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Extraña pero cierta es la historia que vamos a contaros a continuación. Es una historia antigua, poco conocida y que ha tenido una difusión bastante reñina: en algunos países ha estado prohibido hablar de ello, en otros han pasado del tema, y en otros aún se desconocía la historia. Se trata de una pareja de jovenes enamorados que en su primera cita, la cena romántica está a punto de cambiarles la vida tras una ingesta de caracoles en una ensalada.

Tras la presentación de la historia podemos proceder a explicarla. Un chico que estaba enamorada de una chica (de los cuáles desconocemos su identidad) tenía bastantes conocimientos en el arte culinario. Así pues, tras haber realizado centenares de platos de exquisito gusto, decide darle rienda suelta a su imaginación y hacer algo que nunca hizo: invitar a su casa a la chica que más le gustaba y sorprenderle con sus dotes culinarios.

El chico procede a invitar a la chica y éste le presenta una serie de platos combinados, entre los que destacaba una ensalada de caracoles. La chica, según comentó semanas después, tuvo cierto asco al verla. Pero como también estaba enamorada, no tuvo más remedio que comérsela de la misma forma que hizo el chico.

Semanas más tarde, empezaron a sentir unos dolores de cabeza muy molestos y acudieron a su médico. Al cabo de unos días los dolores fueron en aumento y realizaron una Tomografía Axial Computarizada (TAC) para evualizar posibles daños. Cuando tuvieron los resultados, todos se asombraron al observar que  los cerebros de los dos jóvenes contaban ahora con nuevos habitantes: huevos.

Ese mismo día confesaron en la consulta que habían comido caracoles en una ensalada hacía un mes. Varios especialistas interrogaron al joven hasta que se descubrieron, a partir de numerosas preguntas, que éste no había cocido antes los caracoles. Por tanto, éstos estaban crudos y habían portado al estómago unas larvas que posteriormente pasaron al flujo sanguíneo. Una vez aquí, buscaron la zona mejor adaptada para la cría de huevos dentro del ser humano: el cerebro. Se instalaron en esta zona y empezaron a alimentarse de la corteza cerebral, provocando los famosos e intensos dolores de cabeza.

Sabemos que después de todas las confesiones y arrepentimientos, los jóvenes murieron a los pocos días, y todo por el desconocimiento de lo que se estaba cocinando.

3 respuestas

  1. Me parece bastante surrealista la historia, pero todo es posible. Este relato me recuerda mucho a un caso verídico de un anciano a quien le creció una planta en el pulmón. El hombre estaba comiendo guisantes y uno de ellos se le coló por la tráquea y pasó a alojarse en los bronquios. Allí encontró las condiciones idóneas en cuanto a temperatura, humedad, etc, por lo cual el guisante germinó y se convirtió en una planta. Curioso, pero real. 🙂

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