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Novela española contemporánea: Eduardo Mendoza. La verdad del caso Savolta

Eduardo Mendoza nace el 11 de enero de 1943. Hijo de un fiscal y un ama de casa, de niño tuvo todas las atípicas y nada factibles inquietudes: torero, explorador, capitán de barco… pero el marcado culto literario que existía dentro de su familia le hizo convertirse en un consumado lector, algo que, como él mismo confiesa, influyó en su futura vocación. Su formación tuvo parte enla Ciudad Condal, donde estudió en el colegio religioso de los Hermanos Maristas, para posteriormente ingresar enla Facultadde Derecho que finalizó en 1965.

Finalizados sus estudios, se dedica a viajar por Europa. Consigue una beca para poder estudiar en Londres, donde vivirá todo un año, y más que estudiar se dedicará a empaparse de la cultura inglesa conociéndola, leyéndola y escribiendo algún que otro artículo. Vuelve a Barcelona y comienza a trabajar en una asesoría jurídica del Banco Condal y como abogado en el caso “Barcelona Traction”. Ambas experiencias le valdrán para familiarizarse con el lenguaje jurídico y burocrático, que narrará en algunas de sus novelas. En 1973 deja de nuevo Barcelona para irse a Nueva York, ciudad donde residirá hasta 1982. Allí se dedica a trabajar como intérprete parala ONUy conoció a novelistas de la talla de García Hortelano, Juan Benet y Félix de Azúa.

En 1975 aparece su primera novela: “La verdad sobre el caso Savolta”, considerada como uno de los textos precursores del cambio que dará la sociedad española y como la primera novela de la transición. Acogida como un verdadero acontecimiento, la novela nos narra el desolador panorama de las luchas sindicales a principios del siglo XX. Unos meses más tarde de su publicación, fallece Franco y la siguiente primavera recibe el Premio dela Crítica.

A pesar del reciente éxito, sigue llevando su vida desde Nueva York. Allí nace el personaje de Ceferino, un peculiar detective que protagonizará una saga de hilarantes historias narradas en clave de humor, que abarcan desde la novela negra hasta el relato gótico. Aparecerá en las novelas “El misterio de la cripta embrujada”(1979), “El laberinto de la aceitunas” (1982) y “La aventura del tocador de señoras” (2001). Por este último recibió el premio al mejor libro del año 2002, otorgado por el Gremio de libreros de Madrid.

En 1982 vuelve a trasladarse a Barcelona, aunque seguirá trabajando como traductor medio año más. Una de sus novelas más aplaudidas ve la luz en 1986: “La ciudad de los prodigios”. En Francia lo premiarán por esta obra, ya que se convirtió en el mejor libro publicado en el país galo en 1988. Fue llevada al cine por Mario Camus en 1999 y protagonizada por Emma Suárez y Olivier Martínez.

 En 1990 publica en “El País” un curioso folletín llamado “Sin noticias de Gurb”, que narra la visión de Barcelona por ojos de un extraterrestre, que aterriza accidentalmente en la ciudad. El experimento es acogido con éxito y la editorial Seix Barral lo recopila, al año siguiente, en un libro. Ese mismo año estrena en el Teatro Romea de Barcelona la obra “Restauració”, que posteriormente traducirá al castellano para su representación en Madrid.

En 1992 publica “El año del diluvio”, con el que ganó la III Edición del Premio Literario de las lectoras de la revista “Elle”. También será llevada al cine, en esta ocasión por Jaime Chávarri. En la segunda mitad de los noventa se dedica a dar clases de Traducción e Interpretación en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Publica en 1996 “Una comedia ligera”, que, de nuevo será premiada en Francia.

En el 2001 vuelve a repetir con “El País” la experiencia de escribir una novela por entregas, titulada “El último trayecto del Horacio Dos”. También publica el ensayo “Baroja, la contradicción” y escribe el prólogo de “La morada maligna”, novela de terror de Richmal Crompton.

Otras obras a destacar de Mendoza son: “Barcelona modernista” y “Mauricio o las elecciones primarias”

 

 La verdad sobre el caso Savolta. Análisis.

 El asunto y su tratamiento

 En esta novela es tan importante el argumento como su tratamiento, de ahí su innovación y su éxito.

En la obra la acción se acumula, los acontecimientos se suceden. El autor reivindica “el placer de contar” y así resucita la función narrativa. La obra recoge los recuerdos de Javier Miranda, espectador y protagonista de unos hechos ocurridos en Barcelona entre 1917 y 1919. Es un mundo de tensiones sociales, vistos en torno a una importante empresa industrial y presididos por un aventurero enigmático, Lepprince, que se entreteje con una trama amorosa. Hay, pues, una combinación de peripecias individuales y de acontecimientos colectivos, con ciertos ribetes de novela histórica. Pero por debajo de los sucesos, se percibe una reflexión sobre el lugar y las actitudes del hombre en el mundo que le rodea. Y tal reflexión se sitúa tanto en un plano social y político como en un plano existencial y puede aplicarse a cualquier época.

La historia es sometida a un tratamiento múltiple y variado. Hay dos vertientes: de una parte una amplia y deslumbrante utilización de muchas técnicas innovadoras, y de otra parte, en contraste con tales novedades (pero perfectamente integrados con ellas), una utilización y pastiche de elementos y técnicas procedentes de la novela tradicional y “marginal”, especialmente de la novela policiaca y folletinesca. Todo ello supone una considerable riqueza de estructura y de enfoques y una notable variedad de niveles de escritura.

 El entramado histórico y social

 En la novela las peripecias individuales se hallan tan entretejidas con el acontecer colectivo, que éste es mucho más que un puro marco o fondo del relato. Encontramos un panorama muy completo de la Barcelona de la época. Es el fin de la “belle époque” de la burguesía: junto al auge de los negocios durante la guerra europea, la crisis económica tras la contienda y la crisis social agudizada desde 1917. En esa encrucijada nos sitúa la obra, con especiales referencias a los acontecimientos políticos y a los conflictos entre las clases sociales.

Hay un penetrante retrato de la alta burguesía superficial, interesada, despótica… La clase obrera aparece explotada, sometida a unas duras condiciones de trabajo. La lucha social recorre la novela del principio al fin: mítines, discursos, huelgas, atentados, represión policial, con personajes unos idealistas y otros ruines. Este panorama social se completa con algunas calas en los bajos fondos: Barrio Chino, sórdidas tabernas y cabarets…

 Los personajes

En la obra aparece una amplia galería de personajes. De todos ellos destacan tres: Javier Miranda, un hombre gris y contradictorio, empleado en la oficina de los poderosos abogados, ejemplo del malestar existencial; Lepprince, contrafigura de Javier, es el triunfador ambicioso, totalmente falto de escrúpulos, de origen misterioso; María Coral, gitana de 18 ó 19 años, artista de un ínfimo cabaret, es un producto de la miseria, pero de gran belleza y poder de los hombres.

Los restantes personajes son de índole variadísima: los hay graves, conmovedores, innobles, grotescos… Citemos algunos: Pajarito de Soto, periodista entregado al ideal revolucionario; María Rosa Savolta, delicada y frágil, producto de la educación burguesa; los implacables directivos de empresa Claudedeu, Parells, etc. Y, junto a ellos, el abogado Cortantes, de apariencia mediocre, pero de oculto poder manipulador; el comisario Vázquez, astuto y tenaz.; en un estrato ínfimo, Nemesio Cabra, mezcla de pícaro y de místico ridículo. Y taberneros, prostitutas, matones, pistoleros… En conjunto, Mendoza demuestra poseer una singular capacidad para crear vidas, dotándolas de espesor humano.

La estructura del relato

La obra se divide en dos partes de 5 y 10 capítulos, y a su vez los capítulos se componen de varias secuencias. Así pues, se utilizan tanto las unidades conocidas por la novela tradicional como las de la novela actual. La obra se presenta como una “novela enigma” con una estructura emparentada con la de la novela policiaca: Javier Miranda recuerda, a causa de un pleito judicial en el que actúa de testigo, lo ocurrido muchos años antes en la fábrica de Savolta. La intriga se mantiene porque hasta la antepenúltima página no se explican las razones de ese pleito. 

Innovaciones técnicas

          –Perspectivismo: se utiliza la primera persona del narrados-protagonista, la tercera persona omnisciente y otros materiales heterogéneos que hacen más complejo el perspectivismo: fragmentos de un interrogatorio judicial, textos periodísticos, documentos,  cartas…

          –Desorden cronológico y técnica caleidoscópica, ya que la novela se organiza en retazos dispersos o en flashes rápidos que evocan los caprichosos mecanismos de una memoria. Esta libertad y audacia constructiva hacen de la novela un rompecabezas, especialmente en la primera parte.

          -El “pastiche”: este término francés se utiliza para designar la imitación intencionada de diversas maneras o estilos. A la novela policiaca se debe la estructura general: asesinatos, sospechas, investigaciones de un comisario, interrogatorios, el diseño de algunos personajes…De la novela folletinesca (se entiende por tal los folletines –o su variante, las “novelas por entregas”- que se publicaban en los periódicos a partir de la época romántica) recoge la importancia del enredo y de las aventuras con misteriosos personajes, las escenas de los bajos fondos y la anécdota sentimental: la historia de María Coral, la gitana de orígenes oscuros, sus amoríos con el hombre rico –Lepprince- y su extraña boda con el hombre humilde, su intento de suicidio, sus fugas y retornos…Hay que destacar la dignificación estética que Mendoza hace de estos materiales de la “subliteratura”.

          –Variedad de registros: junto a un lenguaje refinado aparece el habla soez, el coloquial, lo cursi, el estilo judicial y periodístico, etc.

          –Humor y lirismo: la comicidad aparece a lo largo de la obra especialmente en la parodia de los distintos estilos lingüísticos, y a veces incluso en la presentación de diversas situaciones, lo que contrasta con el lirismo de algunos pasajes.

Salto base desde Burj Khalifa (Burj Dubai) – Dubai

Un británico y un francés superaron un nuevo récord al saltar desde el edificio más alto del mundo (828 metros , 162 plantas): el Burj Dubai. Podemos obtener más información de este edificio en nuestro post Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo.

 

Ambos burlaron todas las medidas de seguridad del impresionante edificio y realizaron el que será, tal vez, uno de los saltos BASE más espectaculares jamás realizados. Entre las anécdotas que cuentan está el hecho de que tuvieron que subir por las escaleras y tardaron una hora y cuarto en llegar hasta arriba, completamente exhaustos. El peligro, según explican, estaba en que el edificio no es completamente vertical y tiene algunos salientes, así que tuvieron que elegir con sumo cuidado el lugar desde el que saltar. «Una vez que dejas el borde del edificio», explica el francés, «eres feliz. Los nervios sólo te afectan mientras esperas».

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La piscina del diablo

Aunque parezca mentira, no se trata de un truco fotográfico ni una superposición de la persona al paisaje con Photoshop. La foto es real, sin truco, sin trampa posible.

Las fotos que mostramos pertenecen a las cataratas Victoria en Zimbabwe y las personas se bañan al borde de un salto de agua de más de 100 metr0s de altura.

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Esta piscina natural que está situada cerca de la isla de Livingstone, es conocida  por los lugareños como Devil’s pool (la piscina del diablo) y es frecuentada por intrépidos turistas dispuestos a superar el vértigo con valentía con el único  fin de conseguir una buena foto para el recuerdo.
Aquí os dejo un video para que podáis sentir por unos momentos lo que supondría estar bañándose al borde de un precipicio de tales dimensiones. La sensación es de pánico, ya que da miedo pensar lo que podría ocurrir si te arrastra la corriente hacia abajo.
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 A pesar de lo idílico de las imágenes, las agencias de viajes advierten de que se trata de una actividad muy peligrosa y recuerdan que el acceso al lugar sin los permisos adecuados está prohibido.

Tipos de discursos


Al analizar un texto perteneciente al género narrativo, uno de los aspectos que hay que comentar es el discurso, en concreto, los tipos del discurso. Éstos, a su vez, aparecen relacionados con los movimientos narrativos (resúmenes, escenas…) y con el emisor (narrador o personaje). Para ello, en primer lugar, debemos diferenciar entre discurso e historia:
–        El discurso es la forma en que se cuentan los hechos, la materia narrada.
–        La historia es la suma de  los hechos narrados.
Los discursos se clasifican siguiendo dos criterios:
A)  Según cómo se presente la materia narrada:
1.- Discurso referencial:
– su finalidad es narrar objetivamente los hechos, informar;
– aparece en resúmenes y escenas;
– en boca del narrador (éste puede ser un personaje).
2.- Discurso descriptivo:
– se utiliza para describir, subjetiva u objetivamente;
– aparece en pausas descriptivas;
– en boca del narrador (éste puede ser un personaje).
3.- Discurso poético:
– función poética;
– puede coexistir con el descriptivo y el referencial;
4.- Discurso valorativo:
– se utiliza para expresar una valoración positiva o negativa;
– en boca del narrador o de un personaje.
5.- Discurso universal:
– se utiliza para generalizar;
– en boca del narrador o de un personaje.
B) Según cómo se presenten las palabras de los personajes:
1.- Monólogo interior:
– para expresar subjetividad del personaje (sentimientos, sensaciones…);
– no hay interlocutor;
– estilo directo;
– en boca del personaje.
2.- Discurso directo o dramático:
– se reproduce literalmente el diálogo entre personajes;
– estilo directo, con verbos de lengua…;
– en boca de personajes.
3.- Discurso directo libre:
– se reproducen literalmente las palabras del personaje, pero insertadas en el discurso del narrador (sin guiones, ni verbos de lengua);
– en primera o segunda persona;
– a veces, gracias a una conjunción o preposición se pasa de la tercera a la primera persona: así entra intempestivamente la voz del personaje en plena acción del relato, sorprendiendo al lector, aunque sin sacarlo de la situación;
– se consigue intensidad, plasticidad y fluidez;
– se pasa bruscamente de la narración al diálogo y se confunden, a propósito, palabras y pensamientos:
«Entraron al bar y cuando vino el camarero pidieron una ronda de cañas, un plato de jamón, dos de tortilla, aceitunas y tráenos también un revuelto de gambas…» 
«…entonces le dio una bofetada para que aprendás a respetar a tu padre.» 
4.- Discurso indirecto:
– El narrador reproduce las palabras pronunciadas por un personaje o los pensamientos de éste;
– van introducidas por un verbo de lengua y una conjunción (proposiciones subordinadas);
– el narrador “relata” el diálogo:
«Ernesto entró al comedor de su casa y ante la sorpresa de todos exigió que lo escucharan, dijo que él era un hombre libre y dueño de sus actos, y agregó que a partir de ese momento no permitiría, no señor, que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Como todos se quedaron mudos, Ernesto prosiguió su encendida perorata. Explicó que él jamás iba a permitir que volvieran a inmiscuirse en su vida y fisgonearan su intimidad, caramba. Y diciendo esto, dio media vuelta y se marchó.»
5.- Discurso indirecto libre:
– el narrador cede la palabra indirectamente (transcribe) a los personajes, insertando en el relato las palabras o pensamientos de éstos;
– se omiten los nexos y los verbos de lengua;
– está en un punto intermedio entre el discurso directo y el indirecto;
-se rompe el hilo narrativo al pasar de la narración a la reproducción del diálogo o monólogo, lo que puede provocar confusión;
– se reproducen las palabras o pensamientos en tercera persona;
– parece que se esté escuchando al personaje, aunque éste no habla;
– se difumina la línea que separa narrador y personaje, la frontera entre lo narrado y lo hablado, lo que lo convierte en un estilo difícil y novedoso:
«Ernesto entró al comedor de su casa y ante la sorpresa de todos exigió que lo escucharan, él era un hombre libre y dueño de sus actos, y a partir de ese momento no permitiría, no señor, que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Como todos se quedaron mudos, Ernesto prosiguió su encendida perorata. Él jamás iba a permitir que volvieran a inmiscuirse en su vida y fisgonearan su intimidad, caramba. Y diciendo esto, dio media vuelta y se marchó.»
Todos estos tipos de discursos no son excluyentes: pueden fusionarse o coexistir entre ellos.

Mariano José de Larra

Aquí os dejo tres artículos de Mariano José de Larra para que podáis descargarlos, si lo deseáis:
Casarse pronto y mal
Nochebuena de 1836 
 Vuelva usted mañana