (moviéndose dentro de esta categoría en ámbitos sociales, administrativos, etc.)

– Ámbito Educativo: en el que el individuo participa de forma organizada en la Educación. En el caso de los docentes (profesores) coincide la vida profesional con la educativa, ya que pertenecen al mismo ámbito.

Contexto. Es el conjunto de factores que condicionan tanto la producción como el significado del enunciado. El contexto puede ser discursivo (integrado por los elementos que constituyen el enunciado); contexto circunstancial (el espacio-tiempo que condiciona el enunciado) y el contexto social, donde incluimos todos los elementos culturales (rituales) que acompañan la enunciación.

Situación. Depende de factores como el lugar, el momento determinado, las instituciones u organizaciones en que se produce, las personas implicadas, los objetos de dicho entorno, los textos que se encuentran en esa situación, etc. Pongamos algunos ejemplos:

– Requieren el uso oral: hablar entre amigos o desconocidos, ya sea en ámbitos privados, públicos, discutir sobre un tema…

– Requieren el uso escrito: realizar trabajos y exámenes (ámbito público, profesional o educativo), escribir cartas, solicitar información, redactar un currículum vitae (CV) en el ámbito profesional, etc.

Esto nos forma el conocido «marco del discurso», y a su vez siempre habrá una tendencia a la «adecuación»; es decir, que siempre que tengamos ante nosotros una situación, deberemos adoptar lo que vamos a decir y cómo vamos a decirlo según dicha situación. Por ejemplo:

– Modalidades orales: una conversación, un debate, una discusión…

– Modalidades escritas: escribir cartas (privada o comercialmente), redactar Currículums (profesionalmente) o hacer escritos jurídico-administrativos (una instancia, oficio, acta, certificado, circular…, etc.)

Aportaciones de la Pragmática a la Enseñanza de la Lengua

Desde el punto de vista didáctico, lo más decisivo reside en el planteamiento de un enfoque comunicativo o enseñanza comunicativa de la Lengua. Esto ha sido fundamental para construir el concepto del Proceso de enseñanza-aprendizaje (tan conocido para los docentes).

En este sentido hay cuatro puntos fundamentales que debemos tener en cuenta:

1. Atender a los ámbitos de uso y a intenciones comunicativas reales.

2. Atender a la variedad discursiva: atención a tipologías textuales (deben tratarse textos auténticos y no manipulados en exceso o creados especialmente para la educación) y atender a la lengua oral.

3. Potenciar un estilo interactivo en el aula: alternar trabajos individuales con trabajos por parejas o pequeños grupos para así centrar la atención en el trabajo grupal y poder aportar feedback efectivo viendo las responsabilidades de cada grupo e individuo; y establecer rutinas interactivas (por ejemplo: saludos diarios, introducción-conclusión de cada clase, resumir brevemente la sesión de cada día, etc.)

4. Por último desarrollar cuatro habilidades básicas de la comunicación:

  • Expresión oral (hablar): podemos hacer dramas, juegos de escenificaciones, juegos de rol, juegos de pregunta-respuesta, exposiciones, lecturas en voz alta…).
  • Comprensión oral (escuchar): hacer juegos mnemotécnicos (para aprender a memorizar), dibujar lo escuchado, usar audios y vídeos…
  • Comprensión escrita (leer): desarrollar la memoria, la anticipación, la inferencia (para aprender a entender textos, COSA MUY IMPORTANTE en la sociedad de la información), usar textos reales como hemos indicado arriba: prensa escrita real, textos auténticos, obras literarias, etc.
  • Expresión escrita (escribir): redacciones abiertas, dictados, trabajos, talleres literarios… Demanda de conceptos, procedimientos y actitudes.