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Nivel de peligrosidad de las radiaciones

¿Qué factores de la radioactividad significan un riesgo para la salud?
Los dos principales parámetros para valorar el riesgo ante una radiación son la dosis y el tiempo de exposición.
Las dosis de radiación se miden bien en sievert (Sv) o en rem (100 rem equivalen a 1 sievert) y cuánto mayor es esta dosis, mayor es la probabilidad de enfermar o morir como consecuencia de la radiación.
El otro factor importante es el tiempo, pues una exposición continuada a una radiación cuya dosis es, en principio, baja también puede ocasionar daños importantes para la salud.
En general, el cuerpo humano tolera mejor dosis bajas repartidas en el tiempo que una dosis alta en un momento puntual, pues las estrategias celulares para reparar el daño en este último caso se ven desbordadas. Si la dosis de radiación es pequeña, las células (por sí mismas) son capaces de reparar el daño causado o de reemplazar las células muertas como consecuencia de la radiación. Pero si la dosis es elevada, se produce la destrucción de un gran número de células y/o la inducción de cánceres como consecuencia de daños irreversibles en el ADN (mutaciones) que no han podido ser reparados.
¿Qué riesgo existe para la salud según la dosis de radiación recibida?
Para estimar el riesgo para la salud que puede ocasionar una determinada radiación es imprescindible valorarlo en perspectiva.
Todos nosotros continuamente estamos expuestos a radiación, de hecho, en un mes recibimos de media una dosis de 0,3 milisieverts (mSV) ó 0,03 rem.
Cuando nos hacemos una radiografía torácica, por ejemplo, estamos recibiendo una radiación media de 0,1 mSv. En general, el cuerpo humano no padece prácticamente ninguna afectación directa en la salud por la radiación hasta los 1.000 mSV.
A partir de los 1.000 mSV comienzan a aparecer los primeros y principales síntomas como consecuencia del envenenamiento por radiación: las náuseas.
Con 2000-3.000 mSV además de las náuseas, aparecen vómitos, pérdida de pelo y diarreas en algunos afectados.
Con 5.000 mSV todas las personas se encuentran afectadas por los síntomas y signos anteriores. Con 8.000 msV se intensifican y pueden aparecer hemorragias e infecciones.
Las probabilidades de muerte entre las personas expuestas a dosis de radiación únicas de 3.000 y 4.000 mSV es del 50%, con dosis alrededor de 10.000 mSV la muerte ocurre con total seguridad al cabo de unas semanas y con 20.000 mSv en horas o días.
A los efectos directos sobre la salud comentados anteriormente que provocan las radiaciones hay que tener en cuenta también el efecto indirecto y a largo plazo sobre el aumento de la frecuencia de cánceres como consecuencia del daño genético.
Este aumento de la frecuencia de cáncer, es probabilístico, a mayor dosis de radiación recibida, mayor riesgo incrementado de padecer cáncer. Así por ejemplo, con una exposición de 1.000 mSV existe un incremento del 5% del riesgo de padecer cáncer años después en la población expuesta. Si la exposición se eleva a 3.000 mSV existirá un incremento del riesgo de cáncer del 42%.
¿Cuáles son los órganos más vulnerables a la radiación?
En general, aquellos órganos o tejidos más vulnerables a la radiación son aquellos en los que las células se encuentran multiplicándose de forma muy activa.
Por esa razón, la médula ósea (dónde se fabrican las células sanguíneas, las plaquetas y los glóbulos blancos), el aparato digestivo y los aparatos reproductores se pueden encontrar seriamente afectados con dosis suficientes de radiación. El daño en la médula ósea provoca una disminución parcial o total de las células fabricadas, lo que conlleva hemorragias, infecciones y anemias.
Por otro lado, el daño en el aparato digestivo provoca náuseas, vómitos y diarrea. Por último, la radiación en los aparatos reproductores puede desencadenar esterilidad parcial o total por daños ocasionados en las células precursoras de los óvulos y espermatozoides, así como también abortos o malformaciones en fetos.
¿Qué es más peligroso, la exposición externa a radiación o la incorporación al cuerpo de material radiactivo?
La exposición externa a radiación, siempre que sea a dosis bajas y en un corto periodo de tiempo suele ser de menor riesgo ya que se deja de recibir radiación en el momento en el que la persona se aparta de la fuente radiactiva.
Sin embargo, la incorporación al cuerpo de material radiactivo (ya sea por ingestión o por respiración) puede ser realmente peligrosa ya que, aunque emita dosis bajas de radiación esta exposición es prolongada y, dependiendo del elemento radiactivo, puede durar días, semanas, meses o años, lo que puede provocar una acumulación total de radiación muy elevada.
¿Por qué se recomiendan de pastillas de yodo y lavarse con frecuencia y desechar la ropa expuesta a radiación?
La glándula tiroides, para producir la hormona tiroxina, necesita captar yodo. Este yodo lo adquirimos de normal a través de los alimentos.
Debido a que uno de los elementos liberados en la central nuclear de Fukushima es yodo radiactivo, existe la probabilidad de que las personas lo incorporen a su tiroides a través de alimentos contaminados o por inhalación. Por esa razón, las autoridades han recomendado la ingesta de pastillas de yodo, porque así se satura a la tiroides de este elemento y ya no capta más yodo durante semanas (reduciendo el riesgo de captación de yodo radiactivo en la tiroides y, por tanto, el riesgo de cáncer asociado a esta glándula).
Por supuesto, esta medida no protege frente a la exposición externa a la radiación. Por otro lado, las recomendaciones como lavarse con minuciosidad y desechar la ropa después de salir al exterior se hacen para eliminar las partículas radiactivas en suspensión en la atmósfera que hayan podido depositar en la ropa o la piel.
¿Las personas expuestas a radiación pueden transmitir la radiación a otras personas?
En principio no, las personas que han estado expuestas a radiación no transmiten la radiación a otras personas, no es contagiosa. Ahora bien, si esa persona ha incorporado a su cuerpo partículas radiactivas o las tiene sobre su piel o ropas (se ha contaminado radiactivamente) éstas seguirán emitiendo radiación que si pueden afectar a las personas alrededor (especialmente a niños y embarazadas).
¿Qué riesgo existe para la salud la exposición a los niveles de radiación de Fukushima y alrededores?
El 12 de marzo, en la central nuclear de Fukushima se detectó 1 mSV por hora, el día 15 se llegó a un nivel máximo de 400 mSv/h (con 4.000 mSv durante breves minutos) y hoy día 18 de marzo, parce que los niveles han disminuido a 279,4 mSv/h.
Estos niveles de radiación no son en principio letales, pero si los trabajadores de la central nuclear se expusieran durante varias horas o días a estos niveles de radiación (aún con los trajes protectores) podrían empezar a desarrollar envenenamiento por radiación con náuseas, vómitos, etc. e incluso terminar provocando la muerte.
Para evitar eso, se evacuó a todos los trabajadores excepto 50 personas que decidieron quedarse en la central nuclear para refrigerar los reactores más 130 bomberos, técnicos y soldados que se prestaron, más tarde, voluntarios a ayudar.
Estos 180 héroes se enfrentan a una exposición prolongada de radiación que puede provocarles un envenenamiento radiactivo, con un riesgo de muerte difícil de precisar (dependerá del tiempo en el que estén expuestos a la fuente radiactiva, si limitan la exposición a un corto periodo de tiempo pueden trabajar de forma relativamente segura) y, con toda seguridad, incrementará apreciablemente su riesgo de padecer cáncer con los años.
La población inmediatamente más próxima a la central nuclear ya ha sido evacuada, en cuanto a la población más cercana actualmente, que se encuentra a 30 kilómetros de distancia, el Ministro de Ciencia japonés ha comentado que los niveles de radiación allí se encuentran en 0,17 mSV/h.
No son lo suficientemente elevadas como para causar envenenamiento por radiación pero sí para incrementar el riesgo de cáncer en la población de la zona. Aún así, debido a que los niveles de radiación se atenúan considerablemente conforme aumenta la distancia con la central nuclear, es de esperar que los efectos sobre la salud causados más allá de los 30 kilómetros sean imperceptibles o ligeros incrementos en los riesgos de aparición de cáncer a largo plazo.
 
 
 

Tres centrales nucleares presentan problemas en Japón a consecuencia del terremoto. Crisis nuclear en Japón.

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Como consecuencia del terremoto y del tsunami producido el pasado viernes 11 de marzo, Japón se enfrenta al accidente nuclear más grave desde Chernóbil. La situación es muy crítica y Japón ha pedido ayuda a la Agencia Internacional de Energía Atómica.

El pasado sábado (día 12 de marzo) se produjo una explosión en la planta de la central nuclear de Fukishima (al noroeste de Japón) a causa de los problemas en el sistema de refrigeración en su reactor número 1.

En la madrugada del lunes 14 de marzo, se han vuelto a producir dos  explosiones en esta misma central nuclear, de nuevo como consecuencia de los problemas de refrigeración en otro de los reactores, en este caso el número 3. Como resultado de estas dos últimas explosiones, han resultado heridas once personas. La empresa operadora de la central ha informado de la posible fusión parcial del núcleo del reactor número 2 tras un descenso del nivel del agua que cubría el combustible nuclear. En estos momentos los técnicos trabajan  a contra reloj para enfriar el reactor número 2 y evitar así que   que haya otra nueva explosión. Se intenta enfriar también los reactores 1 y 3 que ya explotaron (explosión por hidrógeno), inyectando agua de mar y ácido bórico. A pesar de las alarmas que despertaron estas explosiones, los técnicos aseguran que las estructuras que protegen los reactores no han sufrido daños y que la radioactividad que se libera está controlada.

Las autoridades japonesas catalogaron estas explosiones en el nivel 4 de la Escala Internacional Nuclear y de Sucesos Radiológicos (INES, por su siglas en inglés), de entre 0 y 7. Es la misma categoría que recibió el que hasta ahora había sido el peor accidente nuclear de la historia de Japón, ocurrido en 1999 en Tokaimura, cuando una explosión seguida de una fuga en un planta de procesamiento de uranio mató a dos operarios y expuso a más de un centenar de habitantes a altos niveles de radiación. En esta escala, el accidente nuclear de Chernóbil en 1986 ( el más grave de la historia de esta industria ) representa un siete sobre siete.

Además existen problemas en otras dos  centrales nucleares de Japón, concretamente en la central de Onagawa ( a la que han declarado en estado de emergencia nuclear de nivel 1 por el elevado nivel de radiactividad) y en la central nuclear de Tokai (cuyo circuito de refrigeración ha dejado de funcionar).

El caso más preocupante es el de la central nuclear de Fukishima. En el peor de los casos, se teme una explosión del reactor o una fuga incontrolada de radioactividad como consecuencia de la fusión del reactor, lo cual nos conduciría inevitablemente hacia un desastre nuclear que tendría consecuencias irreparables.

¿En qué  consiste una fusión del núcleo del reactor?

Una fusión del núcleo de un reactor se produce cuando existe un fallo en los sistemas de seguridad de la central (en este caso, podría deberse al sistema de refrigeración) y el combustible radiactivo que contiene su núcleo se calienta, pasando de un estado sólido a líquido. Esto provoca la “fusión” de sus componentes, liberando una mayor cantidad de radiactividad al medio ambiente.

Lo cierto es que a día de hoy, los índices de radioctividad superan tres veces los límites permitidos (el límite permitido es de 500 microsievert por hora). Las autoridades, para  tranquilizar a la población, aseguran que no existe motivo de alarma. Recordemos que ayer, para enfriar los reactores y liberar presión se soltó vapor  radioactivo hacia la atmósfera, aunque el gobierno asegura que se hizo de forma controlada.

Como medida preventiva se ha procedido a evacuar a 215.000 personas en un perímetro de 20 kilómetros en torno a la central. A todos los evacuados se les ha pasado controles para ver los niveles de radioactividad. Hasta el momento  se han puesto a 2 personas en cuarentena,  aunque se sabe que 190 más han sido expuestas a radiación

Niveles de peligrosidad en la escala nuclear

  • El nivel 1 se considera como una simple anomalia.
  • El nivel 2 se define como un incidente.
  • El nivel 3 como un incidente importante. Es el caso del incendio que se produjo en la central nuclear de Vandellós 1 en 1989.

A partir de aquí tenemos que hablar de accidentes y no de incidentes

  • El nivel 4 (el de la central nuclear de Fukishima)  se califica como un accidente con consecuencias de alcance local.
  • El nivel 5 es un accidente con riesgo de un alcance más grande , como el e de la central de Harrisburg, en los EE. UU. A finales de los 70.
  • En el nivel 6 ya hablamos de un accidente importante. Supone la liberación de material radiactivo que requiere una  aplicación de medidas contraposición.
  • El nivel 7 se calfica como accidente grave. Ha sucedido una sola vez en la central nuclear de Chernóbil , en Ucrania, en el año 1986. Se produce cuando la liberación de material radioactivo pone en riesgo la salud general y el medio ambiente y requiere la aplicación de medidas de contraposición.

Haz clic en el siguiente enlace para ver el nivel de peligrosidad de las radiaciones y las consecuencias que tiene para la salud humana  Nivel de peligrosidad de las radiaciones nucleares

Última hora Terremoto de Japón. 11 de marzo 2011

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Decenas de personas han muerto o están desaparecidas por el seísmo de 8,9 grados en la escala de Richter que ha sacudido a Japón en las últimas horas. Se trata del quinto mayor seísmo conocido en la historia de la humanidad desde que existen registros y el de mayor magnitud producido en Japón desde los últimos 140 años.

El peligro no ha acabado. Las réplicas del seísmo  (de magnitud importante) siguen produciéndose reiteradamente. Los muertos aumentan a velocidad de vértigo con el paso de las horas y se estima que las víctimas podrían superar el millar. La mayor parte de las personas han muerto ahogadas.

“La gran ola” ha penetrado 5  kilómetros hacia dentro de la tierra, arrastrando todo lo que encontraba a su paso: coches, trenes, aviones, tierras de cultivo, invernaderos, granjas, casas, embarcaciones… Poblaciones e infraestructuras han sido engullidas  por la fuerza del agua, que se ha manifestado imparable y demoledora. Las olas han arrastrado barcos tierra adentro y se teme que cuatro trenes costeros (de los que no se sabe nada)  hayan sido tragados por el mar. Uno de estos trenes era un convoy de pasajeros que trasladaba a un número indeterminado de personas cuando se perdió su pista.

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Las calles y carreteras sufrían grietas y enormes socavones. Los transportes se paralizaron por completo y el  el aeropuerto fue cubierto por una gran lengua negra de lodo. Millones de hogares se han quedado sin electricidad.

En el noreste del país el temblor también provocó al menos medio centenar de incendios, entre ellos un gran fuego en una planta de refinamiento de petróleo en la provincia de Chiba, vecina a Tokio.

En estos momentos, la enorme marejada  producida por el terremoto  sigue recorriendo miles de kilómetros a lo largo del Pacífico (en concreto más de 8.000 kilómetros) . En el puerto californiano de Santa Cruz ya han empezado a sufrir los primeros efectos del tsunami. Allí la altura de las olas ha sido menor de la prevista (sólo dos metros), pero la marea está subiendo en toda la costa oeste de EE.UU. con un efecto y rapidez, que incluso está sorprendiendo a las autoridades californianas.

No sólo  EE. UU. se prepara para recibir los coletazos del tsunami, ya que también han sido puestos en alerta todos los países de ese lado de la costa del Pacífico. Sigue la alerta en Hawái y en la costa de California. También están en alerta Taiwán,  México, Colombia y Chile, que han procedido a la evacuación de las zonas costeras, ya que la furia del mar podría llegar a estos países en cuestión de horas.. Los habitantes de Honduras y Guatemala también viven las próximas horas pendientes del mar. En estos países también se ha decretado un estado de alerta frente a la posible embestida.

Los expertos sismólogos ya han asegurado que Japón ha sufrido uno de los terremotos más destructivos de la historia. La violenta sacudida de la tierra ha librado una energía equivalente a 10.000 bombas de Hiroshima, o lo que es lo mismo a 200 toneladas de dinamita.

El gobierno japonés ha decretado también la alerta nuclear en el país. Con el temblor 11 centrales nucleares han detenido su actividad, siguiendo el protocolo de seguridad. La preocupación proviene de la central nuclear de Fukushima-Daiichi, que presentó un fallo en el sistema de refrigeración como consecuencia del terremoto. Aunque el sistema ha quedado restablecido con el traslado de generadores eléctricos, la presión en el edificio de turbinas sobrepasa el nivel para el que fue diseñada y el nivel de radiación ha crecido de forma alarmante (100 veces lo normal). El ministro de industria ha afirmado que podría producirse una pequeña fuga reactiva y como medida preventiva se ha procedido a evacuar a 6.000 personas que residen en 3 Kilómetros a la redonda. Todos sabemos las consecuencias nefastas que tiene la radioactividad en la salud humana. Para ver el nivel de peligrosidad de las radiaciones y las enfermedades relacionadas con la radioactividad haz clic aquí

Antecedentes previos del tsunami: Hace apenas 2 días, la costa este de Japón temblaba por primera vez. Todo sonaba a premonición. Un terremoto de 7’2 grados en la escala Richter hacía saltar las alarmas.  Algunas ciudades se preparaban para lo peor, para “la gran ola”, para un tsunami. Muchos ciudadanos entraban en bunkers casi a orillas del mar y cerraban sus compuertas, pero el tsunami, afortunadamente, no se produjo.

No existe país en el mundo más preparado que Japón para este tipo de catástrofes. El 20% de los terremotos de más de seis grados de magnitud en el planeta los sufren aquí, así que los japoneses ya saben cómo tienen que actuar en estos casos. El gobierno y las autoridades preparan a sus habitantes y  a los servicios de emergencia para que sepan cómo actuar en estos casos . Los edificios son también una oda a la resistencia, ya que antes de construirlos superan todo tipo de pruebas para que sus pilares aguanten ante el mayor temblor.

Japón es el país con las mayores medidas de seguridad anti terremotos del mundo.
Si un terremoto de esta magnitud se hubiera producido en un país subdesarrollado las consecuencias habrían sido inimaginables.

Aunque Japón es el país más preparado para afrontar este tipo de catástrofes, esta vez les ha pillado por sorpresa porque la pesadilla les ha llegado desde el mar. Bastaron unos pocos segundos para que la población pudiera percibir que no se trataba de un terremoto más a los que están acostumbrados.

El coste económico de la reconstrucción es incalculable y esto repercutirá inevitablemente en la economía mundial. Afectará a la exportación de coches y de rebote a la industria automovilística, ya que muchas de las piezas que se importan a otros países proceden de Japón. Las bolsas han cerrado la jornada con grandes pérdidas. Por otra parte, las empresas aseguradoras no podrán hacer frente al desastre de las infraestructuras. Japón ya ha pedido ayuda internacional a una cincuentena de países, entre ellos los EE.UU, que ya ha enviado dos barcos para ayudar al rescate de las víctimas.

Tsunami en Japón, 11 de marzo 2011. Desastres naturales (Actualizado el 18-3-2011).

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La catástrofe ocurrida esta madrugada en la costa de Japón devuelve los tsunamis a la plena actualidad, pero ¿Qué es realmente un tsunami? ¿Cómo se produce?¿Se puede anticipar para poder evitarlo?

Según la Real Academia Española (RAE) un tsunami es una ola gigante producida por un seísmo o por una erupción volcánica en el fondo del mar. Este fenómeno produce un desplazamiento de una gran masa de agua que se propaga a gran velocidad a lo largo de los océanos y mares.

¿Cómo se producen los tsunamis?

El mecanismo más habitual por el que se generan los tsunamis es un terremoto con epicentro en el fondo del mar (maremoto). El movimiento generado por el seísmo provoca un desplazamiento por el fondo marino y , por consiguiente, del agua que al intentar recuperar su estado genera olas de grandes metros de altura.

¿Se puede predecir cuándo tendrá lugar un tsunami?

De la misma forma que no se puede predecir cuándo sucederá un terremoto, tampoco se puede predecir cuándo puede preverse cuándo puede ocurrir un tsunami. No obstante, una vez que se ha producido el seísmo en el fondo del mar, sí que se puede saber las áreas de la costa hacia las que van a desplazarse ésas olas gigantescas, con la finalidad de evacuar a la población costera.

¿Cuánto tiempo tarda en llegar un tsunami a la costa?

El tiempo de llegada variará en función de la distancia en que se haya producido el maremoto respecto a la costa y  de la intensidad del seísmo (a más intensidad, las olas viajarán a mayor velocidad hacia la costa y tardarán menos tiempo en alcanzar la costa).

¿Qué altura pueden alcanzar las olas?

La altura de las olas variará en función de la intensidad del maremoto. No obstante, la magnitud de las olas puede oscilar entre unos escasos milímetros hasta olas gigantescas de hasta 30 metros.

A medida que el tsunami se acerca a la orilla su velocidad disminuye
debido a la reducción de la profundidad del agua, pero por el contrario, la altura de las olas se incrementa considerablemente. Minutos antes que “la gran ola” llegue a la orilla se presenta una ola negativa o retirada, que es como si el mar se retirara de la orilla  y bajara rápidamente la marea. Al encontrar la costa, el tsunami se manifiesta a través de olas de grandísima altura (entre 10 y 30 metros), una tras otra con una fuerza de golpe devastadora, que arrasan todo lo que encuentran a su paso.

¿A qué velocidad se desplaza el tsunami?

Los expertos apuntan que pueden alcanzar altas velocidades que oscilan entre los 600 y los 800 kilómetros por hora. La velocidad varía en función de la profundidad del agua por la que viaja. Así, a más profundidad mayor velocidad.

¿En qué zonas se puede producir un tsunami?

Existen zonas con mayor probabilidad de llegadas de tsunamis (como por ejemplo la costa del Pacífico), pero  de hecho, los expertos señalan que cualquier zona costera del mundo puede ser susceptible de sufrir este tipo de fenómenos ya sea en mayor o menor magnitud.

¿Qué hay que hacer si existe la alerta por un tsunami?

En la medida de lo posible, habría que abandonar la costa y  dirigirse a las zonas de interior. Debemos alejarnos de playas y lugares bajos. Sólo ofrecen seguridad los lugares que estén elevados 30 metros por encima del nivel del mar.

Se debe cooperar con las autoridades locales y organismos de emergencia. No volver a la costa hasta que no se tenga información de que el peligro ya ha pasado.

¿Se pueden evitar los tsunamis?

Actualmente existen dos formas de evitar tsunamis, una de forma teórica y otra usada ya en la práctica. La primera es disolver el tsunami mediante bombas que explotan automáticamente al llegar a una boya determinada en alta mar. De esta forma, mediante unas cuantas bombas focalizadas en distintos puntos estratégicos, se podría llegar a frenar o disolver la fuerza del tsunami. La segunda opción es la construcción de muros antitsunamis, que en estos últimos años se ha puesto muy de moda en algunas ciudades de Japón (que en la actualidad la ciudad mejor preparada para los desastres naturales).

Tomamos como ejemplo el muro de contención de la ciudad de Numazu (Japón), que posee 9 metros de altura y que puede proteger fácilmente un radio bastante amplio contra la fuerza de la ola. Lógicamente, si construyen más muros de este tipo pueden estar mejor preparados para el futuro.

Por último, y como curiosidad, podemos decir que un terremoto de 8,8 en la escala de Ritcher podría destruir casi la totalidad de una ciudad europea o americana; en cambio, en la ciudad mejor preparada del mundo para este tipo de catástrofes (Japón), apenas supondría un pequeño temblor. Debajo del suelo y de las carreteras hay grandes túneles y galerías que permiten darle a la ciudad una elasticidad increíble, además de las vigas flexibles de los grandes edificios. En definitiva, las víctimas de este desastre natural se debe a la falta de remedios contra tsunamis de esta ciudad. Un terremoto no hubiese causado tantas víctimas, y tenemos datos de ello:

El  26 de diciembre de 2003 un terremoto en Bam (Irán) de magnitud 6,3 en la escala de Ritcher provoca la muerte de 26.271 personas, mientras unos meses antes ese mismo año, el día 29 de junio, un terremoto de magnitud 7,8 en Japón tan sólo provoca una víctima mortal y unos cuantos heridos (por golpes en la cabeza, accidentes relacionados con el pánico del terremoto, etc.)

Fotografías


Situación actual en Japón (18/3/2011)
Japón lucha por enfriar el reactor número 3 de Fukushima y reactivar el sistema de refrigeración de la central nuclear. La situación es crítica y ya se la cataloga como desastre nuclear. Para ciertas personas entendidas en la materia, se le considera como el accidente más grave después de Chernóbil.
Durante el día de hoy camiones-cisterna militares y de la policía luchan por enfriar el reactor número 3 de la central japonesa de Fukushima, mientras los técnicos trabajan intensamente para intentar restaurar la electricidad que permita activar el sistema de refrigeración dañado por el terremoto y tsunami del día 11.
Helicópteros y camiones cisterna se utilizan para evitar una catástrofe nuclear. Cuatro helicópteros de las fuerzas armadas niponas han logrado lanzar 30.000 litros de agua sobre los reactores 3 y 4, cuya situación es la que más preocupa por sus altos niveles de radiactividad, que no remiten. Camiones cisterna especiales del Ejército japonés han bombeado agua hacia los reactores, después de que se retiraran otros convencionales por el alto índice de radiación, según confirman las autoridades japonesas. No obstante, el lanzamiento de estas toneladas de agua no ha conseguido rebajar los altos niveles de radiación.
El reactor 3 se ha convertido en la máxima prioridad para los responsables de la central de Fukushima por contener una mezcla de uranio y plutonio, lo que lo hace más peligroso en caso de catástrofe. En estos momentos hay hasta 300 personas trabajando en la central.
Niveles de radiación
El nivel de radiación alrededor de la central, donde se encuentran algunos trabajadores, alcanzaba hoy los 3.000 microsievert por hora, frente a los 1.000 microsievert al año que se consideran seguros para la salud humana.
La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón insistió en que la prioridad es enfriar con el agua suficiente los reactores 3 y 4, y especialmente sus piscinas de combustible atómico.
Según los ocupantes de uno de los helicópteros militares que sobrevolaron la zona, en la piscina de la unidad 4 todavía se apreciaba agua, indicó TEPCO, por lo que la prioridad se ha establecido en el 3.
200.000 evacuados
El Gobierno de Japón ha evacuado a más 200.000 personas en un radio de veinte kilómetros en torno a la central y ha instado a aquellos entre 20 y 30 kilómetros a que no salgan de sus casas, cierren las ventanas y no usen el aire acondicionado.
El ministro portavoz, Yukio Edano, señaló que Japón “entiende” la recomendación de EE UU y otros países de que sus ciudadanos en un radio de 80 kilómetros de la central abandonen la zona, pero insistió en que por ahora el Gobierno nipón no considera necesario ampliar el perímetro que ha establecido.
Hoy, las autoridades niponas incrementaron en unos 28.000 el número de evacuados en las localidades cercanas a la planta nuclear, que fueron reubicados en las provincias de Fukushima.
 Número de víctimas y damnificados
Mientras, elevó a 15.000 el número de víctimas (5.429 muertos y 9.594 desaparecidos), según el último recuento.
Además, más de medio millón de damnificados vive en unos 2.500 refugios temporales, muchos de los cuales carecen de agua potable y electricidad, con temperaturas en torno a los cero grados, y diez millones de hogares se han visto afectados en todo el país por cortes de electricidad. Dos operadoras de electricidad japonesas aplican cortes de luz de entre tres y seis horas en parte del territorio y han pedido a los nipones que rebajen el consumo, algo que hasta ahora se había logrado aunque el frío ahora ha vuelto a dispararlo.
Japón está hundido en la crisis más grave que se conoce después de la Segunda Guerra Mundial. Aún así, los japoneses consideran que podrán salir de esta situación, siendo un ejemplo de lucha y coraje. Se trata de un pueblo ejemplar.