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Fibonacci: cómo aprovechar y mejorar un 20% la energía solar

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Aidan Dwyer, de 13 años, ha averiguado un nuevo sistema para aprovechar y mejorar un 20% más la energía procedente del sol. Este sistema es más eficiente que los paneles solares actuales, ya que recoge dos horas y media más de sol.

El sistema es bastante sencillo. Gracias a la sucesión númerica de Fibonacci, el pequeño afirma que las plantas, al ser origen de la evolución, exponen sus hojas de manera que reciban la máxima cantidad de luz posible, gracias a la filotaxis (es la disposición que presentan las hojas de cada especie y tiene la función de que las hojas estén expuestas al sol con el mínimo de interferencias posibles). Muchísimos científicos conocían toda esta información, pero jamás se les ocurrió aplicarlo en la energía solar.

«Los resultados más interesantes se produjeron en diciembre, cuando el Sol estaba en su posición más baja en el cielo. El diseño en forma de árbol produjo un 50% más de electricidad, y el tiempo de recolección fue un 50% superior. La evolución eligió la secuencia de Fibonacci para ayudar a los árboles a seguir el movimiento del Sol en el cielo y recoger la mayor cantidad de luz, incluso en los bosques más tupidos», afirma Aidan.

Disposición de las hojas. Cada modelo tiene unas ventajas determinadas

Cargar la batería del móvil mientras vas caminando por la calle

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¿Nunca has deseado cargar el teléfono móvil en un momento en el que no es posible? Por ejemplo, vas escuchando tu música preferida por la calle y te das cuenta que tienes que cargar urgentemente el teléfono, y estás a dos horas de tu casa… La solución la tenemos gracias a la empresa Instep Nanopower, que ha fabricado un zapato con cargador de móvil instalado dentro del mismo.

Esta nueva técnica, llamada ‘electrohumectación invertida’, permite transformar la energía mecánica que provocamos al andar en energía eléctrica de hasta 20 vatios de potencia por cada paso. Instalando una «cosechadora» de energía en la planta del zapato y mediante la interacción de miles de microgotas (con una nanoestructura), consiguen convertir la energía mecánica en energía eléctrica. Lo han conseguido un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin-Madison, liderados por el Doctor Tom Kuprenkin.

El primer dispositivo estaría a la venta en un par de años, puesto que este ejemplar es sólo un prototipo de la empresa. Es un negocio de 17.000 millones de dólares, una gran inversión, pero bastante rentable si pensamos que estos zapatos no sólo tendran uso civil, sino que también estarán destinados para uso militar. Además, aseguran que el precio del zapato no excedería el coste del calzado en sí, por tanto estaría al alcance de cualquiera.

21 gramos de la muerte o peso del alma. 21 gramos que pierdes al instante de tu muerte

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Está comprobado científicamente que un cuerpo antes de morir pesa una determinada cantidad y que, justo después de morir, ese mismo cuerpo pierde la cantidad exacta de 21 gramos. Lo realmente impactante es que en todos los cuerpos se pierde la misma cantidad, independientemente de su peso, presión arterial, capacidad pulmonar, etc.

Según las investigaciones del doctor Douglas McDougall, esos 21 gramos que toda persona pierde en sus últimos instantes de vida y que escribió en su ‘Teoría del peso del alma’ de 1927, son, según él, el alma que se ha separado del cuerpo carnal de la persona. Su teoría fue basada en experimentos con numerosos enfermos terminales en sus últimos minutos de vida, que fueron pesados antes y después de morir. En todos los casos se había perdido la misma cantidad, 21 gramos.

Saliendo de esta explicación algo relacionada con el mundo del alma, tenemos también opiniones de varios científicos que postularon la idea de que esos 21 gramos era el aire que exhalaba la persona justo al morir, pertenecían al aire de los pulmones. Esta idea fue rechazada posteriormente, ya que no todo el mundo tiene la misma capacidad pulmonar ni el mismo aire en el momento exacto de su muerte. Teorías de este tipo se han rechazado científicamente, lo cual nos deja un tanto perplejos.

Obsolescencia programada. Productos que dejan de funcionar al tiempo. Chip de obsolescencia, productos programados

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Imagina que adquieres un producto en el mercado (por ejemplo, un teléfono móvil) y este empieza a darte problemas pasados los 18 meses desde su compra. Tiras el teléfono móvil y vas a comprarte otro, además de comprarte una impresora y un microondas. Pasados otros 18 o 24 meses el teléfono móvil empieza a darte problemas, la impresora te da un error al llegar a un determinado número de impresiones o tiempo, y finalmente el microondas deja de calentar a los cuantos años. ¿Casualidad? ¿Todo te pasa a ti? ¿Cómo puede pasar esto si sabemos que dos años se multiplican por dos o tres los conocimientos en altas tecnologías?

Pues bien, todo esto es algo normal.. Normal desde el punto de vista de los vendedores de productos, ya que instalan pequeños chips (llamados chips de obsolescencia) que programan la vida útil del objeto electrónico. Aunque no siempre instalan estos chips, en la mayoría de casos utilizan componentes internos de mala calidad que hacen que un producto moderno dure mucho menos tiempo que uno antiguo. Por ejemplo, un teléfono móvil que empieza a ir lento cuando tiene un año, un secador de pelo que empieza a funcionar mal, un microondas que deja de calentar lo suficiente al cabo de un tiempo, una impresora que pide una reparación que cuesta hasta tres veces más que su precio en el mercado, etc. Lo cierto es que, en resumen, la principal utilidad de este chip es obligar al usuario a que renueve el producto y que si le ha gustado ese mismo producto de esa determinada marca (por sus prestaciones), que vuelva a comprar ese mismo aparato o uno más sofisticado de la misma marca. Con esto consiguen unos aparatos muy buenos pero con una corta vida útil. No era mentira eso que decían los ancianos «las cosas de antes duraban más que las de ahora», puesto que tenían toda la razón. Debido a que hacen cosas bastante buenas, no se pueden permitir el lujo de que nos quedemos con ellas todo lo que el producto daría de sí, ya que por esta regla de tres podríamos tirarnos con un teléfono móvil hasta 10 años, ya que si lo cuidamos y el dispositivo posee grandes características técnicas, éste móvil nos podría durar perfectamente todo ese tiempo. ¿Qué ocurre entonces? Pues que durante esos 10 años no comprarías ningún móvil porque el tuyo va perfecto, y eso no es bueno para el «mercado». Ellos desean que vuelvas a comprarte otro, y a ser posible de la misma marca.. de forma que repitas este proceso constantemente en intervalos de tiempo muy pequeños, sabiendo perfectamente que los productos anteriores les quedaba el 60% o 70% de su vida útil.

EN APARATOS ELÉCTRICOS COMUNES

Sigamos con el ejemplo de los aparatos eléctricos. Si tu compras una impresora a fecha de hoy, sabiendo que hay millones de euros detrás de cada marca investigando sobre una impresión perfecta, impresoras con menos ruido y más sensibilidad en los inyectores, alta calidad de impresión con menos tinta, etc., no te explicas por qué una impresora que te has comprado hoy deja de funcionarte en cuatro o cinco años y que la anterior impresora que tenías te duró nueve o diez años. Esta gran diferencia —y que a la vez es sospechosa puesto que lógicamente un producto nuevo, al incorporar tantas mejoras técnicas, debería durar hasta cinco veces más que un producto antiguo— es debida al chip de obsolescencia, que lo único que hace es programar la fecha de muerte del aparato (no es muy común) o programar la fecha en la empezarán a aparecer «fallos» que harán que repares tu aparato o compres uno nuevo (esto es lo más común). En el caso de la impresora, sorprende que por cualquier fallo te digan que la reparación cuesta 100 € y que comprarte una nueva son sólo 50 €, lógicamente piensas que algo falla…

EN AUTOMÓVILES

No puedes entender cómo tu coche que tiene más de quince años no te ha dado ningún fallo (sólo de mantenimiento y reparaciones debido al desgaste del mismo) y que tu coche que tiene seis años haya tenido bastantes fallos. El problema, como hemos dicho en el apartado anterior, vuelve a ser porque tu viejo coche no tiene tecnología para funcionar y el nuevo sí la tiene. Una vez que acaba la garantía del vehículo, normalmente empieza a darte fallos inexplicables, que de hecho puedes llegar a pensar «¿y por qué no me lo ha hecho mientras estaba en garantía?», pues querido amigo, es porque estaba todo programado. Un pequeño icono rojo te informa de que existe un «fallo» en el vehículo y que debes acercarte al taller oficial lo más pronto que puedas. Justamente aquí, el vehículo empezará a darte fallos que no tienen explicación y que te cuestan entre 100 y 300 euros cada vez que vas al taller. Es cierto que otras muchas veces es debido a fallos de verdad, pero éstos fallos normalmente siempre están dentro de la garantía (o no), puesto que el vehículo que pasa dos años sin fallos es un vehículo que tiene unas buenas prestaciones.

De hecho, hoy en día hacen coches que parecen acorazados.. No hay manera de que pueda romperse su motor ya que son motores durísimos, que aguantan altas revoluciones y todo tipo de aventuras y perfiles de conductor. Hace unos años cuando ibas a acceder al puesto de mecánico te preguntaban si sabías instalar o cambiar cilindros y pistones ya que eran los típicos problemas de los coches. Ahora te piden si sabes de tecnología para cambiar y reponer los sensores de fallos nuevos en los coches. Todo está relacionado con la tecnología. Ahora los coches dan fallos debido a que están envueltos en una red muy extensa de cableado y ordenadores que tienen totalmente programado el coche para que en una fecha exacta empiece a dar fallos. Es sorprendente.

Suicidio. Señales de peligro


Una persona efectúa un intento de suicidio cuando, de forma voluntaria e intencional, lleva a cabo una acción concreta para quitarse la vida, aunque con ella no logre tal cometido. Es posible que se trate efectivamente de un intento de quitarse la vida, pero en otros casos el individuo no quiere realmente morir y el intento sirve como expresión de una búsqueda de ayuda desesperada frente a una situación que le resulta insuperable. Todas las indicaciones verbales de intento de suicidio (amenazas de suicidio) ya sean directas o indirectas, deben ser consideradas seriamente, dado que, de cada 10 personas que se quitan la vida, 8 han anunciado su intención de hacerlo previamente.
Se observa una diferencia con referencia al suicidio en ambos sexos, ya que es mayor el número de hombres que el de mujeres que consuman el suicidio, mientras que los intentos de suicidio son más frecuentes en el sexo femenino que en el masculino. Los hombres suelen utilizar métodos más violentos (armas de fuego, ahorcamiento, precipitación o despeño y ahogamiento), mientras que las mujeres suelen utilizar fármacos y venenos o seccionamiento de venas.
Un grupo de riesgo elevado son los adolescentes, los ancianos, enfermos y pacientes que presentan trastornos mentales. Las tasas de suicidio fluctúan de forma estacional, con mayor número durante la primavera.
En cuanto a las causas, si bien existen múltiples y diversos factores involucrados, tanto físicos como psíquicos y sociales, cabe destacar que la depresión es la que con mayor frecuencia se relaciona con la conducta suicida, puesto que esta alteración está presente en la mitad de los casos de suicidios consumados. También existe peligro de suicidio en algunas enfermedades psiquiátricas graves, como la esquizofrenia. La drogadicción puede considerarse una conducta autoagresiva y no  es raro que aboque a un suicidio consumado. El padecimiento de enfermedades crónicas, dolorosas e incapacitantes se relaciona con el 20% de los suicidios consumados.
Los factores que se asocian con las crisis suicidas son:
-Ideas y comportamientos suicidas.
-Depresión o sentimiento de desesperanza y sensación de falta de ayuda.
-Ansiedad.
-Estilo de vida solitario.
-Situación de pánico o agitación.
-Comportamiento suicida previo (el 25 % de los individuos que han hecho un intento previo de suicidio finalmente lo consiguen).
-Pérdida reciente de un ser querido.
-Dolor psíquico, estrés intolerable.
-Enfermedad física crónica.
En la vida de los ancianos suelen existir muchos factores de riesgo de suicidio:
-Aislamiento social.
-Problemas económicos.
-Múltiples enfermedades crónicas.
-Depresión.
-Se sienten poco útiles y pasan a adquirir un papel familiar secundario tras la jubilación.
-Miedo a la dependencia de los demás o al ingreso en alguna institución geriátrica.
-Múltiples pérdidas familiares y de amigos.
El número de suicidios entre adolescentes está aumentando en la actualidad. Aproximadamente el 90% de los adolescentes que intentan el suicidio son niñas. El método de elección suele ser una sobredosis por medicamentos. El suicidio es raro en niños menores de 9 años, elevándose bruscamente la incidencia a partir de 14 años.
Los problemas familiares suelen estar presentes en la mayoría de los casos de adolescentes suicidas, aunque este comportamiento también tiene relación con desengaños amorosos, decepciones con amigos, divorcio o separación de los padres, malos tratos físicos o psíquicos, falta de unión familiar, muerte de algún ser querido…
En la mayoría de los casos las actitudes suicidas en adolescentes suelen ser actos impulsivos que buscan la atención o ayuda de los padres u otras personas. Los niños y los adolescentes más jóvenes suelen esconder un deseo de castigar a otros, de inculparlos de su muerte.
El aislamiento social puede ser un factor significativo para distinguir aquellos adolescentes que con mayor probabilidad intentarán el suicidio.

Tratamiento y prevención
Es extremadamente importante valorar el riesgo de suicidio y el grado de letalidad del posible intento.
La principal predicción de un intento de suicidio letal es un intento previo.
También indica letalidad un plan concreto, por lo que conviene averiguar los siguientes puntos:
-¿Tiene el sujeto decidido algún método?
-¿Están los métodos al alcance del individuo?
-¿Ha decidido dónde y cuándo realizar el acto suicida?
Ante la sospecha, pueden hacerse las siguientes preguntas:
-¿Cómo te va la vida?
¿Cómo te sientes?
-¿Desearías abandonarlo todo?
-¿Has pensado alguna vez en dejarlo correr todo?
-¿Has deseado alguna vez estar muerto?
-¿Has pensado alguna vez en poner fin a tu vida?
-¿Cuándo? ¿Cómo?
En caso de sospecharse que el paciente sea un suicida potencial, no debe dejársele solo hasta que disponga del adecuado apoyo y protección.
La depresión se halla presente en cerca del 95% de los intentos de suicidios y debe tratarse urgentemente si se quieren prevenir futuros intentos.