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William Shakespeare y su época. Renacimiento y Barroco

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Actividad orientativa para la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en la asignatura Literatura Universal. Esta actividad aparecerá enunciada de la siguiente manera: “William Shakespeare y su época (puntuación máxima: 2 puntos)”.

BIOGRAFÍA

Como apreciamos por las fechas, W. Shakespeare está presente tanto en el Renacimiento como en el Barroco. Nacido en 1564. Hijo de un próspero comerciante, sabemos que se casó a los dieciocho años y que tuvo varios hijos. Diez años más tarde (1592), lo encontramos en Londres cosechando sus primeros triunfos como actor y autor.

Debió pertenecer a distintas compañías antes de entrar en la protegida por el lord Chambelán. A partir de entonces, comienza su éxito. Pronto consigue montar su propia compañía, instalada en el Teatro del Globo a partir de 1599.

En estos años, Shakespeare ha ido enriqueciendo su arte en más de una docena de diversas obras, con predominio de las piezas históricas y de la comedia, elevada hasta a calidades eminentes como en La fierecilla domada o El sueño de una noche de verano.

A partir de 1600, su obra se hace más grave. Vienen sus comedias llamadas “sombrías” (A buen fin no hay mal principio) pero, en 1608, la “etapa sombría” termina; vuelve a la comedia, al final feliz (La tempestad).

Shakespeare se retira entonces y pasa sus últimos años en su ciudad natal, en donde le llega la muerte el día en que había de cumplir cincuenta y dos años. Ese mismo día muere en España Cervantes.

ÉPOCA DE SHAKESPEARE

En torno al siglo XIV la cultura medieval comienza a transformarse gracias a los primeros humanistas italianos, volviendo su mirada hacia el mundo clásico y sus valores. Pero no será hasta entrado el siglo XV cuando podamos realmente hablar del Renacimiento, aunque únicamente en Italia, puesto que este novedoso movimiento no llegó a los demás países europeos hasta principios del siglo XVI.

Este esquema comienza a descomponerse a mediados del siglo XVI. El enfrentamiento entre quienes se suman a la Reforma protestante y los defensores de la ortodoxia católica, unido a la lucha de ciertas naciones europeas por ocupar un papel dominante en el mundo, provocan el derrumbe de los ideales renacentistas para dar paso a un nuevo movimiento, el Barroco. Este movimiento surge a consecuencia del desengaño y la actitud pesimista; el artista barroco se siente incapaz de creer en los ideales renacentistas. La naturaleza ya no es símbolo de perfección, sino que, en ocasiones, refleja la inestabilidad emocional de los escritores.

El Renacimiento se define por un conjunto de rasgos que podemos agrupar en tres bloques: la recuperación de la cultura clásica grecolatina, la valoración de lo humano y la búsqueda de la perfección ideal.

El primero de ellos, la recuperación de la cultura clásica, se debe a la tarea de los humanistas italianos que buscan textos de autores latinos y griegos, con la intención de traducirlos para difundir de esa manera sus ideales.

Frente al mundo medieval, dominado por la figura de Dios, el Renacimiento considera lo humano como medida de todas las cosas, como eje fundamental de los ideales. El antropocentrismo del período explica la aparición de modelos humanos ideales a los que aspirar:

–         El perfecto caballero (El cortesano)

–         El perfecto gobernante (El príncipe)

–         El perfecto cristiano (observado en obras como Enchiridion)

Pero la valoración de lo humano no supone una negación a la religión, Dios sigue siendo la perfección absoluta y el hombre, por tanto, reflejo de esa perfección. La novedad reside en considerar que el ser humano es capaz de alcanzar y reflejar dichas perfecciones mediante su inteligencia y habilidad.

Los tres rasgos que definen la literatura renacentista son: el amor, la naturaleza, la mitología clásica y el comportamiento humano.

Al igual que los rasgos del Renacimiento, el Barroco concretó los caracteres anteriores en una serie de temas recurrentes: la literatura del siglo XVII continúa los temas renacentistas (amor, naturaleza, mitología y comportamiento humano), aunque alterando sus sentidos; la reflexión moral sobre el paso del tiempo, así como el análisis de los defectos humanos; el asunto religioso, abordado por multitud de autores que ven a Dios como única esperanza de salvación y sentido de la vida; y, por último, junto a los temas derivados del desengaño, el Barroco ofrece también el canto de los goces de la vida y del presente.

En la época de Shakespeare se constituye el teatro isabelino, que funde la tradición popular con la culta y se convierte en un espectáculo de masas. Así lo demuestra la construcción de los primeros edificios destinados exclusivamente a la representación, la consolidación de las compañías y el apoyo que el mundo teatral tuvo por parte de la monarquía inglesa.

Se presentaba en edificios poligonales que recuerdan la forma de los patios de las posadas en que se escenificaban anteriormente. Las representaciones comenzaban a primeras horas de la tarde y se extendían hasta el anochecer. Las compañías de actores estaban integradas únicamente por hombres (la ley inglesa prohibía a la mujer trabajar como actriz). Y finalmente, las obras se adscribían a tres géneros: la tragedia sangrienta (inspirada en Séneca) y la comedia de enredo.

En este panorama triunfan, además de Shakespeare, algunos autores como Thomas Kyd y Christopher Marlowe. A este último se deben dos innovaciones esenciales: el uso del «verso blanco» para la composición del texto dramático y la creación de un modelo de héroe capaz de vencer sus propias limitaciones de clase o condición social para alcanzar sus objetivos.

Orígenes de la Literatura. Antigüedad Clásica

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1. LA LITERATURA GRIEGA ARCAICA: S.VIII – VI a. C.
1.1 La epopeya homérica
Homero está considerado un autor de la etapa arcaica de la literatura griega. En sus obras, los personajes son: aristocráticos, príncipes y reyes; los dioses que intervienen en la obra tienen las mismas pasiones que los hombres.
Tiene una narración respetuosa y objetiva, pues se basa en un lenguaje elevado y adecuado a los personajes; destacan las descripciones minuciosas y el retrato impresionista de los personajes que, casi siempre, son descritos con uno o dos breves epítetos.

  • La Ilíada. Basada en la leyenda de Paris, hijo de Príamo, que rapta a Helena (esposa de Melenao) y comienza una guerra entre troyanos y griegos. La acción de esta obra comienza cuando los griegos ya han sitiado (acorralado) Troya, esto demuestra que el pueblo griego conocía la leyenda con anterioridad. En esta obra, Homero, pretende reflejar las dos pasiones de Aquiles: en primer lugar, su ira contra Agamenón por arrebatarle a su amada esclava Briseida; en segundo lugar, la ira contra Héctor por haber dado muerte a su amigo (amante) Patroclo. Se trata de la recreación de un héroe, como todos los poemas épicos, empapado en la legendaria tradición de la guerra entre griegos y troyanos. Los dioses, convertidos en hombres, se dejan arrastrar por las mismas pasiones.
  • La Odisea. Narra las aventuras de Ulises (Odiseo) en su viaje desde Troya hasta la isla de Ítaca, de la que era rey. Su esposa Penélope, había mandado a su hijo (Telémaco) en su búsqueda. Cuando Ulises vuelve a Ítaca, tras muchísimos años, encuentra a su hijo y lo convence para que sea cómplice de su plan: se hace pasar por un pretendiente más para unirse con Penélope, la cual organiza un concurso de tiro con arco, para que el pretendiente más “diestro” se quedase con ella. Ulises gana el concurso y mata a todos los pretendientes, diciendo anteriormente quién era él y qué es lo que le correspondía: el reinado de su isla. Con esta obra, Homero consigue una fusión entre lo humano y lo divino.

1.2. Hesíodo
Hesíodo, al igual que Homero, pertenece a la etapa arcaica de la literatura griega. Este poeta también arranca de la tradición. Realizó dos obras fundamentales: la Teogonía y Los trabajos y los días.
La primera obra, Teogonía de Hesíodo, sintetiza los principales mitos del pueblo griego, desde las sombras del Caos (igual que en el Génesis) hasta la victoria de Zeus (nombre del que procede la palabra dios) sobre los titanes.
En Los trabajos y los días, nos habla de un mundo opuesto al de la aristocracia urbana de Homero. Hesíodo es educador y mentor del campesino griego, y su pesimismo busca refugio en el mito: Prometeo y Hércules, Pandora, etc.
1.3. Lírica arcaica
Los griegos llamaban poesía mélica, a la expresión de los sentimientos íntimos del poeta. Eran composiciones que estaban destinadas a ser cantadas por un solista (en el caso de Safo o Anacreonte) o por un coro (en el caso de Píndaro). El instrumento que se utilizaba desde la antigüedad para cantar estos poemas era la lira.
De los muchos poetas de la época, destacaremos a los más importantes: Alceo y Safo de Lesbos, Anacreonte de Teos (pertenecientes a la lírica monódica) y Píndaro de Tebas (perteneciente a la lírica coral).
1.3.1. Lírica monódica

  • Alceo de Mitilene (hacia 630-580 a. C.) se inspira en Homero, al igual que Anacreonte, y también canta los placeres del vino. Sus himnos a las divinidades y, sobre todo, sus versos dedicados al vino, a la embriaguez y al amor están llenos de una sensual lasitud: el canto de la cigarra, el ardor de las mujeres y el ardiente sol que invita al poeta a beber hacen de Alceo un poeta irónico a la vez que sensual.
  • Safo de Lesbos compuso poemas dirigidos tanto a mujeres como a hombres. Su poesía es pura expresión de los sentimientos (amor y belleza). Escribió nueve libros de poesía lírica y uno de elegías. Existía una escuela o academia llamada ‘Círculo Sáfico’, donde enseñaba danza, poesía y música a un grupo de muchachas. Se compara esta escuela con la de Platón, puesto que ambos tienen una pedagogía similar. Sin embargo, otros opinan que esta escuela tuvo un carácter de culto religioso en honor de Afrodita, las musas o las tres Gracias.
  • Anacreonte de Teos ha pasado a la historia de la literatura como el cantor de los placeres que trae el vino, la buena mesa y el amor a las mujeres. El tema de la vejez y la muerte están tratados con serenidad y con una amable ironía que dan a algunos de los poemas un cierto aire burlesco y melancólico.

1.3.2. La lírica coral
Píndaro de Tebas es el poeta culto más importante de la época arcaica y de la lírica coral. Como hicieron Homero y Hesíodo, Píndaro reúne piedad y mito en sus cantos de los juegos atléticos. En sus composiciones encontramos la profunda religiosidad griega que se pregunta por el destino de los hombres y su dependencia de los dioses y, al mismo tiempo, encontramos la exaltación de la vida feliz, el vigor juvenil, la belleza y la fuerza.
En sus epinicios encontramos un canto a la gloria de los atletas vencedores en los juegos de las cuatro ciudades griegas donde se celebraban (Olimpia, Nemea, Delfos y Corinto), de esta forma obtenemos sus obras Olímpicas, Nemeas, Píticas e Ístmicas. Con el epinicio se elogia al vencedor, a su victoria y a su linaje.
2. LA LITERATURA GRIEGA EN LA ÉPOCA CLÁSICA: S.V y IV a. C.
2.1. La tragedia
La tragedia griega tiene su origen en los cantos que se dedicaban en el Peloponeso al dios Dionisos (el dios del vino). Desde ese canto coral evoluciona hasta llegar al drama. La primera representación trágica la compuso Tespis en el año 534 a. C. durante las fiestas dionisíacas y fue el primero en ponerse frente al coro como “hipocrites” (primer actor que responde al coro y se opone a él). Las tragedias griegas se basarán en los personajes de la Ilíada y la Odisea, o también en los mitos recogidos por Hesíodo, Heródoto y otros muchos autores.

  • Esquilo. Aunque se basó en temas históricos recientes (Los persas), casi todas las obras se inspiran en los mitos (Los siete contra Tebas, Las suplicantes, Orestíada y Prometeo encadenado). Tuvo predilección por las trilogías.
  • Sófocles. Amplía el campo temático de Esquilo y sus obras recrean personajes de la guerra de Troya (Áyax, Las traquinias, Filoctetes), aunque quizá lo fundamental es que nos dejó obras imperecederas como la serie de Edipo: Edipo rey, Edipo en colono y Electra.
  • Eurípides. Basándose en los episodios finales de los argonautas (marineros que navegan en la embarcación llamada ‘Argos’), escribe su obra más importante: Medea.

2.2. La comedia
Tiene el mismo origen dionisiaco que la tragedia, concretamente las mascaradas o paseos burlescos que celebraban la vendimia (recolección de las uvas del vino) de forma licenciosa y popular.

  • Aristófanes (445-387 a. C.). El teatro de Aristófanes se basa en la realidad de la vida de la Atenas de finales del siglo V y principios del IV a. C. Escribe su primera obra (Los acarnienses) antes de cumplir 20 años, y la última, Pluto, se representó un año antes de su muerte (388 a. C.). Los temas en sus comedias eran totalmente nuevos: la vida cotidiana se convierte en espectáculo debido a que produce hilaridad entre el público, aparecen críticas sobre los personajes atenienses. En la obra Las nubes, se critica al maestro Sócrates (incluso llegan a compararlo con los sofistas). Como vemos, Aristófanes no recurre al mito, sino que parodia y desmitifica con sus comedias. Esto invita constantemente a la risa.
  • Menandro. Entre la última obra de Aristófanes y la primera representación de Menandro transcurren sesenta y seis años. En estos años la comedia sufre una gran transformación: la intención política y la chocarrería son sustituidas por una comedia de costumbres. La primera obra de Menandro, El misántropo, observamos las primeras características del resultado de esta transformación: el orden, la convivencia entre los hombres y el triunfo del amor sobre el egoísmo de un padre.

2.3. La prosa
No era tan importante como la tragedia, comedía o poesía griega, pero con un rigor ya muy avanzado para la época, la prosa griega también se convirtió en modelo literario para los temas ficticios (fábula) como no ficticios (filosofía, oratoria, historia, etc.).
2.3.1. La fábula: Esopo
Dentro de la prosa habría que hacer mención del fabulista griego Esopo, cuyas historias de animales, de hombres y animales o de hombres solos han alimentado la literatura narrativo-didáctica del mundo occidental y oriental, puesto que Esopo escribió sus fábulas antes de la aparición de las sánscritas.
Tiene obras destacadas como por ejemplo: Afrodita y la gata; Zeus, los animales y los hombres; El camello que estercoló en el río, etc. Todas las fábulas contienen al final una breve conclusión (llamada moraleja) que hace una recapitulación de lo que aprendemos de esa fábula.
3. LA LITERATURA ALEJANDRINA: FINAL S.IV – I a.C.
La literatura alejandrina, situada a finales del siglo IV a. C. y el siglo I a. C., recibe este nombre porque tuvo su mayor foco de difusión en Alejandría, la ciudad fundada por Alejandro Magno en el norte de Egipto.
3.1. Apolonio de Rodas
Este autor recoge, en su obra Viaje de los argonautas, otro gran mito griego: el de Jasón y Medea. Junto a la Odisea y la Ilíada constituye la tercera gran epopeya de la literatura griega. Apolonio se inspiró en la Odisea y su obra influyó en Teócrito, otro gran poeta de la literatura alejandrina.
El tema central del Viaje de los argonautas es el conjunto de aventuras que corre Jasón para apoderarse del vellocino de oro (lana dorada de un carnero volador) y su encuentro con Medea, hija del rey de la Cólquide. Apolonio no narra la continuación de la historia de Jasón y Medea, hechos que sí se recogen en Pítica IV (Píndaro) y Medea (tragedia de Eurípides).
3.2. Teócrito
Este autor alejandrino compuso la obra Los idilios, que son contiendas amorosas entre pastores. Estos pastores nutrirán la literatura posterior desde Virgilio hasta Góngora y los neoclásicos: así aparecen nombres tan conocidos en la literatura de los siglos XVI y XVII como Dafnis, Polifemo, Galatea, Amarilis, Cástor, Pólux, etc.
4. LITERATURA GRIEGA DE LA ÉPOCA ROMANA: S.I a. C.
4.1. Plutarco y su concepto de la historia
La obra más importante de Plutarco es Vidas paralelas, en la que se narra la biografía de personajes griegos y romanos seleccionados de dos en dos, tales como Hesíodo, Píndaro, Crates, Demóstenes, Cicerón, Julio César, Alejandro, etc. Se destaca asimismo el dramatismo de los acontecimientos más relevantes: el asesinato del César y el suicidio de Catón.
4.2. Luciano de Samosata: diálogo y novela
Este autor es famoso por sus diálogos. Tanto es así que junto al diálogo platónico y al ciceroniano siempre hay que incluir el diálogo lucianesco para entender la evolución del género desde el “quattrocento” italiano hasta el Neoclasicismo.
4.2.3. Novela
Las historias verdaderas de Luciano no son todavía una verdadera novela. La primera novela europea conservada (siglo I d. C) se titula Quéreas y Calirroe, de Caritón de Afrodisias; es una historia de amor que acaba felizmente tras numerosos obstáculos. Calírroe sufre una aparente muerte (hecho que se utilizará en Romeo y Julieta, de Shakespeare) por una patada de su esposo Quéreas.

¿Lleva mayúsculas el dígrafo 'LL'? – Errores comunes

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Muchas veces he observado que las personas, cuando quieren ser cultas y dar todos sus conocimientos en un tema se toman la lengua por su cuenta, sueltan alguna barbaridad como esta: Vargas LLosa. Puede parecer de alguna persona que intente aparentar algo, pero la verdad es que lo vi hace tres días en el Telediario de TVE1. Sorprendente pero cierto.

Resumiendo, el dígrafo ‘LL’ nunca se pone enteramente con mayúsculas, salvo que la palabra esté escrita en su totalidad con mayúsculas. Ejemplos:

  • Vargas LLosa [incorrecto]
  • Vargas Llosa [correcto]
  • LLegamos [incorrecto]
  • Llegamos [correcto]
  • LlUVIAS [incorrecto]
  • LLUVIAS [correcto]

Puede parecer algo muy simple, pero en numerosas ocasiones pueden verse este tipo de errores.

Según el diccionario de dudas de la RAE (Real Academia Española):

5. La forma mayúscula del dígrafo ll es Ll, es decir, solo la primera de las letras que lo componen debe escribirse en mayúscula” [ver enlace]

1.2. Cuando los dígrafos ch, gu, ll y qu se emplean en mayúscula al inicio de una palabra escrita con minúsculas, solo adopta forma de mayúscula el primero de sus componentes: Chillida, Guinea, Llerena, Quevedo; pero si los dígrafos forman parte de una palabra escrita enteramente en mayúsculas, deben ir en mayúscula sus dos componentes: CHILLIDA, GUINEA, LLERENA, QUEVEDO.” [ver enlace]

Regreso a Auschwitz. Primo Levi.

Primo Levi (31 de julio de 1919, 1 de abril de 1987) fue un escritor italiano de origen judio sefardí, resistente antifascista y superviviente del Holocausto. Su libro más importante fue “Si esto es un hombre” (1945-1947), en el cual narra su historia desde el punto de vista de primera persona. Este libro se caracteriza por su escaso contenido histórico, ya que eso le da más veracidad a la obra. Lo cuenta desde su ignorante lado; inconsciente de lo que está viviendo y sin saber las consecuencias que tendrá.

Tengo que añadir que Primo Levi no perteneció a ningún Lager (Lager = Campo de Concentración) de Auschwitz, sino a un Lager de Monowitz, concretamente al de “La Buna“; el nombre de ese Lager se lo daba la fábrica para la que estaban trabajando, que llevaba ese nombre.

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Primo Levi regresó a Auschwitz, donde estuvo internado de febrero de 1944 hasta la liberación del campo en enero de 1945, dos veces en su vida: en 1965 y en 1982. En la segunda oportunidad lo hizo acompañado por un grupo de estudiantes y profesores de instituto, representantes de la comunidad judía y cargos electos de la provincia de Florencia, organizadora de la visita. También viajó con él un equipo de la rai , dirigido por Emanuele Ascarelli y Daniel Toaff.
El texto de la entrevista, realizada ante las cámaras en junio de 1982, había permanecido inédito hasta su transcripción por Marco Belpoliti y su edición en 1998 en un volumen colectivo a cargo de Francesco Monicelli y Carlo Saletti. Forma parte Primo Levi , Info rme sobre Auschwitz . Presentación de Philippe Mesnard, que Reverso Ediciones publicará en octubre de 2005.

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