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Análisis de las flores del mal de Baudelaire

Charles Pierre Baudelaire (9 de abril de 1821 – 31 de agosto de 1867) fue un poeta, crítico de arte y traductor francés. Fue llamado poeta maldito, debido a su vida de bohemia y excesos, y a la visión del mal que impregna su obra. Fue el poeta de mayor impacto en el simbolismo francés.

Baudelaire fue para algunos la crítica y síntesis del romanticismo, para otros el precursor del simbolismo, y tal vez haya sido ambas cosas al mismo tiempo. También es considerado el padre espiritual del decadentismo que aspira a escandalizar a la burguesía. Los críticos coinciden al señalar que formalmente abrió el camino de la poesía moderna.

Las Flores del Mal (1957) es una colección de poemas que se consideran como la obra  máxima de Baudelaire, abarcando casi la totalidad de su producción poética desde 1840 hasta la fecha de su primera publicación. El libro debió llamarse en principio Los limbos o Las lesbianas, porque  la intención era la de escribir un libro sobre los pecados capitales; aunque finalmente Baudelaire renunció a esta idea siguiendo los consejos de un amigo. En su primera edición tuvo problemas con la censura francesa y tuvo que eliminar  (por obscenos) algunos de sus poemas, ya que eran de contenido lésbico.

En este libro Baudelaire se centra en la descripción del mal, en la apología de lo satánico y en el tratamiento del hombre como ser miserable y perverso y poseedor del cuerpo como instrumento para todo tipo de vicios. Es una obra de concepción clásica en su estilo, y oscuramente romántica por su contenido, en la que los poemas se disponen de forma orgánica (aunque esto no es tan evidente en las ediciones realizadas tras la censura y el añadido de nuevos poemas). En esta obra  Baudelaire expone la teoría de las correspondencias y, sobre todo, la concepción del poeta moderno como un ser maldito, rechazado por la sociedad burguesa, a cuyos valores se opone. El poeta se entrega al vicio (a la prostitución y la droga), pero sólo consigue el Tedio (spleen, como se decía en la época), al mismo tiempo que anhela la belleza y nuevos espacios (“El viaje”). Esta obra es la “conciencia del mal”. Nace así el malditismo, la búsqueda de la autodestrucción, la inmolación del artista como víctima.

 Durante toda su vida Baudelaire siguió aumentando Les fleurs du mal cuya tercera y definitiva edición apareció en diciembre de 1868 —algo más de un año tras la muerte de su autor. Poemas como Lesbos, Los gatos, La cabellera o Don Juan en los Infiernos —entre tantísimos— cantan la arrogancia dandi del maldito, su hipersensibilidad, su distinguido amor por lo raro, su espiritual sed de lujuria, su ansia de derrocar tabúes para llegar a un mundo perfecto, sensual y lujoso, sin clero y sin policía.

Estructura

Baudelaire divide el libro en siete partes, introducidas por el famoso poema al lector. Las otras partes son : Esplín e ideal, Cuadros parisinos, El vino, Flores del mal y Rebelión, con una conclusión final: La Muerte. Tenía la obsesión de que el público no considerara su libro como una mera recopilación de poemas, sino que quería que lo consideraran  como un «libro completo» con un principio y un fin.

La primera parte del libro (Esplín e Ideal) abarca los 85 primeros poemas, desde Bendición (Bénédiction) hasta El Reloj (L’horloge). En estos poemas el poeta presenta diversas formas de salvación, liberación y huida del mundo: la belleza, el arte, la poesía, la muerte y más adelante el amor y el erotismo. Tras haber comprobado el fracaso de estas formas ideales de liberación, nos encontramos con el Spleen o el hastío, el tedio ante el tiempo y su repetición.

 esquema de la estructura de las flores del mal

Conclusión

Este libro puede leerse perfectamente como un “tratado moral”. El poeta usa la poesía contra la mesquindidad, la culpa, el error y demás taras éticas de un mundo y del ser humano.

En líneas generales, la poesía de  Baudelaire refleja un alma insumisa, contraria a los prejuicios morales y sociales de la época que le tocó vivir. A través de la poesía expresa el hastío ante todo lo que le rodea.

Novela española contemporánea: Eduardo Mendoza. La verdad del caso Savolta

Eduardo Mendoza nace el 11 de enero de 1943. Hijo de un fiscal y un ama de casa, de niño tuvo todas las atípicas y nada factibles inquietudes: torero, explorador, capitán de barco… pero el marcado culto literario que existía dentro de su familia le hizo convertirse en un consumado lector, algo que, como él mismo confiesa, influyó en su futura vocación. Su formación tuvo parte enla Ciudad Condal, donde estudió en el colegio religioso de los Hermanos Maristas, para posteriormente ingresar enla Facultadde Derecho que finalizó en 1965.

Finalizados sus estudios, se dedica a viajar por Europa. Consigue una beca para poder estudiar en Londres, donde vivirá todo un año, y más que estudiar se dedicará a empaparse de la cultura inglesa conociéndola, leyéndola y escribiendo algún que otro artículo. Vuelve a Barcelona y comienza a trabajar en una asesoría jurídica del Banco Condal y como abogado en el caso “Barcelona Traction”. Ambas experiencias le valdrán para familiarizarse con el lenguaje jurídico y burocrático, que narrará en algunas de sus novelas. En 1973 deja de nuevo Barcelona para irse a Nueva York, ciudad donde residirá hasta 1982. Allí se dedica a trabajar como intérprete parala ONUy conoció a novelistas de la talla de García Hortelano, Juan Benet y Félix de Azúa.

En 1975 aparece su primera novela: “La verdad sobre el caso Savolta”, considerada como uno de los textos precursores del cambio que dará la sociedad española y como la primera novela de la transición. Acogida como un verdadero acontecimiento, la novela nos narra el desolador panorama de las luchas sindicales a principios del siglo XX. Unos meses más tarde de su publicación, fallece Franco y la siguiente primavera recibe el Premio dela Crítica.

A pesar del reciente éxito, sigue llevando su vida desde Nueva York. Allí nace el personaje de Ceferino, un peculiar detective que protagonizará una saga de hilarantes historias narradas en clave de humor, que abarcan desde la novela negra hasta el relato gótico. Aparecerá en las novelas “El misterio de la cripta embrujada”(1979), “El laberinto de la aceitunas” (1982) y “La aventura del tocador de señoras” (2001). Por este último recibió el premio al mejor libro del año 2002, otorgado por el Gremio de libreros de Madrid.

En 1982 vuelve a trasladarse a Barcelona, aunque seguirá trabajando como traductor medio año más. Una de sus novelas más aplaudidas ve la luz en 1986: “La ciudad de los prodigios”. En Francia lo premiarán por esta obra, ya que se convirtió en el mejor libro publicado en el país galo en 1988. Fue llevada al cine por Mario Camus en 1999 y protagonizada por Emma Suárez y Olivier Martínez.

 En 1990 publica en “El País” un curioso folletín llamado “Sin noticias de Gurb”, que narra la visión de Barcelona por ojos de un extraterrestre, que aterriza accidentalmente en la ciudad. El experimento es acogido con éxito y la editorial Seix Barral lo recopila, al año siguiente, en un libro. Ese mismo año estrena en el Teatro Romea de Barcelona la obra “Restauració”, que posteriormente traducirá al castellano para su representación en Madrid.

En 1992 publica “El año del diluvio”, con el que ganó la III Edición del Premio Literario de las lectoras de la revista “Elle”. También será llevada al cine, en esta ocasión por Jaime Chávarri. En la segunda mitad de los noventa se dedica a dar clases de Traducción e Interpretación en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Publica en 1996 “Una comedia ligera”, que, de nuevo será premiada en Francia.

En el 2001 vuelve a repetir con “El País” la experiencia de escribir una novela por entregas, titulada “El último trayecto del Horacio Dos”. También publica el ensayo “Baroja, la contradicción” y escribe el prólogo de “La morada maligna”, novela de terror de Richmal Crompton.

Otras obras a destacar de Mendoza son: “Barcelona modernista” y “Mauricio o las elecciones primarias”

 

 La verdad sobre el caso Savolta. Análisis.

 El asunto y su tratamiento

 En esta novela es tan importante el argumento como su tratamiento, de ahí su innovación y su éxito.

En la obra la acción se acumula, los acontecimientos se suceden. El autor reivindica “el placer de contar” y así resucita la función narrativa. La obra recoge los recuerdos de Javier Miranda, espectador y protagonista de unos hechos ocurridos en Barcelona entre 1917 y 1919. Es un mundo de tensiones sociales, vistos en torno a una importante empresa industrial y presididos por un aventurero enigmático, Lepprince, que se entreteje con una trama amorosa. Hay, pues, una combinación de peripecias individuales y de acontecimientos colectivos, con ciertos ribetes de novela histórica. Pero por debajo de los sucesos, se percibe una reflexión sobre el lugar y las actitudes del hombre en el mundo que le rodea. Y tal reflexión se sitúa tanto en un plano social y político como en un plano existencial y puede aplicarse a cualquier época.

La historia es sometida a un tratamiento múltiple y variado. Hay dos vertientes: de una parte una amplia y deslumbrante utilización de muchas técnicas innovadoras, y de otra parte, en contraste con tales novedades (pero perfectamente integrados con ellas), una utilización y pastiche de elementos y técnicas procedentes de la novela tradicional y “marginal”, especialmente de la novela policiaca y folletinesca. Todo ello supone una considerable riqueza de estructura y de enfoques y una notable variedad de niveles de escritura.

 El entramado histórico y social

 En la novela las peripecias individuales se hallan tan entretejidas con el acontecer colectivo, que éste es mucho más que un puro marco o fondo del relato. Encontramos un panorama muy completo de la Barcelona de la época. Es el fin de la “belle époque” de la burguesía: junto al auge de los negocios durante la guerra europea, la crisis económica tras la contienda y la crisis social agudizada desde 1917. En esa encrucijada nos sitúa la obra, con especiales referencias a los acontecimientos políticos y a los conflictos entre las clases sociales.

Hay un penetrante retrato de la alta burguesía superficial, interesada, despótica… La clase obrera aparece explotada, sometida a unas duras condiciones de trabajo. La lucha social recorre la novela del principio al fin: mítines, discursos, huelgas, atentados, represión policial, con personajes unos idealistas y otros ruines. Este panorama social se completa con algunas calas en los bajos fondos: Barrio Chino, sórdidas tabernas y cabarets…

 Los personajes

En la obra aparece una amplia galería de personajes. De todos ellos destacan tres: Javier Miranda, un hombre gris y contradictorio, empleado en la oficina de los poderosos abogados, ejemplo del malestar existencial; Lepprince, contrafigura de Javier, es el triunfador ambicioso, totalmente falto de escrúpulos, de origen misterioso; María Coral, gitana de 18 ó 19 años, artista de un ínfimo cabaret, es un producto de la miseria, pero de gran belleza y poder de los hombres.

Los restantes personajes son de índole variadísima: los hay graves, conmovedores, innobles, grotescos… Citemos algunos: Pajarito de Soto, periodista entregado al ideal revolucionario; María Rosa Savolta, delicada y frágil, producto de la educación burguesa; los implacables directivos de empresa Claudedeu, Parells, etc. Y, junto a ellos, el abogado Cortantes, de apariencia mediocre, pero de oculto poder manipulador; el comisario Vázquez, astuto y tenaz.; en un estrato ínfimo, Nemesio Cabra, mezcla de pícaro y de místico ridículo. Y taberneros, prostitutas, matones, pistoleros… En conjunto, Mendoza demuestra poseer una singular capacidad para crear vidas, dotándolas de espesor humano.

La estructura del relato

La obra se divide en dos partes de 5 y 10 capítulos, y a su vez los capítulos se componen de varias secuencias. Así pues, se utilizan tanto las unidades conocidas por la novela tradicional como las de la novela actual. La obra se presenta como una “novela enigma” con una estructura emparentada con la de la novela policiaca: Javier Miranda recuerda, a causa de un pleito judicial en el que actúa de testigo, lo ocurrido muchos años antes en la fábrica de Savolta. La intriga se mantiene porque hasta la antepenúltima página no se explican las razones de ese pleito. 

Innovaciones técnicas

          –Perspectivismo: se utiliza la primera persona del narrados-protagonista, la tercera persona omnisciente y otros materiales heterogéneos que hacen más complejo el perspectivismo: fragmentos de un interrogatorio judicial, textos periodísticos, documentos,  cartas…

          –Desorden cronológico y técnica caleidoscópica, ya que la novela se organiza en retazos dispersos o en flashes rápidos que evocan los caprichosos mecanismos de una memoria. Esta libertad y audacia constructiva hacen de la novela un rompecabezas, especialmente en la primera parte.

          -El “pastiche”: este término francés se utiliza para designar la imitación intencionada de diversas maneras o estilos. A la novela policiaca se debe la estructura general: asesinatos, sospechas, investigaciones de un comisario, interrogatorios, el diseño de algunos personajes…De la novela folletinesca (se entiende por tal los folletines –o su variante, las “novelas por entregas”- que se publicaban en los periódicos a partir de la época romántica) recoge la importancia del enredo y de las aventuras con misteriosos personajes, las escenas de los bajos fondos y la anécdota sentimental: la historia de María Coral, la gitana de orígenes oscuros, sus amoríos con el hombre rico –Lepprince- y su extraña boda con el hombre humilde, su intento de suicidio, sus fugas y retornos…Hay que destacar la dignificación estética que Mendoza hace de estos materiales de la “subliteratura”.

          –Variedad de registros: junto a un lenguaje refinado aparece el habla soez, el coloquial, lo cursi, el estilo judicial y periodístico, etc.

          –Humor y lirismo: la comicidad aparece a lo largo de la obra especialmente en la parodia de los distintos estilos lingüísticos, y a veces incluso en la presentación de diversas situaciones, lo que contrasta con el lirismo de algunos pasajes.

Tipos de discursos


Al analizar un texto perteneciente al género narrativo, uno de los aspectos que hay que comentar es el discurso, en concreto, los tipos del discurso. Éstos, a su vez, aparecen relacionados con los movimientos narrativos (resúmenes, escenas…) y con el emisor (narrador o personaje). Para ello, en primer lugar, debemos diferenciar entre discurso e historia:
–        El discurso es la forma en que se cuentan los hechos, la materia narrada.
–        La historia es la suma de  los hechos narrados.
Los discursos se clasifican siguiendo dos criterios:
A)  Según cómo se presente la materia narrada:
1.- Discurso referencial:
– su finalidad es narrar objetivamente los hechos, informar;
– aparece en resúmenes y escenas;
– en boca del narrador (éste puede ser un personaje).
2.- Discurso descriptivo:
– se utiliza para describir, subjetiva u objetivamente;
– aparece en pausas descriptivas;
– en boca del narrador (éste puede ser un personaje).
3.- Discurso poético:
– función poética;
– puede coexistir con el descriptivo y el referencial;
4.- Discurso valorativo:
– se utiliza para expresar una valoración positiva o negativa;
– en boca del narrador o de un personaje.
5.- Discurso universal:
– se utiliza para generalizar;
– en boca del narrador o de un personaje.
B) Según cómo se presenten las palabras de los personajes:
1.- Monólogo interior:
– para expresar subjetividad del personaje (sentimientos, sensaciones…);
– no hay interlocutor;
– estilo directo;
– en boca del personaje.
2.- Discurso directo o dramático:
– se reproduce literalmente el diálogo entre personajes;
– estilo directo, con verbos de lengua…;
– en boca de personajes.
3.- Discurso directo libre:
– se reproducen literalmente las palabras del personaje, pero insertadas en el discurso del narrador (sin guiones, ni verbos de lengua);
– en primera o segunda persona;
– a veces, gracias a una conjunción o preposición se pasa de la tercera a la primera persona: así entra intempestivamente la voz del personaje en plena acción del relato, sorprendiendo al lector, aunque sin sacarlo de la situación;
– se consigue intensidad, plasticidad y fluidez;
– se pasa bruscamente de la narración al diálogo y se confunden, a propósito, palabras y pensamientos:
«Entraron al bar y cuando vino el camarero pidieron una ronda de cañas, un plato de jamón, dos de tortilla, aceitunas y tráenos también un revuelto de gambas…» 
«…entonces le dio una bofetada para que aprendás a respetar a tu padre.» 
4.- Discurso indirecto:
– El narrador reproduce las palabras pronunciadas por un personaje o los pensamientos de éste;
– van introducidas por un verbo de lengua y una conjunción (proposiciones subordinadas);
– el narrador “relata” el diálogo:
«Ernesto entró al comedor de su casa y ante la sorpresa de todos exigió que lo escucharan, dijo que él era un hombre libre y dueño de sus actos, y agregó que a partir de ese momento no permitiría, no señor, que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Como todos se quedaron mudos, Ernesto prosiguió su encendida perorata. Explicó que él jamás iba a permitir que volvieran a inmiscuirse en su vida y fisgonearan su intimidad, caramba. Y diciendo esto, dio media vuelta y se marchó.»
5.- Discurso indirecto libre:
– el narrador cede la palabra indirectamente (transcribe) a los personajes, insertando en el relato las palabras o pensamientos de éstos;
– se omiten los nexos y los verbos de lengua;
– está en un punto intermedio entre el discurso directo y el indirecto;
-se rompe el hilo narrativo al pasar de la narración a la reproducción del diálogo o monólogo, lo que puede provocar confusión;
– se reproducen las palabras o pensamientos en tercera persona;
– parece que se esté escuchando al personaje, aunque éste no habla;
– se difumina la línea que separa narrador y personaje, la frontera entre lo narrado y lo hablado, lo que lo convierte en un estilo difícil y novedoso:
«Ernesto entró al comedor de su casa y ante la sorpresa de todos exigió que lo escucharan, él era un hombre libre y dueño de sus actos, y a partir de ese momento no permitiría, no señor, que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Como todos se quedaron mudos, Ernesto prosiguió su encendida perorata. Él jamás iba a permitir que volvieran a inmiscuirse en su vida y fisgonearan su intimidad, caramba. Y diciendo esto, dio media vuelta y se marchó.»
Todos estos tipos de discursos no son excluyentes: pueden fusionarse o coexistir entre ellos.

La Generación del 98

El siglo XIX termina con una grave crisis: el final del imperio colonial español. En 1895 se produce el levantamiento de Cuba y en 1896 el de Filipinas, últimas colonias. España, aunque reacciona ante las revueltas, sufre una derrota total y en 1898 se ve obligada a firmar el Tratado de París por el que Cuba consigue la independencia, mientras que Filipinas y Puerto Rico quedan bajo el control de Estados Unidos.
Este acontecimiento provocó en España una ola de indignación y protesta que se manifestó en literatura a través de los escritores de la Generación del 98.

Generación del 98
Una generación literaria es un grupo de escritores que, nacidos en fechas cercanas y movidos por un acontecimiento de su época, se enfrentan a los mismos problemas y reaccionan de modo semejante ante ellos.
Los principales componentes de la Generación del 98 son Miguel de Unamuno, Valle-Inclán, Pío Baroja, Azorín y Antonio Machado. Todos nacen entre 1864 y 1875. Todos se enfrantan al mismo problema: La imagen lamentable que presenta España, que ha caído en la apatía y el desinterés. Todos ellos tienen una reacción semejante: Analizan los males de España e intentan proponer soluciones.
España
Ante el estado de apatía e indiferencia en el que ha caído el país, se preocupan por encontrar la verdadera esencia o alma de España y el sentido de la vida. Para esto utilizan tres vías:

  • La literatura. Cada época literaria ha tenido sus modelos; los autores de la Generación del 98 sienten especial debilidad por Gonzalo de Berceo, Jorge Manrique, Cervantes y Quevedo. Admiran a Larra y a los ilustrados porque ya habían sufrido y analizado estos problemas.
  • La historia. En ésta es donde buscan estos escritores la esencia de España, los valores de la patria y la raíz de los problemas presentes.
  • El paisaje. Ven en el austero paisaje castellano el reflejo del alma y la esencia que buscan. Recorren la meseta de Castilla describiendo minuciosamente la pobreza de sus pueblos, la sencillez de sus gentes y lo extremado de su clima. Esperan captar, a través de este paisaje, el alma de España.

Características literarias de la Generación del 98
Tras la pérdida de las colonias de América en 1898, año del que recibe el nombre esta Generación, sus miembros reaccionan de manera similar:
Los autores de la generación mantuvieron, al menos al principio, una estrecha amistad  y se opusieron a la España de la Restauración; Pedro Salinas ha analizado hasta qué punto pueden considerarse verdaderamente una generación historiográficamente hablando. Lo indiscutible es que comparten una serie de puntos en común:
1. Distinguieron entre una España real miserable y otra España oficial falsa y aparente. Su preocupación por la identidad de lo español está en el origen del llamado debate sobre el Ser de España, que continuó en las siguientes generaciones. Se rebelan y protestan ante el atraso de nuestro país. Esto hace que propongan soluciones para la reconstrucción de la agricultura, la educación, la cultura y la economía del país. También  proponen  la integración de España en Europa. Exaltan nuestros valores nacionales y patrióticos, a medida que adquieren un mayor conocimiento y aprecio de España.
2. Sienten un gran interés y amor por la Castilla miserable de los pueblos abandonados y polvorientos; revalorizan su paisaje y sus tradiciones, su lenguaje castizo y espontáneo. Recorren las dos mesetas escribiendo libros de viajes y resucitan y estudian los mitos literarios españoles y el Romancero.
3. Rompen y renuevan los moldes clásicos de los géneros literarios, creando nuevas formas en todos ellos. En la narrativa, la nivola unamuniana, la novela impresionista y lírica de Azorín, que experimenta con el espacio y el tiempo y hace vivir al mismo personaje en varias épocas; la novela abierta y disgregada de Baroja, influida por el folletín, o la novela casi teatral de Valle-Inclán. En el teatro, el esperpento y el expresionismo de Valle-Inclán o los dramas filosóficos de Unamuno.
4. Rechazan la estética del Realismo y su estilo de frase amplia, de elaboración retórica y de carácter menudo y detallista, prefiriendo un lenguaje más cercano a la lengua de la calle, de sintaxis más corta y carácter impresionista; recuperaron las palabras tradicionales y castizas campesinas.
5. Intentaron aclimatar en España las corrientes filosóficas del Irracionalismo europeo, en particular de Friedrich Nietzsche (Azorín, Maeztu, Baroja, Unamuno), Arthur  Schopenhauer (especialmente en Baroja), Sören Kierkegaard (en Unamuno) y Henri Bergson  (Antonio Machado).
6. El pesimismo es la actitud más corriente entre ellos y la actitud crítica y descontentadiza les hace simpatizar con románticos como Mariano José de Larra, al que dedicaron un homenaje. La mayoría, excepto Antonio Machado y Valle-Inclán, evolucionan desde  posturas inconformistas e izquierdistas en su juventud, a una actitud desengañada, más conservadora, en su madurez.
7. Ideológicamente comparten las tesis del Regeneracionismo, en particular de Joaquín Costa.

 

El romanticismo en España. Prosa y poesía

El Romanticismo fue un movimiento cultural y artístico que surgió en Alemania e Inglaterra entre fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, y se propagó por Europa rápidamente. Además representó el inicio de la modernidad y, aunque de forma compleja y diversa, sentó las bases de la ideología del Estado liberal burgués.

  • Características  literarias

Temas: La libertad, el poder, la justicia; el sentido de la vida y el silencio de Dios; el destino del ser humano y sus misterios; el amor anhelado e inalcanzable.
Estilo: Rechazo de las convenciones del lenguaje poético; reivindicación de la integración de los diversos estilos y registros; uso de coloquialismos y neologismos; enunciados exclamativos y léxico y recursos estilísticos que expresan la subjetividad y la sensibilidad.

  • Evolución en España

Primera etapa: se difunden las ideas de los  románticos alemanes en España. Predomina una visión tradicionalista y conservadora. Empiezan a aparecer polémicas, críticas y empiezan a surgir reflexiones sobre nuevos postulados artísticos.
Segunda etapa: triunfo del romanticismo en España, al que se había añadido la influencia del romanticismo francés.
Tercera etapa: posromanticismo; influencia alemana (Heine). Se reivindica la poesía como forma popular y de expresión intimista.

  • Drama romántico. Rasgos generales

A.   Estructura y discurso: División en jornadas; mezcla de prosa y verso, y tendencia a la polimetría; rechazo de la regla de las tres unidades; mezcla de lo trágico y lo cómico.
 B.   Temas: El amor apasionado, la fatalidad, la venganza, la crítica al poder y a la autoridad; también motivos del suicidio y el honor; elementos sobrenaturales.
 C.   Personajes: Protagonista víctima de la fatalidad y la sociedad; la mujer, el amor y el sufrimiento.
D.   Obras: Don Álvaro o la fuerza del sino, del duque de Rivas; Don Juan Tenorio, de José Zorrilla.

  • Prosa romántica:

A.   Novela: Novela  Histórica (El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco). Novela popular o de folletín (María, la hijade un jornalero, de Wenceslao Ayguals de Izco). Realismo costumbrista: La gaviota, de Fernán Caballero.
 B.   Costumbrismo: Artículos periodísticos de carácter descriptivo (de escenas y tipos): Panorama matritense, de Ramón de Mesonero Romanos, y Escenas andaluzas, de Serafín Estébanez Calderón.
 C.   Mariano José de Larra es el creador del artículo literario en España; firma con seudónimos (Fígaro, Andrés Niporesas…). Mariano José de Larra ha escrito artículos de costumbres ( donde hace un análisis crítico de la realidad y propuesta de reformas): El castellano viejo, El café, Vuelva usted mañana. Artículos políticos (tiene una ideología liberal; aborda el tema de la libertad de expresión y la censura.).  Artículos de crítica literaria: crítica de obras teatrales y sobre la creación artística.  Estilo de Mariano José de Larra: Incorporación del diálogo y la epístola; carácter confesional; exageración, ironía.

  • Poesía romántica

Los poetas románticos componen sus poemas en medio de un arrebato de sentimientos, plasmando en versos todo cuanto sienten o piensan. Según parte de la crítica literaria, en sus composiciones hay un lirismo de gran fuerza, sin embargo conviviendo con versos vulgares y prosaicos.
Varios son los temas de la lírica romántica:

  • El Yo, la propia intimidad. Fue Espronceda,  dejando en su Canto a Teresa una desgarradora confesión de amor y desengaño, quien con más acierto ha logrado poetizar sus sentimientos.
  • El amor pasional, con entregas súbitas, totales, y rápidos abandonos. La exaltación y el hastío.
  • Se inspiran en temas históricos y legendarios.
  • La religión, aunque frecuentemente sea a través de la rebeldía con la consiguiente compasión y aun exaltación del diablo.
  • Las reivindicaciones sociales (revalorización de los tipos marginales, como el mendigo).
  • La naturaleza, que es mostrada en todas sus modalidades y variaciones. Suelen ambientar sus composiciones en lugares misteriosos, como cementerios, tormentas, el mar embravecido, etc.
  • La sátira, frecuentemente ligada a sucesos políticos o literarios.

También es de señalar que el nuevo espíritu afectó a la versificación. Frente a la monótona repetición neoclásica de letrillas y canciones, se proclamó el derecho de utilizar todas las variaciones métricas existentes, de aclimatar las de otras lenguas y de innovar cuando fuera preciso. El romanticismo se adelanta aquí, como en otros aspectos, a las audacias modernistas de fin de siglo.
 Autores y obras de la poesía romántica:

  • José de Espronceda

Canciones. Habla de tipos humanos marginales, aparecen símbolos de valores ideológicos y morales: defensa de la libertad, crítica social.
El estudiante de Salamanca. Temas: el amor y la muerte, el burlador que presencia su entierro; protagonista: rebelde ante Dios; espacio y tiempo: Salamanca, de noche; elementos sobrenaturales y terroríficos.
El diablo mundo. Sentido de la vida en una sociedad donde impera el mal.

  • Gustavo Adolfo Bécquer. Rimas: 79 poemas sobre el amor, la poesía y la creación literaria; la soledad, la angustia y la muerte; la naturaleza; el sueño. Constante presencia del yo; diálogos; paralelismos, correlaciones y formas bimembres; rima asonante; polimetría.