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Nivel de peligrosidad de las radiaciones

¿Qué factores de la radioactividad significan un riesgo para la salud?
Los dos principales parámetros para valorar el riesgo ante una radiación son la dosis y el tiempo de exposición.
Las dosis de radiación se miden bien en sievert (Sv) o en rem (100 rem equivalen a 1 sievert) y cuánto mayor es esta dosis, mayor es la probabilidad de enfermar o morir como consecuencia de la radiación.
El otro factor importante es el tiempo, pues una exposición continuada a una radiación cuya dosis es, en principio, baja también puede ocasionar daños importantes para la salud.
En general, el cuerpo humano tolera mejor dosis bajas repartidas en el tiempo que una dosis alta en un momento puntual, pues las estrategias celulares para reparar el daño en este último caso se ven desbordadas. Si la dosis de radiación es pequeña, las células (por sí mismas) son capaces de reparar el daño causado o de reemplazar las células muertas como consecuencia de la radiación. Pero si la dosis es elevada, se produce la destrucción de un gran número de células y/o la inducción de cánceres como consecuencia de daños irreversibles en el ADN (mutaciones) que no han podido ser reparados.
¿Qué riesgo existe para la salud según la dosis de radiación recibida?
Para estimar el riesgo para la salud que puede ocasionar una determinada radiación es imprescindible valorarlo en perspectiva.
Todos nosotros continuamente estamos expuestos a radiación, de hecho, en un mes recibimos de media una dosis de 0,3 milisieverts (mSV) ó 0,03 rem.
Cuando nos hacemos una radiografía torácica, por ejemplo, estamos recibiendo una radiación media de 0,1 mSv. En general, el cuerpo humano no padece prácticamente ninguna afectación directa en la salud por la radiación hasta los 1.000 mSV.
A partir de los 1.000 mSV comienzan a aparecer los primeros y principales síntomas como consecuencia del envenenamiento por radiación: las náuseas.
Con 2000-3.000 mSV además de las náuseas, aparecen vómitos, pérdida de pelo y diarreas en algunos afectados.
Con 5.000 mSV todas las personas se encuentran afectadas por los síntomas y signos anteriores. Con 8.000 msV se intensifican y pueden aparecer hemorragias e infecciones.
Las probabilidades de muerte entre las personas expuestas a dosis de radiación únicas de 3.000 y 4.000 mSV es del 50%, con dosis alrededor de 10.000 mSV la muerte ocurre con total seguridad al cabo de unas semanas y con 20.000 mSv en horas o días.
A los efectos directos sobre la salud comentados anteriormente que provocan las radiaciones hay que tener en cuenta también el efecto indirecto y a largo plazo sobre el aumento de la frecuencia de cánceres como consecuencia del daño genético.
Este aumento de la frecuencia de cáncer, es probabilístico, a mayor dosis de radiación recibida, mayor riesgo incrementado de padecer cáncer. Así por ejemplo, con una exposición de 1.000 mSV existe un incremento del 5% del riesgo de padecer cáncer años después en la población expuesta. Si la exposición se eleva a 3.000 mSV existirá un incremento del riesgo de cáncer del 42%.
¿Cuáles son los órganos más vulnerables a la radiación?
En general, aquellos órganos o tejidos más vulnerables a la radiación son aquellos en los que las células se encuentran multiplicándose de forma muy activa.
Por esa razón, la médula ósea (dónde se fabrican las células sanguíneas, las plaquetas y los glóbulos blancos), el aparato digestivo y los aparatos reproductores se pueden encontrar seriamente afectados con dosis suficientes de radiación. El daño en la médula ósea provoca una disminución parcial o total de las células fabricadas, lo que conlleva hemorragias, infecciones y anemias.
Por otro lado, el daño en el aparato digestivo provoca náuseas, vómitos y diarrea. Por último, la radiación en los aparatos reproductores puede desencadenar esterilidad parcial o total por daños ocasionados en las células precursoras de los óvulos y espermatozoides, así como también abortos o malformaciones en fetos.
¿Qué es más peligroso, la exposición externa a radiación o la incorporación al cuerpo de material radiactivo?
La exposición externa a radiación, siempre que sea a dosis bajas y en un corto periodo de tiempo suele ser de menor riesgo ya que se deja de recibir radiación en el momento en el que la persona se aparta de la fuente radiactiva.
Sin embargo, la incorporación al cuerpo de material radiactivo (ya sea por ingestión o por respiración) puede ser realmente peligrosa ya que, aunque emita dosis bajas de radiación esta exposición es prolongada y, dependiendo del elemento radiactivo, puede durar días, semanas, meses o años, lo que puede provocar una acumulación total de radiación muy elevada.
¿Por qué se recomiendan de pastillas de yodo y lavarse con frecuencia y desechar la ropa expuesta a radiación?
La glándula tiroides, para producir la hormona tiroxina, necesita captar yodo. Este yodo lo adquirimos de normal a través de los alimentos.
Debido a que uno de los elementos liberados en la central nuclear de Fukushima es yodo radiactivo, existe la probabilidad de que las personas lo incorporen a su tiroides a través de alimentos contaminados o por inhalación. Por esa razón, las autoridades han recomendado la ingesta de pastillas de yodo, porque así se satura a la tiroides de este elemento y ya no capta más yodo durante semanas (reduciendo el riesgo de captación de yodo radiactivo en la tiroides y, por tanto, el riesgo de cáncer asociado a esta glándula).
Por supuesto, esta medida no protege frente a la exposición externa a la radiación. Por otro lado, las recomendaciones como lavarse con minuciosidad y desechar la ropa después de salir al exterior se hacen para eliminar las partículas radiactivas en suspensión en la atmósfera que hayan podido depositar en la ropa o la piel.
¿Las personas expuestas a radiación pueden transmitir la radiación a otras personas?
En principio no, las personas que han estado expuestas a radiación no transmiten la radiación a otras personas, no es contagiosa. Ahora bien, si esa persona ha incorporado a su cuerpo partículas radiactivas o las tiene sobre su piel o ropas (se ha contaminado radiactivamente) éstas seguirán emitiendo radiación que si pueden afectar a las personas alrededor (especialmente a niños y embarazadas).
¿Qué riesgo existe para la salud la exposición a los niveles de radiación de Fukushima y alrededores?
El 12 de marzo, en la central nuclear de Fukushima se detectó 1 mSV por hora, el día 15 se llegó a un nivel máximo de 400 mSv/h (con 4.000 mSv durante breves minutos) y hoy día 18 de marzo, parce que los niveles han disminuido a 279,4 mSv/h.
Estos niveles de radiación no son en principio letales, pero si los trabajadores de la central nuclear se expusieran durante varias horas o días a estos niveles de radiación (aún con los trajes protectores) podrían empezar a desarrollar envenenamiento por radiación con náuseas, vómitos, etc. e incluso terminar provocando la muerte.
Para evitar eso, se evacuó a todos los trabajadores excepto 50 personas que decidieron quedarse en la central nuclear para refrigerar los reactores más 130 bomberos, técnicos y soldados que se prestaron, más tarde, voluntarios a ayudar.
Estos 180 héroes se enfrentan a una exposición prolongada de radiación que puede provocarles un envenenamiento radiactivo, con un riesgo de muerte difícil de precisar (dependerá del tiempo en el que estén expuestos a la fuente radiactiva, si limitan la exposición a un corto periodo de tiempo pueden trabajar de forma relativamente segura) y, con toda seguridad, incrementará apreciablemente su riesgo de padecer cáncer con los años.
La población inmediatamente más próxima a la central nuclear ya ha sido evacuada, en cuanto a la población más cercana actualmente, que se encuentra a 30 kilómetros de distancia, el Ministro de Ciencia japonés ha comentado que los niveles de radiación allí se encuentran en 0,17 mSV/h.
No son lo suficientemente elevadas como para causar envenenamiento por radiación pero sí para incrementar el riesgo de cáncer en la población de la zona. Aún así, debido a que los niveles de radiación se atenúan considerablemente conforme aumenta la distancia con la central nuclear, es de esperar que los efectos sobre la salud causados más allá de los 30 kilómetros sean imperceptibles o ligeros incrementos en los riesgos de aparición de cáncer a largo plazo.
 
 
 

Suicidio. Señales de peligro


Una persona efectúa un intento de suicidio cuando, de forma voluntaria e intencional, lleva a cabo una acción concreta para quitarse la vida, aunque con ella no logre tal cometido. Es posible que se trate efectivamente de un intento de quitarse la vida, pero en otros casos el individuo no quiere realmente morir y el intento sirve como expresión de una búsqueda de ayuda desesperada frente a una situación que le resulta insuperable. Todas las indicaciones verbales de intento de suicidio (amenazas de suicidio) ya sean directas o indirectas, deben ser consideradas seriamente, dado que, de cada 10 personas que se quitan la vida, 8 han anunciado su intención de hacerlo previamente.
Se observa una diferencia con referencia al suicidio en ambos sexos, ya que es mayor el número de hombres que el de mujeres que consuman el suicidio, mientras que los intentos de suicidio son más frecuentes en el sexo femenino que en el masculino. Los hombres suelen utilizar métodos más violentos (armas de fuego, ahorcamiento, precipitación o despeño y ahogamiento), mientras que las mujeres suelen utilizar fármacos y venenos o seccionamiento de venas.
Un grupo de riesgo elevado son los adolescentes, los ancianos, enfermos y pacientes que presentan trastornos mentales. Las tasas de suicidio fluctúan de forma estacional, con mayor número durante la primavera.
En cuanto a las causas, si bien existen múltiples y diversos factores involucrados, tanto físicos como psíquicos y sociales, cabe destacar que la depresión es la que con mayor frecuencia se relaciona con la conducta suicida, puesto que esta alteración está presente en la mitad de los casos de suicidios consumados. También existe peligro de suicidio en algunas enfermedades psiquiátricas graves, como la esquizofrenia. La drogadicción puede considerarse una conducta autoagresiva y no  es raro que aboque a un suicidio consumado. El padecimiento de enfermedades crónicas, dolorosas e incapacitantes se relaciona con el 20% de los suicidios consumados.
Los factores que se asocian con las crisis suicidas son:
-Ideas y comportamientos suicidas.
-Depresión o sentimiento de desesperanza y sensación de falta de ayuda.
-Ansiedad.
-Estilo de vida solitario.
-Situación de pánico o agitación.
-Comportamiento suicida previo (el 25 % de los individuos que han hecho un intento previo de suicidio finalmente lo consiguen).
-Pérdida reciente de un ser querido.
-Dolor psíquico, estrés intolerable.
-Enfermedad física crónica.
En la vida de los ancianos suelen existir muchos factores de riesgo de suicidio:
-Aislamiento social.
-Problemas económicos.
-Múltiples enfermedades crónicas.
-Depresión.
-Se sienten poco útiles y pasan a adquirir un papel familiar secundario tras la jubilación.
-Miedo a la dependencia de los demás o al ingreso en alguna institución geriátrica.
-Múltiples pérdidas familiares y de amigos.
El número de suicidios entre adolescentes está aumentando en la actualidad. Aproximadamente el 90% de los adolescentes que intentan el suicidio son niñas. El método de elección suele ser una sobredosis por medicamentos. El suicidio es raro en niños menores de 9 años, elevándose bruscamente la incidencia a partir de 14 años.
Los problemas familiares suelen estar presentes en la mayoría de los casos de adolescentes suicidas, aunque este comportamiento también tiene relación con desengaños amorosos, decepciones con amigos, divorcio o separación de los padres, malos tratos físicos o psíquicos, falta de unión familiar, muerte de algún ser querido…
En la mayoría de los casos las actitudes suicidas en adolescentes suelen ser actos impulsivos que buscan la atención o ayuda de los padres u otras personas. Los niños y los adolescentes más jóvenes suelen esconder un deseo de castigar a otros, de inculparlos de su muerte.
El aislamiento social puede ser un factor significativo para distinguir aquellos adolescentes que con mayor probabilidad intentarán el suicidio.

Tratamiento y prevención
Es extremadamente importante valorar el riesgo de suicidio y el grado de letalidad del posible intento.
La principal predicción de un intento de suicidio letal es un intento previo.
También indica letalidad un plan concreto, por lo que conviene averiguar los siguientes puntos:
-¿Tiene el sujeto decidido algún método?
-¿Están los métodos al alcance del individuo?
-¿Ha decidido dónde y cuándo realizar el acto suicida?
Ante la sospecha, pueden hacerse las siguientes preguntas:
-¿Cómo te va la vida?
¿Cómo te sientes?
-¿Desearías abandonarlo todo?
-¿Has pensado alguna vez en dejarlo correr todo?
-¿Has deseado alguna vez estar muerto?
-¿Has pensado alguna vez en poner fin a tu vida?
-¿Cuándo? ¿Cómo?
En caso de sospecharse que el paciente sea un suicida potencial, no debe dejársele solo hasta que disponga del adecuado apoyo y protección.
La depresión se halla presente en cerca del 95% de los intentos de suicidios y debe tratarse urgentemente si se quieren prevenir futuros intentos.