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Ciudad y urbanización. Población, sistema urbano y contrastes regionales en España

Ciudad y Urbanización España - Pitbox Blog

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EL PROCESO DE URBANIZACIÓN EN ESPAÑA

Desde principios del siglo XX hasta la evolución de la población urbana en España, ha mantenido una tendencia siempre creciente. Sin embargo este crecimiento de la tasa de urbanización no se ha producido de manera regular: la etapa de mayor incremento se produjo entre 1960 y 1981. No todas las localidades han tenido el mismo protagonismo. Han sido las grandes ciudades las que han registrado las tasas más elevadas (las de más de 500.000 habitantes). En las últimas décadas esta tendencia ha cambiado, ya que el protagonismo lo han adquirido las ciudades medianas y pequeñas, comprendidas entre los 10.000 y 100.000 habitantes.

La distribución regional de la urbanización presenta notables contrastes. La diferencia más destacada es la que enfrenta a las comunidades del litoral, donde la urbanización es mayor, con comunidades del interior (Extremadura, las dos Castillas…), cuyas tasas de urbanización son muy bajas. De este desierto urbano únicamente se salva la Comunidad de Madrid.

En 2007, la tasa de urbanización de España se encontraba próxima a la media de los países de la Unión Europea (77%) pero todavía alejada del nivel de urbanización que alcanzan países como Bélgica o Reino Unido.

Los principales factores en el proceso de urbanización serían los siguientes:

–          La industrialización ha sido el factor de urbanización más importante en las regiones cantábrica, vasca y catalana.

–          El turismo ha provocado un aumento muy rápido de la urbanización de un gran número de pueblos, que se han convertido en ciudades residenciales especializadas. Este ha sido el caso de ciudades como Benidorm, Marbella, Fuengirola o Estepona.

–          La influencia ejercida por una gran ciudad que actúa incrementando el proceso urbanizador de núcleos y ciudades próximos.

–          Importante ha sido también la transformación de los sistemas y técnicas de produción agraria, que provocaron un excedente de mano de obra, cuya población se vio obligada a emigrar a la ciudad (éxodo rural).

–          Finalmente, es preciso considerar el papel que desempeña el desarrollo de la agricultura especializada y de regadío en la concentración de población en núcleos urbanos.

Entre las consecuencias territoriales destaca el despoblamiento del medio rural y la consiguiente concentración de la población en las ciudades más grandes.

LA EVOLUCIÓN DE LA CIUDAD ESPAÑOLA

Para comprender la ciudad actual es indispensable analizar cuál ha sido su evolución. La ciudad es un producto del momento histórico, por ello cada etapa de la historia ha dejado en la ciudad su huella. Se trata por tanto de descubrir lo que la ciudad actual debe a cada una de esas etapas del pasado.

A la hora de establecer las etapas de la evolución de la ciudad se suelen diferenciar tres: etapa preindustrial, la ciudad industrial y la ciudad postindustrial.

LA CIUDAD PREINDUSTRIAL

La etapa preindustrial comprende el desarrollo de las actividades desde la Antigüedad clásica hasta la implantación del proceso industrializador.

La Edad Antigua

Las primeras ciudades de la Península surgieron en la época de las colonizaciones fenicia, púnica y griega, a lo largo del litoral mediterráneo, donde destaca Cádiz (la primera ciudad de Occidente).

La época romana representó un aumento de la urbanización en la Península, formándose así las colonias romanas: unas sobre poblaciones preexistentes como Corduba (Córdoba), Tarraco (Tarragona), Barcino (Barcelona); otras de nueva fundación como Itálica (Sevilla) o Emérita Augusta (Mérida).

Entre las aportaciones de Roma a la organización destaca la implantación de un plano o trazado urbano de carácter geométrico, configurado a partir de dos ejes que se cortaban perpendicularmente: el cardo máximo (de orientación norte-sur) y el decumano máximo (orientado este-oeste); el espacio urbano se ordenaba en torno al foro (donde se localizaban los lugares públicos como la basílica, el templo, etc.). La ciudad se enriqueció con edificios públicos: termas, anfiteatros, teatros, estadios, templos, etc.

→ Distribución de las calles. Avenidas. El foro rodeado de edificios públicos (termas). Alrededor de la ciudad el Circo, Teatro y Anfiteatro.

La Edad Media (~S. X)

Tras la caída del Imperio Romano, la urbanización peninsular sufrió un retroceso en la época medieval. Sólo a partir del siglo X se asiste a un resurgimiento de las ciudades, propiciado por la apertura del camino de Santiago y la intensificación del proceso de Reconquista. Dieron lugar a la creación de nuevas ciudades (Segovia, Ávila, …) cuya fundación obedeció a razones militares o a motivos comerciales.

Las más importantes ciudades se localizan en Castilla: Valladolid, Toledo, Medina del Campo, Segovia, Salamanca, Burgos, etc. Por aquel entonces habitaban la Península dos pueblos con religiones y culturas diferentes, lo que se tradujo en dos modelos de ciudad: la cristiana y la musulmana.

  • La población cristiana vivía de la ganadería y de la agricultura. Las ciudades desempeñaban una función militar y estratégica (de ahí que el paisaje urbano se caracterizara por pequeños recintos amurallados, con calles estrechas y bordeadas con pórticos). En el centro se situaba la plaza y en ella la Iglesia, utilizada también como lugar para el mercado. Las ciudades se componían de parroquias cuya advocación daba el nombre a los barrios. En cuanto a su disposición, responden a tres tipos de planos: el radiocéntrico, el plano en cuadrícula y el plano irregular.
  • Gran parte de las ciudades musulmanas se fundaron sobre poblados anteriores. Solían emplazarse en lugares estratégicos por su carácter defensivo (Almería, Granada, Loja, Antequera, etc.) o al lado de ríos y barrancos, que podían servir de defensa natural; aunque también hubo ciudades situadas en lugares llanos, como es el caso de Écija o Córdoba. El paisaje se caracterizaba por un conjunto masificado de edificios, rodeados y protegidos por una muralla separada radicalmente del exterior. Lo más representativo es su plano, en el que destacaban unas calles transversales o radiales de trazado sinuoso que enlazaban con las puertas de la ciudad; las calles eran quebradas, estrechas y torcidas, y también eran habituales los callejones sin salida (llamados adarves). La ciudad se organizaba en arrabales (funcionaban como autonomía). El centro de la ciudad islámica era la medina, donde se situaba la mezquita mayor, la madraza y el comercio especializado.

La edad moderna (S. XVI, XVII, XVIII)

El Renacimiento y la Ilustración significaron etapas de prosperidad, traducidas en una intensificación del proceso de urbanización. Esta derivó en una mejora de las infraestructuras urbanas y en una remodelación de la trama viaria, de modo que los trazados islámicos se sometieron a una mayor regularización. Significativos de la morfología urbana de esta época destacan la plaza mayor y la creación de fortificaciones (murallas, ciudadelas).

Tras el paréntesis que representó el siglo XVII debido a la crisis económica, la ciudad española experimentó durante el siglo XVIII una nueva etapa de florecimiento. Se llevaron a cabo grandes reformas urbanas que hacen mejorar las condiciones higiénico-sanitarias y se introduce la estética urbana mediante la creación de puertas monumentales (Puerta de Alcalá, en Madrid), avenidas o bulevares, puentes e infraestructuras urbanísticas como el alumbrado y el saneamiento. Se produce una revalorización del espacio público que culmina con la creación de plazas mayores (Salamanca, Madrid, etc.)

La ciudad industrial (durante el siglo XIX)

La introducción del proceso de industrialización en España marcará una nueva etapa en la historia de la ciudad. Aumenta significativamente la urbanización como consecuencia del desarrollo de obras públicas, de la desamortización, de la creación de infraestructuras viarias (ferrocarriles y carreteras), saneamiento urbano, etc. El desarrollo industrial urbano se concentró en País Vasco, Cataluña, Asturias y Málaga.

El desarrollo de la red ferroviaria fue decisivo en el crecimiento de las ciudades. La ciudad se transforma para adaptarse al nuevo modo de vida: se derriban murallas y se construyen teatros, mercados de abastos, mataderos públicos, hospitales, hoteles, bancos, cementerios, etc. Sin olvidar la gran importancia de la dotación de alumbrado, abastecimiento de agua y saneamiento a las ciudades.

En el plano físico, las ciudades pusieron en marcha una seria de operaciones de crecimiento y remodelación de su espacio interior. Se concretaron planes de alineaciones y planes de ensanche.

  • Los proyectos de reforma interior perseguían mejorar las condiciones de vida de la población. Lo que caracteriza a este tipo de proyectos es la remodelación de la trama viaria o «haussmanización», que supuso la apertura de nuevas calles o la alineación de las ya existentes. Como ejemplos tenemos la apertura de grandes vías en ciudades como Madrid, Granada, Barcelona, Salamanca y Murcia.
  • Los planes de ensanche son una de las aportaciones más interesantes del urbanismo español de esta época. Consistían en la yuxtaposición de un nuevo conjunto urbano coherente, proyectado de una sola vez y unido a la ciudad consolidada. El nuevo tejido urbano se caracterizó por su morfología de calles perfectamente alineadas. La disposición de estas vías dibujaba manzanas de grandes proporciones en las que se levantaba un edificio en torno a un gran patio central. Destacan los planes de ensanche de Madrid (Plan de José María de Castro) y Barcelona (Plan de Ildefonso Cerdá, aprobado en 1860).
Ensanche de Madrid

Ensanche de Madrid

LA CIUDAD INDUSTRIAL. PLANIFICACIÓN URBANA Y CAMBIOS EN EL PAISAJE URBANO

En el siglo XX la ciudad española conoció una transformación sin precedentes. El intenso proceso de urbanización causará profundos cambios en el paisaje urbano.

DESARROLLO DE NUEVAS FORMAS DE CRECIMIENTO

En la primera mitad del siglo XX se experimentan dos nuevas experiencias urbanísticas: las ciudades jardín y la ciudad lineal.

  • En muchas ciudades españolas se encuentran barrios de ciudades jardín (Vitoria, Málaga, Almería, Granada, etc.), la característica principal de estas viviendas es la presencia de un pequeño huerto o jardín. Este modelo tiene su origen en las ideas de Ebenezer Howard, con el objetivo de acercar la naturaleza a la ciudad.
  • El proyecto de ciudad lineal fue ideado por el español Arturo Soria, el cual abogaba por el crecimiento urbano en torno a las principales vías de comunicación entre ciudades, procurando mantener la relación entre el medio urbano y el medio natural.

Pero las formas más extendidas de crecimiento urbano de la época fueron los polígonos residenciales. Lo más característico de estos nuevos polígonos será el bloque exento con una elevada densidad residencial (un tipo de vivienda de escasas dimensiones y calidades constructivas en unas zonas urbanas carentes de equipamientos sociales).

Los años de mayor crecimiento urbano del siglo XX, décadas de los 50 y 60, se caracterizaron también por la aparición en las periferias urbanas de las barriadas de autoconstrucción o chabolas.

LA POLÍTICA DE VIVIENDA

Desde la etapa preindustrial las ciudades arrastraban un déficit de viviendas que se agudizó en el siglo XX, cuando las corrientes migratorias campo-ciudad se intensificaron. Con el fin de aliviar esta situación, el Estado promulgó leyes para activar la construcción de viviendas sociales.

REGLAMENTACIÓN URBANÍSTICA

La obligación de introducir la planificación urbana o «zoning» en el desarrollo de las ciudades encuentra su respaldo legal en la Ley del suelo de 1956. A partir de entonces, el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) se convierte en el instrumento que debe dirigir el crecimiento y remodelación sostenida de las ciudades.

Los planes generales representan una documentación más compleja, entre la que destacan fundamentalmente los planos de clasificación y calificación del suelo y las normas urbanísticas.

Vista de Málaga desde el Castillo de Gibralfaro

Málaga, vista desde el Castillo de Gibralfaro

DINÁMICAS URBANAS EN LA CIUDAD ESPAÑOLA DE LA ETAPA POSTINDUSTRIAL

Los puntos de referencia sobre los que se asientan las actuales políticas urbanas de las ciudades españolas son:

  • El desarrollo del sector servicios.
  • La cada vez mayor significación del turismo cultural para la economía urbana.
  • La influencia de las determinaciones medioambientales, concretadas en una preocupación creciente por la calidad del medioambiente urbano.

CAMBIOS EN LOS CENTROS HISTÓRICOS

Los cascos antiguos o centros históricos de las ciudades españolas, muchos de ellos de origen medieval, se caracterizan por una cierta irregularidad, por calles estrechas de trazado sinuoso y por la escasez de espacios abiertos, así como por un parque de edificios en proceso de rápido deterioro. Para revitalizarlos, se han practicado dos tipos de operaciones urbanísticas: de renovación y de rehabilitación.

  • Las operaciones de renovación urbana fueron importantes durante la década de los años 60 y 70, significaron actuaciones de reforma en la trama viaria y de sustitución total de la antigua edificación; esto supuso un grave atentado contra el patrimonio arquitectónico de muchas ciudades, y además, cambió el tradicional uso residencial por el terciario o de servicios.
  • Las operaciones de rehabilitación urbana son propias de los años 80. Intentan paliar las consecuencias de las operaciones de renovación. Respetan las tipologías del entorno y procuran conservar el elemento social y funcional.

EL PROCESO DE SUBURBANIZACIÓN O DESARROLLO DE LAS PERIFERIAS URBANAS

El desarrollo de las periferias urbanas es el resultado del deseo de las familias, de rentas altas o bajas, de buscar espacios residenciales con una mejor calidad ambiental, así como la necesidad de otras muchas familias de conseguir una vivienda de precio más asequible. Partiendo de una demanda diversificada, en las periferias urbanas se desarrollan viviendas unifamiliares o bloques de pisos.

Junto al desarrollo de la función residencial, las periferias urbanas conocen la implantación de nuevos usos como centros y áreas comerciales, zonas de equipamientos públicos y centros industriales (parques tecnológicos y polígonos industriales).

La estructura demográfica actual en España y sus perspectivas

Estructura por sexo y por edad

funciones-estadisticas El censo, el padrón de población y la encuesta de población activa (EPA) nos informan sobre las características estructurales de la población. La estructura de la población por sexo y edad se refiere a la distribución de la población entre hombres y mujeres y según las diferentes edades.

DIFERENCIA ENTRE SEXOS Y COMPOSICIÓN POR SEXO Y EDAD

La relación de feminidad o sex ratio mide el número de mujeres por cada cien hombres. En 2007 esta ratio era de 102,7. Esta diferencia entre los sexos se explica por una razón común a otros muchos países: la mayor mortalidad de los varones; es lo que se conoce como supermortalidad masculina.

La población española presenta una tendencia hacia el envejecimiento y una importante reducción de la población joven. Las comunidades con población más jóvenes son Andalucía, Murcia y Canarias; y las más envejecidas son Principado de Asturias y Castilla y León.

Pirámides de población

piramides edad españa 1900 1950 1991 2008 pitbox-blog

Pirámides de edad en España. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. Imagen: Geografía 2º Bachillerato, editorial Algaida 2009.


Nota: Para ver los tipos de pirámides, haz click aquí.

La pirámide de 1900 traduce el comportamiento de una población con altas tasas de natalidad y una esperanza de vida todavía muy baja como consecuencia de las altas tasas de mortalidad; por ello las barras que representan los grupos de edad de 0-14 años son muy anchas y las que representan a los mayores de 65 años son muy estrechas.

La pirámide de 1950 presenta una reducción en su base, lo que se traduce a una disminución de nacimientos debido a la Guerra Civil. La sobremortalidad causada por la guerra se refleja en los grupos comprendidos entre los 25 y 39 años.

En la pirámide de 1991, la mortalidad de la guerra se refleja en las edades comprendidas entre los 72 y 82 años. Las muertes por la gripe de 1918 dejaron su huella en las generaciones que ahora superan los 70 años. El déficit de nacimientos a causas de la guerra se manifiesta en el grupo de edad entre los 50 y 55 años.

En la pirámide de 2008 sobresalen varios aspectos: la ligera recuperación del grupo de 0 a 4 años como consecuencia del cambio de tendencia en la fecundidad; la disminución de efectivos entre los 5 y 15 años a causa de la reducción de la fecundidad en los últimos años; el engrosamiento de los efectivos de 25 a 34 años, fruto de la inmigración extranjera reciente; y finalmente, el desequilibrio entre hombres y mujeres a partir de los 75 años y el mayor ensanchamiento de estos grupos respecto a los años anteriores.

El fenómeno del envejecimiento interesa por las consecuencias que conlleva: el aumento de población anciana requiere también un incremento de los recursos sanitarios y hospitalarios.

2. EL ESTADO CIVIL DE LA POBLACIÓN

El interés de este aspecto se centra en la influencia del estado civil de la población sobre el nivel de fecundidad y sobre la formación de hogares o familias.

El aumento de la población casada en España hay que entenderlo como consecuencia del engrosamiento de la población adulta. El descenso de la tasa de nupcialidad presenta una tendencia similar a la media de los países de la Unión Europea.

3. ESTRUCTURA ECONÓMICA Y SOCIAL: EL MERCADO LABORAL EN ESPAÑA

Conocer cuántas personas están en disposición de poder trabajar, cuántas lo hacen, en qué lo hacen y cuántas están paradas, tiene una gran importancia social y económica.

Durante el siglo XX la población activa experimentó un crecimiento muy importante, especialmente en la segunda mitad. Este aumento se explica por la creciente importancia de la población adulta y por la incorporación masiva de la mujer al mundo laboral. En el año 2008 la población activa se elevaba a 22,9 millones (tasa de actividad del 59,9%).

La característica más sobresaliente ha sido la progresiva terciarización de la población activa. En 2008 la población ocupada en el sector servicios era del 68,5%.

EL NIVEL EDUCATIVO

En las circunstancias actuales, con un mercado de trabajo que exige una mano de obra cada vez más cualificada, la necesidad de mejorar la formación de la población es incuestionable.

Junto a la reducción del analfabetismo, otros logros desde el punto de vista educativo a nivel nacional son la escolarización plena en la etapa preescolar, la escolarización obligatoria hasta los 16 años, la considerable ampliación de la población universitaria y la ampliación de la igualdad de oportunidades para ambos sexos y para diferentes estratos sociales. Recordemos que a mayor educación, mayor productividad.

4. PERSPECTIVAS DEMOGRÁFICAS

Para el gobierno de un país es una necesidad ineludible el conocimiento de las tendencias y perspectivas de futuro de su población. Los análisis realizados sobre los diferentes factores demográficos arrojan los siguientes resultados:

-Crecimiento futuro de la población. De las diferentes proyecciones, se extrae como conclusión que la evolución será de un crecimiento moderado, seguido de un descenso poblacional y de un incremento de la población anciana.

-Comportamiento de la fecundidad. En el momento actual, la fecundidad en España ha llegado a niveles muy bajos. Teniendo en cuenta los factores que explican el descenso de la fecundidad (empleo de métodos anticonceptivos, incorporación de la mujer al mundo laboral, descenso de la nupcialidad, crisis de los valores religiosos, etc.), se podría pensar que la fecundidad se seguirá reduciendo.

-Comportamiento de la mortalidad. Se cree que la esperanza media de vida seguirá aumentando, pero a un ritmo menor que en el pasado, situándose para finales del siglo XXI en torno a los 85 años para los hombres y 90 para las mujeres.

-Las migraciones. Respecto a las migraciones interiores, las tendencias recientes, apuntan hacia una reducción de los movimientos interprovinciales y una ampliación de los flujos interprovinciales. Todo ello producirá un reforzamiento de las capitales de provincia y de las ciudades medias. La inmigración extranjera, por su parte, se prevé que seguirá creciendo fundamentalmente por dos razones: el deseo de la clase empresarial por seguir contando con mano de obra barata y la apertura de fronteras que ha supuesto la integración de España en la Unión Europea.

La estructura por edad. La estructura por edad presentará un progresivo envejecimiento.

Tipos de Pirámides de Población: progresiva, regresiva y estacionaria

tipos de piramides de poblacion - pitbox blog

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Existen tres tipos básicos de pirámides de población por edad y sexo. Saber qué pirámide de población tiene un territorio nos permite saber más acerca de lo joven o envejecida que tiene su población, el grado de desarrollo que posee, el porcentaje de mujeres que hay respecto a los hombres, elaborar estadísticas sobre la población, etc.

♦ Pirámide progresiva: presenta una base ancha frente a unos grupos superiores que se van reduciendo, consecuencia de una natalidad alta y de una mortalidad progresiva según la edad; indica una estructura de población eminente joven y con perspectivas de crecimiento. Esta pirámide corresponde normalmente a países subdesarrollados debido a las altas tasas de mortalidad y a una natalidad alta y descontrolada.

♦ Pirámide estacionaria o estancada: se aprecia un equilibrio entre todos los grupos de edad, consecuencia de una natalidad y mortalidad que se mantienen sin variaciones significativas durante un periodo de tiempo largo. Esta pirámide es propia de países en vías de desarrollo, donde se ha empezado a controlar la mortalidad pero la natalidad sigue siendo bastante alta. Esta pirámide se considera el paso intermedio entre la pirámide progresiva y la regresiva.

♦ Pirámide regresiva: es más ancha en los grupos superiores que en la base, debido al descenso en la natalidad y al envejecimiento continuo de su población; por tanto, su perspectiva de futuro es de descenso. Esta pirámide corresponde a países desarrollados.

♦ Otras formas: se pueden presentar muchas formas de pirámide aquí no mencionadas,  con mayor población de mujeres que de hombres, con altos índices de mortalidad o escasa natalidad (dadas por circunstancias de guerra, epidemia, migraciones, catástrofes naturales, etc.).

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La población española. Evolución de la población española. Desigual distribución espacial de la población y el peso demográfico español

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LA EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA

Para el conocimiento de la evolución española, se utilizan una serie de fuentes de información, como los censos y los padrones, los nomenclátor, las estadísticas de movimiento natural y de migraciones, entre las más importantes. De la elaboración de estas fuentes se encarga a nivel nacional el Instituto Nacional de Estadística (INE).

España rebasó en 2007 la cifra de los 45.000.000 habitantes. En 2011 llegaba a los 47.100.000 habitantes pero debido a la crisis, esta cifra se redujo a 45.100.000 habitantes.

Durante la primera mitad del siglo XX se acentúa el ritmo de crecimiento y en cincuenta años se ganan más de nueve millones de habitantes gracias a los progresos médicos, a las mejores condiciones sanitarias e higiénicas y a los mayores recursos alimenticios.  Aun así, se produjeron algunos acontecimientos como la guerra en el norte de África en 1908, la gripe de 1918 y el desastre de la Guerra Civil.

En las décadas de 1950 a 1970 el crecimiento de la población alcanza sus mayores cotas, fruto de una mortalidad en declive y una natalidad muy alta, además de unas mejores condiciones económicas y sanitarias; no obstante, la salida de emigrantes durante los años cincuenta y sesenta fue un factor de contención muy importante.

Con el inicio de la década de 1980 se produce un cambio de tendencia: el crecimiento se hace más lento debido a la fuerte caída que experimenta la natalidad. Este débil crecimiento se ha mantenido hasta el censo de 2001. Sin embargo, en los últimos años se observa un crecimiento evidente del aporte de la población inmigrante.

DESIGUAL DISTRIBUCIÓN ESPACIAL

El proceso de ocupación y distribución de la población española sobre el territorio se puede resumir en las siguientes características:

  • Aumento generalizado de la densidad de población.
  • Oposición entre el litoral, donde se produce una fuerte concentración de población, y el interior, que aparece semivacío.
  • Concentración en las áreas urbanas frente al despoblamiento de las zonas rurales.

EL PESO DEMOGRÁFICO EN LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Las comunidades autónomas que reúnen mayor porcentaje de población son, por orden, Andalucía, Cataluña, Comunidad de Madrid y Comunidad Valenciana. Las de menor son La Rioja y Comunidad Foral de Navarra.

Si utilizamos los valores de densidad de población, los resultados cambian. Las comunidades con valores más altos son: Comunidad de Madrid (756), País Vasco (296), Canarias (272) y Cataluña (224). Por encima de la media nacional pero sin superar la cota de los 100 hab./km², se encuentran las Comunidades de Andalucía y Galicia; en el polo opuesto están las comunidades autónomas que no superan los 50 hab./km², como es el caso de Aragón y las dos Castillas.

Mapa de densidad de población por provincias, año 2007. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE)

Mapa de densidad de población por provincias, año 2007. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE)

En síntesis, el mejor rasgo que define la distribución de la población española es la oposición entre un interior semivacío y un litoral denso y poblado. Es verdad que tanto en el interior como en exterior existen áreas que rompen con lo normal, como Madrid y Sevilla en el interior, o Huelva y Almería en el litoral.

FACTORES EXPLICATIVOS DE LA DISTRIBUCIÓN POBLACIONAL

Las causas que explican el mapa actual de distribución de la población son muy variadas. Las más importantes son de naturaleza geográfica, demográfica y socioeconómica.

Los factores geográficos que representan un mayor obstáculo para el asentamiento de la población son el clima y la altitud. Un clima de condiciones extremas no favorece la habitabilidad. Así, la gran mayoría de las provincias con bajas densidades son las que presentan unos climas más continentalizados o están ocupados en una gran parte por sistemas montañosos.

Los factores demográficos son la dinámica natural y estructura de las diferentes poblaciones. Éste factor está ayudando a consolidar la oposición interior-periferia; las poblaciones del interior son las que presentan un menor crecimiento natural y una estructura de población más envejecida, frente a un litoral expansivo apoyado en una población joven.

Los factores socioeconómicos son hechos o situaciones de naturaleza social o económica que atraen a la población hacia determinadas zonas geográficas o la repelen de otras. El factor básico de las desigualdades ha sido la emigración: ésta ha actuado como el auténtico motor impulsor de la redistribución de la población. Las corrientes migratorias internas se han originado por la concentración de las actividades económicas más productivas (industria, turismo, servicios) en unas pocas áreas (Madrid, Cataluña, Valencia, Andalucía).

CONCENTRACIÓN EN ÁREAS URBANAS Y DESPOBLAMIENTO RURAL

Uno de los rasgos más destacados de los cambios demográficos producidos en España en las últimas décadas ha sido la pérdida de importancia del peso demográfico de los municipios de menos de 10.000 habitantes, frente a la gran significación que han ido adquiriendo las medianas y grandes ciudades.

La dinámica natural demográfica en España. Natalidad, fecundidad, mortalidad y crecimiento natural

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El crecimiento de la población de un país viene determinado, en primer lugar, por el comportamiento de la natalidad y de la mortalidad. Junto a este comportamiento, los flujos migratorios son otro componente que se ha de tener en cuenta.

NATALIDAD Y FECUNDIDAD

Natalidad y fecundidad no significan lo mismo. La natalidad define los nacimientos habidos en el seno de la población (fórmula: número de nacidos en un año entre la población total y multiplicado por 1000), mientras que fecundidad está relacionada con los nacidos vivos considerados desde el punto de vista de la mujer en edad de procrear (fórmula: número de nacidos en un año entre la población femenina en edad de procrear, multiplicado por 1000).

LA RECUPERACIÓN DE NATALIDAD Y FECUNDIDAD

Hasta fechas recientes, España había sido un país con altos índices de fecundidad. En un periodo de tiempo muy corto, la natalidad y la fecundidad españolas se situaron entre las más bajas del mundo. Esta tendencia negativa sólo se ha recuperado en estos últimos años.

Las razones que motivaron la caída de la fecundidad en la actualidad son el desarrollo de la industrialización, la urbanización, emancipación de la mujer, coste de la educación y crianza de los hijos, y el comportamiento natalista, fruto de la experiencia de la vida.

La natalidad y fecundidad se han reducido en todas las comunidades autonómicas, aunque sigue habiendo diferencias regionales. En 2006, las comunidades con tasas de natalidad superiores a la media nacional eran Ceuta, Melilla, Región de Murcia, Andalucía, Comunidad de Madrid y Cataluña.

En los últimos años esta tendencia ha ido cambiando, observándose claros síntomas de recuperación.

LA MORTALIDAD

La mortalidad es el fenómeno relacionado con el fallecimiento de los miembros de una población. En la actualidad, la tasa bruta de mortalidad se encuentra en el 8,43‰.

La mortalidad infantil en las últimas décadas continuó bajando, y hoy se encuentra en torno a un 3,53‰, un nivel similar al de los países de la Unión Europea con tasas de mortalidad más bajas.

La esperanza de vida al nacer evolucionó a valores muy positivos a lo largo del siglo XX. En 2006 era de 83,7 años para las mujeres y 77,2 para los hombres. Dentro de los países de la UE, España es uno de los que presentan una esperanza de vida al nacer más elevada, ya que sólo se ve superada por Suecia y Chipre (78,8 años).

En la actualidad, las causas de muerte se pueden resumir bastante bien con las famosas tres «C»: corazón, cáncer y carretera.

FACTORES EXPLICATIVOS DEL DESCENSO DE LA MORTALIDAD

Los factores más destacados que explican el descenso de la mortalidad son las medidas sanitarias (avances médicos, higiene, etc.) y la alimentación, que han repercutido positivamente en una mejora de la salud de la población.

Las comunidades con una tasa de mortalidad más alta son: Principado de Asturias, Galicia, Castilla y León y Aragón; y las tasas más bajas corresponden a Canarias, Comunidad de Madrid, Murcia y Andalucía.

CRECIMIENTO NATURAL DE LA POBLACIÓN

El crecimiento natural regula el volumen de una población a partir de la natalidad y la mortalidad. Presenta diferencias regionales; unas comunidades que mantienen incrementos muy positivos son las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla o Murcia, frente a otras con incrementos muy débiles o negativos, tales como principado de Asturias, Galicia, Castilla y León, Aragón y Extremadura.

FASES DEL CRECIMIENTO NATURAL

Desde la segunda mitad del siglo XIX hasta principios del siglo XX que se produce, sobre todo, por mortalidad epidémica.

Durante la primera mitad del XX las tasas de crecimiento natural se mantienen más altas, como consecuencia del descenso de la mortalidad ordinaria. Los dos puntos de inflexión vendrán marcados por la epidemia del gripe de 1918 y la mortalidad provocada por la Guerra Civil.

Desde los años 1950 hasta la década de 1970 tiene lugar el periodo de mayor crecimiento natural, fruto de una mortalidad baja y una natalidad que se mantiene bastante elevada.

El crecimiento natural inició su descenso a finales de la década de los 70 del siglo XX, a raíz de la caída de la fecundidad y de un incremento en las tasas de mortalidad.