Archivos de Categoría: Historia y Geografía

España en la Restauración (1875-1931)

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El término «restauración» consiste en volver a traer algo del pasado al presente. En España, llamamos la Restauración (periodo comprendido entre 1875 y 1931), al marco histórico en el que se restauró la monarquía de los Borbones, y  que corresponde al reinado de Alfonso XII (1875-1885)  y su esposa  Mª Cristina (1885-1902).
Este periodo se caracteriza por el sistema político ideado por Cánovas del Castillo, basado en la alternancia del poder de los dos partidos. En esta época se produjo el desastre del 98, donde perdimos las colonias de ultramar. Esto  ocurre en un momento en el que las potencias estaban en plena época de colonización, lo que supuso la II Revolución Industrial.
Tras la inestabilidad política que supuso el Sexenio 1868-1874, al final se restaura la monarquía. En 1874 la República ya estaba prácticamente acabada cuando estaba al mando Serrano. En este contexto, Cánovas estaba preparando el camino para la Restauración de la monarquía, por lo que Alfonso XII, aconsejado por Cánovas, firmó el manifiesto de Sandhurst el 1 de diciembre de 1874 en el que se asegura que gobernará, si se le llama, de forma liberal y con el apoyo de las Cortes.

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España en la Unión Europea. Adhesión y actualidad

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España ingresó en las Comunidades Europeas en 1986 con Portugal, lo que se denominó la ampliación mediterránea.

La Comunidad Económica surgida del Tratado de Roma, años más tarde, era una fructífera realidad. Pero era preciso avanzar en la construcción política y en el ensanchamiento de su espacio incorporando nuevos países. Necesitaba integrar a países que, como España, históricamente habían tenido una gran tradición europeísta y geográficamente venían a llenar el mapa comunitario con la Península Ibérica.

El gobierno español había manifestado con anterioridad su voluntad de pertenecer a las Comunidades Europeas. Así, en 1962, el ministro de Asuntos Exteriores cursó la correspondiente solicitud, consciente de las extraordinarias perspectivas que se abrían para Europa y de que España, que había dado un cambio de rumbo a su política con el Plan de Estabilización de 1959, no podría acometer el desarrollo y prosperidad que anhelaba al margen de Europa.

El camino hacia la adhesión española fue muy largo y difícil. En un primer momento tal posibilidad era inviable por la dictadura de Franco. Por eso España en un principio sólo consiguió ser socio comercial, gracias al Acuerdo Preferencial de 1970, mediante el cual se intensificaron los intercambios comerciales y se redujeron los aranceles a la importación. De este modo España encontraba una vía de salida para su producción agraria y conseguía mejores condiciones en las importaciones que necesitaba para su modernización.

En la década siguiente, la transición política y la instauración democrática abrieron nuevas perspectivas para la integración de España en Europa. En 1977, el ministro de Asuntos Exteriores del momento (Marcelino Oreja), solicitó en Bruselas la adhesión de España a las Comunidades Europeas como miembro de pleno derecho.

Las negociaciones entre España y Bruselas fueron laboriosas y difíciles pero, finalmente, el presidente del Gobierno (Felipe González) y el rey Juan Carlos I firmaron el Acta de Adhesión el 12 de junio de 1985. El ingreso efectivo de España en las Comunidades Europeas se produjo el 1 de enero de 1986; para adaptarse las condiciones de la CEE, nuestro país tuvo que realizar grandes esfuerzos en materia tributaria y fiscal, aplicar un proceso transitorio para converger con Europa y padecer una serie de restricciones en sectores tan importantes como la pesca y la agricultura.

El balance de la integración española ha sido muy positivo para España y para Europa, pues ha permitido a España situarse en su contexto geográfico, cultural, social y económico. La adhesión se produjo en un momento especialmente oportuno, de plenitud de la nueva España surgida de la transición, y en vísperas de los grandes acontecimientos que cambiarían el mundo: la caída del muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética.

Desde su integración, España formó parte de las instituciones y organismos europeos, contribuyó a la financiación de la Unión Europea y recibió fondos de la misma para la aplicación de las políticas comunes.

En los primeros años la renta española sólo suponía un 70% del promedio europeo, por eso recibió importantes transferencias. Luego, el nivel de desarrollo alcanzado por España, cuyo PIB por habitante se sitúa hoy al nivel de la media europea, ha hecho que las aportaciones y ayudas procedentes de la Unión Europea comiencen a disminuir, pues, al mismo tiempo se ha producido el paso de la Europa de los 15 miembros a la Europa de los 27. Esto supuso la incorporación de países de menor nivel económico que España, que son los que ahora reciben las ayudas para su desarrollo.

Como valoración de conjunto, puede decirse que después de la adhesión a la Unión Europea, España ha experimentado un proceso acelerado de modernización. Hubo quienes pensaban que la adhesión de España y Portugal sería un lastre para la Unión Europea, pero pronto se comprobó que la integración vino a consolidar la democracia en el sur de Europa y que la Unión Europea, a través de España, ha logrado una dimensión mediterránea y latinoamericana de la que antes carecía.

Huelga General, 29 de septiembre 2010. Reflexión.

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En mi opinión, la Huelga General que va a ser convocada mañana, día 29 de septiembre de 2010, es innecesaria. Tenemos muchas cosas que cambiar en este país, pero desde el punto de vista económico es tan pequeña la huelga, que viene a ser innecesaria.

Está claro que es un hecho simbólico, nada para hacer cambiar el sentimiento de las personas ni para congelar determinados sectores económicos: para eso existen los servicios mínimos. En casi ninguna empresa dejarán de trabajar (por mucho que lo digan) ya que todos tienen un servicio mínimo. Resulta curioso que este servicio mínimo antes sólo estuviese en el Sector Terciario, pero claro, en los otros sectores existiría competencia. Cuando uno tiene algo, todos quieren tenerlo también.

Aunque no es llamado de la misma manera, pero también trabajan con “trabajadores” mínimos, estableciendo excusas insostenibles que justifican la labor en los días de huelga. Está todo muy bien pensado y planeado, pero en mi opinión, repito, es totalmente ineficaz esta huelga.

Hablemos de política por otro lado. Jose Luis Rodríguez Zapatero, presidente de España, tiene como objetivo sostener a España en la zona Euro, no levantar al propio país. Esto a la gente le resulta una barbaridad; los patriotas se dan golpes en el pecho por las espectativas tan “malas” que tiene Zapatero. Ahora bien, os comentaré alguna cosa: si Zapatero no ejerce de administrador en los objetivos a cumplir que nos mandan la  Unión Europea, ¿quién lo iba a hacer? Pues esa persona que lo iba a hacer si no estuviese Zapatero, sería Mariano Rajoy, líder de la oposición.

En este momento se invertirían los papeles. Los conservadores (que suelen tener más labia y astucia para “escaquearse” de los temas) comentarían que todo se debe a una reforma a nivel europeo, de la que no tienen permiso para cambiar ningún punto, sólo ejecutar o rechazar la reforma; pertenecer a la Unión Europea o ser expulsados, respectivamente.

La Unión Europea tiene que cumplir el mayor objetivo de todos los tiempos: conseguir que el Euro esté a niveles muy superiores del Dólar; para ello, tiene que realizar una serie de reformas en todos los países miembros, en el que efectivamente se encuentra España (con Jose Luis Rodríguez Zapatero). Si el presidente del gobierno fuese otro, le caería lo mismo. Tendría que ganarse la negación de nuestros ciudadanos y todo lo que eso conlleva. No importaría si fuese de izquierdas o de derechas; caería igual. No se trata de la fuerza o tendencia política que tenga el poder en el país, sino que se trata de aceptar las órdenes de nuestros superiores (zona Euro) para poder pertenecer a la mayor Unión Económica de la historia. Si queremos prosperar como unión y como país, debemos  someternos a cumplir la normativa europea (siempre que nos sea beneficioso a largo plazo, puesto que a corto plazo no se puede determinar nada).

Actualmente tenemos la economía más desarrollada e importante del mundo, y eso debe asustarnos a la hora de criticar a un “pobre” presidente del gobierno, (que insisto,  sería exactamente igual que fuese de izquierdas que de derechas) cuya única dedicación es la  política española dentro de la política europea. Ya lo ha dicho la Unión Europea: antes de invertir en gasto público (lo cual levantaría a la mayoría de empresas de los distintos países) desean la estabilidad del Euro. Este punto es muy importante, y tiene su lógica: si invertimos en gasto público, todas las empresas comenzarán a tener ingresos significativos, habría menos paro y cientos de miles de personas tendrían trabajos dignos. Ahora bien, por otro lado el Euro entraría en crisis (tipo de cambio de la moneda). El Dólar se bebería los últimos jugos del Euro mientras los países miembros estarían aprovechando los últimos fondos para invertirlos en gasto público. Felicidades, sería una mala idea.

Eso es lo que quieren los conservadores: mirar hacia el país y no hacia la unión que formamos. En parte está muy bien eso, demuestra que les interesa su país (o ganar dinero también, pero bueno, lo ignoro) y que se preocupan por él, pero claro… con un pequeño fallo: no les interesa su país a largo plazo, sino a corto plazo. Eso es un error desde mi punto de vista.

Por lo tanto, si nos preocupamos por acatar todas las medidas europeas (que tengan sentido y sean aprobadas en su mayoría) podríamos conseguir no sólo la estabilidad del Euro, sino una revolución en esta moneda respecto al Dólar y otras monedas. Esto nos ubicaría en muy buenos puestos dentro de la economía mundial y, por consiguiente, haría crecer el poder adquisitivo de los países miembros (UE). Si logramos reducir el déficit y no invertir en gasto público, tal y como dice la Unión Europea, podríamos conseguir unos resultados muy positivos. Tan sólo hace falta confiar en el sistema económico tradicional de autorregulación: el mercado se autorregula en los momentos críticos, y eso lo hemos podido comprobar en numerosas ocasiones. También se está implantando una política fiscal restrictiva, la cual reduce el gasto público.

La oposición, sea del tipo de gobierno que sea, debería siempre apoyar a la presidencia. Esto no significa que comparta su misma ideología, pero podrían llegar en muchas ocasiones a puntos intermedios para mejorar los errores y evitar los problemas; esto nunca ocurre así, por eso siempre tenemos un frente en el cual se cometen errores y otro frente en el cual hacen críticas de exactamente todo lo que hacen. A veces les faltan argumentos. Deberían formar una unidad y no rebatir las cosas que hace uno y las cosas que hace otro.

La España del siglo XVIII – Antiguo Régimen

(Mercado de Born, Barcelona. Siglo XVIII.)

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El siglo XVIII fue un siglo muy importante para Europa y para España. En este siglo se inició el proceso de cambio de las estructuras del Antiguo Régimen, que acaba desapareciendo para ser sustituido por un nuevo sistema: el Liberalismo.

El Liberalismo se implanta definitivamente a mediados del siglo XIX, aunque ya mucho antes se plantearon reformas, pero no se consiguió terminar con el Antiguo Régimen.

El Antiguo Régimen es el sistema político, económico y social existente en Europa durante los siglos XVI, XVII y XVIII.

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Presa de Guadalmina (Embalse de Benahavís)

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A escasos kilómetros de Marbella se encuentra Benahavís, uno de los pueblos más encantadores y ricos de la Costa del Sol. Este pueblo tiene una presa llamada ‘Guadalmina’, que fue construida para captar y transportar agua al embalse de la Concepción, en el río Verde de Marbella, las aportaciones de avenidas del río Guadaiza, a través de las correspondientes conducciones en túnel, con capacidad de 16 m3/seg y longitud de 9,5 km.

Esto hace que aumenten las aportaciones al embalse de un 60%, aproximadamente, sobre la aportación propia del río Verde. Su cuenca tiene una superficie de 49 km2 y tiene una aportación media trasvasada de 18 hm3/año.

La presa es de gravedad de planta recta, tiene una altura sobre cimientos de 21m y una longitud de coronación de 137 m. Aliviadero de 7 vanos y labio fijo.

Coordenadas GPS: 36° 31′ 54.15” N, 5° 2′ 44.31” W
Google Maps (link): http://maps.google.com/?q=36.531709,-5.045643
Google Maps:
[googlemaps http://maps.google.com/maps?f=q&source=s_q&hl=en&geocode=&q=Camino+de+la+Molinilla,+Benahav%C3%ADs,+Malaga,+Spain&sll=36.531924,-5.045632&sspn=0.00431,0.009645&ie=UTF8&hq=&hnear=Camino+de+la+Molinilla,+29679+Benahav%C3%ADs,+M%C3%A1laga,+Andaluc%C3%ADa,+Spain&ll=36.53142,-5.048595&spn=0.00431,0.009645&t=h&z=14&output=embed&w=425&h=350]